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Semillas en campos ajenos

Poesías, prosa, reseñas y fotografías de Pablo Antonio García Malmierca

Categoría

poema

El mejor mundo posible tras la guerra

Un mar de vidrios rotos
devuelve
una mano,
una mirada,
un corazón.

La nieve artificial evoca
el crujir de tus pies en el asfalto,
la vida entera cabe en un celemín.

Los gestos,
la quita del silencio,
la pérdida,
el paso deshilachado sobre el solsticio de verano.

Un desierto de incredulidad
asoma en la sima de tus ojos,
los grajos y el tomillo te acompañan.

El agua resbala en la concavidad de tu tacto,
ausencias,
el mundo nombrado en las grietas de tu piel.

EL MEJOR MUNDO POSIBLE TRAS LA GUERRA

Pablo Malmierca

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La música de mis poemas (III) : Sopor Aeternus.

He marvels at all things new to him
And I only wait for all things
In this sick world to end

(“In der Palästra”, Sopor Aeternus)

Asoman en mis músculos

marcas de belleza y dolor,

espejean reflejos de oro y plata

sobre tu piel transparente.

Mi pie izquierdo gira a la derecha,

mi pie derecho se vuelve siniestro.

El tuerto perdió la perspectiva,

la depresión mutila tus afectos.

La misantropía y la posibilidad

unidas en un abrazo sin destinatario,

el aire

representa el vacío de una búsqueda eterna.

El pathos contenido en una bola de cristal,

la comunicación escrita en los muros de la vergüenza.

Huir de ti,

                                               huir de mí,

huir de ellos,

                                               SOLEDAD.

I somewhat envy this naturally beautiful man
He never knew or encountered the hatred and shame that I bare
(“In der Palästra”, Sopor Aeternus)

Tacto

El tacto

El tacto pastoso del petróleo
pegado
al dolor de mi garganta.

En la viscosidad de tus dedos
el recuerdo.

Tantos pasos perdidos
al son de tu salmo favorito,
tanta desidia acumulada
en el fondo de tu hipotálamo.

El reencuentro
en la salinidad
de tus pupilas dilatadas.

Duele pensarte entre penumbras,
duele saberte en el ayer.

La reconciliación
flota
sobre los hematomas de nuestras pérdidas.

Harto de llevar
la herida sobre mi hombro,
harto de rogar
lágrimas de aire,
harto de vivir
entre humedades resecas.

Duele
el paso aterciopelado de los segundos.

Pablo Malmierca

Hambre

Hambre

El hambre de sentir indiferencia,
el hambre tan profunda…

Un buitre, carroña en tus entrañas,
en lluvia de vacíos
esparce las caricias.

El hambre de decir adiós sin horas
para coser tus labios a mis manos,
ser dos sin distancia.

El hambre alimento de un muladar
donde reposa tu hiel,
restos de una frustración olvidada.

El hambre testigo torpe,
tu lengua en el polvo, sed de palabras,
día sin estrellas, noche sin sombras,
la perfecta oscuridad.

El hambre de ser uno en tu cuerpo.

Pablo Malmierca

Ulular

Ulular

Entre el aullido de los lobos,

el cielo despejado ofrece la excusa

para recuperar las palabras no dichas,

 la risa de las hienas.

En una prisión de aire,

la verdad se aposenta,

desnutrida,

sobre los raíles del túnel más lejano.

Célebre en tus derrotas,

ausente en el pálpito de la cercanía,

no queda más que un silencio.

La indigencia del espíritu

dibuja espirales de fuego en tus pupilas.

La resistencia quebranta,

con su ritmo monótono,

el futuro de tu tacto.

El miedo destruye la vida.

Hay tantos caminos sin recorrer,

tantas esquinas donde aposentarse,

un lugar sin habitar,

el ulular de las lechuzas.

(…)

(…)

El tumulto del origen:

sonidos agridulces golpean sienes desnudas,

seres atropellados agrietan el suelo a su paso,

cráneos a punto de explotar.

Silencio:

las ramas de los álamos entrechocan,

las astas de los ciervos crujen con el viento,

globos oculares arden en procesionarias.

Quietud:

la sangre hierve en cuencos de espuma,

la realidad deviene el aroma de un narciso,

manos llagadas.

El cuerpo expone sus memorias:

la risa, la convulsión, la senectud…

Destino:

la muerte visión del futuro,

el presente deleite de vivir,

secretos unidos a decorados del pasado.

Pablo Malmierca

La manduca del rico

La manduca del rico

Mientras rentabilizamos el chabolo
La guita quizá nos llegue
Para convidar a las gachís…
O a los gachós.

Mientras llaman a otros junta letras
Y disimulan la cheira entre el paquete
Algunos entresacan el fajo
Para fardar de parné

La tenia del rechazo
Acabará devorándonos por dentro
Solo nos queda rechazar el afán
Y vivir la soledad del escribiente.

Pablo Malmierca

Repetición

Repetición

La transversalidad del tacto:
el quejido bronco de tus capilares
al contacto con la yema de mis dedos.

Es imposible intuir el fin del atardecer,
la quemazón de los últimos rayos de sol,
la quejumbrosa ambrosía de tu sortilegio.

Me acompañan señales y signos
escarificados sobre la piel,
cicatrices de cada amanecer.

Si el perdón hubiera echado raíces
en realidades vislumbradas en la oscuridad,
si encontrarnos
dependiera de todas las noches en vela,
si este letargo
no fuera más que el canto de una ballena jorobada.

A qué esperamos
para acontecer en el instante,
para envolver la noche en sendas de lino,
para convertirnos en el aroma de los lirios,
para ser…

Pablo Malmierca

Travesía

Hay autores que siempre evocan, que hacen saltar el percutor de la poesía, uno de ellos es Vicente Muñoz Alvarez, esta es mi lectura poética de su último libro “Travesía” publicado por Chamán Ediciones.

Travesía

¿Quién cabalga sobre el embate de las olas?
¿Quién yace acariciado por la locura de los libros?
¿Quién oculto en lo más profundo de un faro?
¿Quién aquejado de la codicia de Babel?

El viejo lobo de mar,
cubierto su rostro de cicatrices,
manchado su corazón del salitre,
con la sangre en sus oídos,
los párpados rotos de caminar entre sirenas.

La vida delatada frente a un falso testigo,
el hundimiento del mundo
golpeado contra el acantilado de los objetos inútiles.

Un grito de salvación:
el mar, la mar…
toda la paz de un alma perdida.

Pablo Malmierca

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