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Semillas en campos ajenos

Poesías, prosa, reseñas y fotografías de Pablo Antonio García Malmierca

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poema

La banda sonora de mis poemas (I). “Gatillo”

Existen momentos en los que el mundo debe parar, sumidos en la vorágine perfeccionista que nos domina, donde la exigencia no viene impuesta desde el exterior, sino que nos la imponemos nosotros mismos, los momentos de calma se hacen imprescincibles.

En nuestra vida existen disparadores que nos hacen reaccionar, que nos sacan de esta vida hipnótica de perfección que acaba conviertiéndonos en enemigos de nosotros mismos. Parar es la única opción si queremos seguir vivos, sino queremos acabar con nuestra mente, con nuestro cuerpo. La sociedad en que vivimos nos está convirtiendo en esclavos de nuestras ambiciones, el control ha pasado del afuera al dentro, con todo lo que de perverso tiene ese movimiento. Ya no somos esclavos de un trabajo o de un sistema político, ahora lo somos de nuestra propia individualidad y de su proyección hacia lo que se demanda de nosotros.

Esta introyección del control nos hace más individualistas, más egoístas y rechazamos al que es diferente, no por su diferencia, sino por su inoperancia, nos preguntamos, ¿para qué sirve un migrante?, ¿qué puede ofrecer en una sociedad donde la riqueza no se reparte, ni se quiere repartir? Vivimos esclavos de nuestras ambiciones, de nuestras perfecciones, y, en caso, de no llegar a tenerlas estamos muertos para la sociedad. No somos, no queremos perfeccionarnos, no queremos mejorar, todo ello envueltos en un continuo discurso que nos dice que sino tenemos una mejor situación ecómica o social es porque no queremos, si trabajamos todos estaremos en la cima, si cultivamos nuestro cuerpo todos seremos perfectos.

El efecto: la destrucción del vínculo entre el dentro y el afuera, toda nuestra energía se vuelca en querer ser socialmente. Aparecer como triunfadores que ganan mucho dinero, con cuerpos perfectos en los que dejamos nuestro tiempo y nuestro dinero sin un fin determinado.

En ese instante debemos parar, nuestro dedo se acerca demasiado al gatillo, el disparador se convierte en nuestro enemigo. Parar y reflexionar. Parar.

 

Gatillo

Collect some stars to shine for you

and start today ‘cause there’s only a few

a sign of times my friend.

Trigger (In Flames)

 

¿Cuántas estrellas

puedes contar en el firmamento

antes de apretar el gatillo?

 

Dime,

¿por qué tuvimos

que caer eternamente?

Si lo sabes todo,

¿quién nos llevó

al extremo del mundo?

 

Los años pasan,

las nubes recogen nuestra tempestad.

¿Cuándo llegará el día

en que recuperemos

el vaticinio de tu escaso futuro?

 

La luz roja parpadea

fatigando tus pupilas ausentes.

Por la escalera

bajan nuestros dobles

a quienes apenas reconocemos.

 

Se descerraja un disparo

sobre la sien de tu cordura,

aún te preguntas,

¿cuántas estrellas

puedes contar en el firmamento

antes de apretar el gatillo?

( No comas mi corazón. Pablo Malmierca, Piediciones: 2017)

 

Todo se reduce a una canción, a un instante:

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Comienzo

No soy muy dado a felicitar la Navidad, pero este poema es mi agradecimiento a todos vosotros por apoyarme. ¡Feliz Navidad!

COMIENZO

Siempre es difícil
comenzar una etapa.
Las losas convertidas
en azote de tus sentidos.

Se evaporan
los tímidos cascotes
que acarician tu oído.

Pensé
en dejar atrás tantas cosas…
Tus latidos,
mis querencias,
el abrigo de tus labios,
el yermo de mis días.

Nunca hubo saltos al vacío,
me quedé sentado al borde,
famélico,
perseguido por mi propia jauría.

Los ecos agudos de tu voz
clamaban ausencias;
la ronquera de mis logros
perseguía tu descanso.

Decidimos abarcar el vacío,
repoblar la singladura,
acariciar el sinsentido.

Pablo Malmierca.

Atracción

 

Algún día sabrás,
algún día conocerás;
querrás dominarlo,
querrás poseerlo.

Permanecerá intangible a tu paso,
nunca podrás tenerlo.
De él emana el magnetismo aberrante
de una fuerza sobrenatural.

Y, al fin,
te tendrá,
te dominará…

Tu pasión se desencadenará,
la fuerta vital
estallará
y acabará por destrozar tu razón.

Pablo Malmierca

Apocalipsis

 
Profetizarás el vuelo de Ícaro
sobre el ardiente Sol.
Hallarás cobijo bajo las hojas inmensas
de una selva tropical.
Arderás, como nadie jamás ardió,
en la pena del todo.
Ascenderás salvajemente
en el infierno del mar,
te rodeará con sus mil brazos salados.
Crecerás entre la ingente masa
bulliciosa y carente de vida,
balanceante,
en el río sanguinolento de vida futura.
Marcharás lejos,
tan lejos como te permita tu fuerza,
huirás perseguido en mil pesadillas
de terror transgredido en vida.
Fluirás y fluirás entre el torrente vital,
el contacto será mortal,
lleno de la putrefacción total del alma.
La danza de tu muerte
se hará absurda y, quien sabe,
si festejada por los mil y un muertos en vida,
que acompañan al torrente
que de vida se cree y de muerte es.
 
Pablo Malmierca

Rojoamarilloazul

Rojoamarilloazul

Existe un cuento taoísta
que habla de un pintor.
Quiso dibujar dos dragones
uno amarillo y otro azul.

Descarnó tanto el diseño
que de los dragones quedó
un simple trazo
dibujado en la pared.

Hoy esos colores
aparecen tatuados
en el interior de la poesía,
unidos al rojo,
extremos de inquietud.

Mañana el tinte
se absorberá en mi piel.
La esencia de las palabras
se constituirá en órgano
complaciente de mi cuerpo.

Rojo,
amarillo,
azul,
tras el prisma primario
del conocimiento transversal.

© Pablo Antonio García Malmierca.

Dedicado a José María Benéitez, sin tu comentario este poema no existiría

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