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Semillas en campos ajenos

Poesías, prosa, reseñas y fotografías de Pablo Antonio García Malmierca

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Diario polar (día 1)

Diario polar (Día 1)
Comienzo este diario con la intención de resucitar viejos fantasmas que nos acompañan desde hace demasiado tiempo. En estos días convulsos de pusilánimes y serviles, todo lo que no sea corporativismo y rechazo a la alteridad está perseguido. Desde la oficialidad de todos los estamentos nos bombardean con consignas propias de la mayor pesadilla orweliana. El control se ha convertido en la máxima a seguir, el miedo la ofrenda a nuestra poca capacidad de volición.
Desde esta humilde bitácora pretendo resucitar fantasmas, acunar miedos y hacer sangrar los oídos de muchos que se esconden en mayorías ficticias que, simplemente, les alejan de su soledad.
Vivimos aislados en una nube que nos da una sensación de pertenencia irreal, una nueva droga que hace que nuestro cerebro segregue la serotonina necesaria para nuestra supervivencia. Pero esta felicidad es cada vez más ficticia, nos relacionamos a través de pantallas: el sexo, la amistad, el contacto se ha sustituido por la esclavitud a la multitud de pantallas que nos aislan y nos engañan.

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PASADO PERDIDO

Podemos ascender por la escalera del conocimiento, pero hasta que no hayamos leído el último rincón de nuestro cuerpo no podremos decir que comprendemos aquellos que nos rodea. La búsqueda es larga, el camino serpenteante, pero la recompensa no tiene precio.

Imagen

El hallazgo del tiempo perdido

en las páginas

de un libro olvidado.

Se quiso encontrar

en los personajes.

Intentó mirar a través

de las ilustraciones.

Creyó encontrar

su paraíso perdido.

La historia contaba,

la vida de un hombre que un día

perdió su pasado.

Una hora tras otra

leía el tomo olvidado.

A medida que pasaba las hojas

intuía su historia lejana.

De repente, fue engullido

y las páginas pasaron a contar

la leyenda de un hombre,

que buscando su pasado,

fue devorado

por un viejo libro olvidado.

 

Visión (III)

En muchas ocasiones la verdad se convierte en una dura ascensión llena de vicisitudes. Nunca debemos olvidar, que al final, sólo los mediocres creen en el camino fácil de la mentira.

 

¿Sinceridad?

Asciendes crédulo entre lianas

fabricadas con las mortajas de tu ser;

trepas entre enredaderas

creadas con tus entrañas.

La llovizna, que cae sobre ti,

no es más que el sudor

que emana de tu frente emana

en forma de gotas de sangre.

Palideces con temores fundados

al ver el fin de tu ascensión;

en la cumbre se amontonan

lo restos corrompidos, tumefactos,

de los que como tú

osaron profanar con mentiras

la montaña de la verdad.

Visión (II)

Hoy dentro de la serie visiones incluyo un poema de carácter nihilista, rebelde. Un poema que sólo busca un punto de fuga.

Ser-masa

Afán liberador de conciencias.

Creencias lapidadoras de vida.

Mutilaciones,

        vejaciones,

               maltratos psíquicos,

nacido todo de dogmas salvajes y cáusticos.

Irracional búsqueda de verdad

siempre en sentido equivocado.

¡Salvación!

Gritan enajenados: ¡salva tu alma!

¿Cómo?, pregunto yo.

¡Niega tu esencia!, contestan.

¡Mienten!

Tu esencia es no vida.

No vida, no es salvación,

sólo es desecho de tu existencia.

Lo más puro en ti hallado,

tras la cortinas serviles

que cubren tus ojos

con un tejido confeccionado

por mandatos.. ¿divinos?

Sólo dogmas absurdos

carentes de nada.

Servil rebaño,

no te dejes convertir en Ser-masa.

 

 

Visión (I)

En ocasiones el mundo se nos muestra tras una densa niebla que oculta la verdadera realidad, aquella que solo algunos han conseguido ver.

Rojo y negro

Soledad y fuego

enraizados en culto divino.

Rojo y negro,

sangre y muerte;

espiral atribuida al mal,

perteneciente a no se qué

estupidez cognoscitiva,

nacida del toque plañidero

de unas campanas lejanas

en la ciudad de “Them”.

Tribulaciones místicas

brotadas de la… ¿demencia?

Quizás de la tremenda cordura

que abarca nuestras almas.

El lado oscuro y obsceno,

puede que natural y liviano.

Rojo y negro,

sangre y muerte.

Pan simbólico

compartido entre tú y ellos,

deglutido con afán,

agradable al olfato

áspero al paladar.

Rojo y negro,

vida y luz.

 

Me gustaría terminar con unos versos del William Blake

And it bears the fruit of Deceit,

rudy and sweet to eat;

and the Raven his nest has made

in its thickest shade.

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