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Semillas en campos ajenos

Poesías, prosa, reseñas y fotografías de Pablo Antonio García Malmierca

Categoría

poesía

RESACA

Después de un tiempo alejado del blog por motivos profesionales, vuelvo a retomar las publicaciones. Comienzo con un poema con un alto grado de crítica al mainstream literario.

 

RESACA

 

Souvent, pour s’amuser, les hommes d’equipage

Prennent des albatros, vastes oiseaux des mers,

Qui suivent, indolents compagnons de voyage,

Le navire glissant sur les gouffres amers.

Charles Baudelaire

 

Masticas el aire que profana las tumbas

de palabras muertas

antes de llegar a ser nada.

Tantas veces repites

letanías

hundidas en la demencia,

que sabes huecas,

que sabes vendidas al mejor postor.

 

Atravesado por lanzas

empuñadas por fariseos,

sabes que el camino es otro,

recuerdas caminos esquinados,

campos donde los senderos

aún no han sido hoyados.

 

Nuevas vías de acceso,

nuevas formas de retorcer la palabra.

Pero los viejos resabios,

las viejas querencias

que fornican en fonemas ya desgastados,

están ahí,

apariciones fantasmales del pasado

con nuevas vestiduras.

 

Copulan frenéticos,

arrastrando rémoras de sus débitos,

sólo engendran

cuerpos muertos,

fetos nonatos

que les asedian

desde un limbo

creado a su imagen y semejanza.

 

Son el sueño enfermo

de un súcubo acabado.

Pablo Malmierca

Ojos asesinos

Oculus sicarii

Somos homicidas
viajeros atrapados en la mirada.

Pupilas ausentes,
ojos sajados
yacen sobre el polvo del suelo;
cicatrices sedientas
tatúan rostros quemados.

El delirio
de realidades dilapidadas
evapora
el escaso crédito de mis días.

Me arrastro
sin saber qué buscar,
me buscabas
ahíto de sensaciones extremas.

La obsesión
de unas pupilas dilatadas,
el exceso
de la perdición
inscrito en tu nervio óptico.

Si supieras
el valor de una mirada,
no venderías
tan cara tu presencia.

Pablo Malmierca

Apego

Apego

El niño descontrolado,
el córtex que no regula,
el hemisferio derecho absoluto.

Tus necesidades
nunca se vieron reconocidas en sus ojos.
Tus anhelos
generaban el vacío que posee.
Tu mirada
rebota contra la pared.

Eres la madre nerviosa,
la mujer dominada por la ciencia.
El hombre absorto en su fractura,
ahogado en su falta de identidad.

El desarrollo,
la búsqueda infinita,
el no reconocimiento,
la desidia.

El egoísmo.

La savia de lo nuevo,
la fractura de la parálisis,
el pantano que se desborda,
la poesía que mana de mis delirios.

Pablo Malmierca.

Gatillo

¿Cuántas estrellas
puedes contar en el firmamento
antes de apretar el gatillo?

Dime,
¿por qué tuvimos
que caer eternamente?
Si lo sabes todo,
¿quién nos llevó
al extremo del mundo?

Los años pasan,
las nubes recogen nuestra tempestad.
¿Cuándo llegará el día
en que recuperemos
el vaticinio de tu escaso futuro?

La luz roja parpadea
fatigando tus pupilas ausentes.
Por la escalera
bajan nuestros dobles
a quienes apenas reconocemos.

Se descerraja un disparo
sobre la sien de tu cordura.
Aún te preguntas,
¿cuántas estrellas
puedes contar en el firmamento
antes de apretar el gatillo?

Pablo Malmierca

Atracción

 

Algún día sabrás,
algún día conocerás;
querrás dominarlo,
querrás poseerlo.

Permanecerá intangible a tu paso,
nunca podrás tenerlo.
De él emana el magnetismo aberrante
de una fuerza sobrenatural.

Y, al fin,
te tendrá,
te dominará…

Tu pasión se desencadenará,
la fuerta vital
estallará
y acabará por destrozar tu razón.

Pablo Malmierca

Dices

Dices que el tiempo
se escurre entre mis recuerdos.
Viviremos entre la arena
pegada a mis anhelos.

Pablo Malmierca

Desecho

Hoy lloro
como Heráclito

Cabizbajo,
barrunto tus palabras.
Altivo,
me muestras tu pesandumbre

La poesía pierde valor
aterida entre tus manos,
la querencia de tus labios
deturpa las raíces.

Quizá,
fue solo un paso.
Ojalá,
olvidemos pronto tus deslices.

Prostuiste
el discurso que traspasa,
la sensación de la pérdida,
el absoluto vacío,
por la mera inconsistenica
de tu voz desangelada.

Pablo Malmierca

Iguana

Para celebrar el registro de mi poemario (D-D)2 © os dejo uno de sus poemas acompañado de su versión musicada.

IGUANA
Un miembro amputado
yace lacerado
sobre las alambradas de la realidad.

El afuera,
el silencio,
un grito limpia el hollín de tu herida.
El oído se retuerce de dolor,
un sabor,
la herrumbre en tus labios.

Y la fuerza,
el muñón se desgarra,
sabor a desgracia,
el pulso que anega los pensamientos.
De nuevo la fuerza
se retuerce,
la flor de la carne nueva.
Regeneración sin nervios,
dermis sin conexión,
ausencia de dolor.

Anomalía,
preparada para el combate,
vuelves a despertar en la trinchera.

© Pablo Antonio García Malmierca.

Creencia

Creencia

Observaba, sediento,

las creencias de otros.

Miraba, estático,

la fe más lejana.

No tenía nada,

había perdido su esencia:

él mismo.

Ella vivía en dioses fugaces,

en estrellas perdidas.

Sin asideros,

sus caminos se encontraron.

Sin dioses,

sus días se cruzaron.

Había tanto que buscar

como recuperar.

Había tanta distancia

como vida.

Pablo Antonio García Malmierca.

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