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Semillas en campos ajenos

Poesías, prosa, reseñas y fotografías de Pablo Antonio García Malmierca

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reflexión

ÖNoticia y reflexión sobre facebook

La semana pasada recibí la noticia de que me incorporaba al equipo de la editorial Piediciones http://www.piediciones.es , cual fue mi sorpresa cuando en un corto periodo de tiempo algunas personas dejaron de seguirme en facebook. Entonces decidí escribir el siguiente post en esa red social, la respuesta fue masiva.

“Agradecimiento:
este post es para agradecer su marcha a todos los que se están yendo de mi muro. Desde que se anunció mi incorporación a la editorial Piediciones, muchos han sido los que después de la noticia han dejado de seguirme. Creo que muchos son los que desde aquí y formando auténticos grupos de poder intentan dirigir el gusto del público hacia una u otra tendencia literaria, se defienden posturas difíciles de defender y al final se muestra una visión deformada de la realidad literaria en que vivimos. Por suerte, estamos en un momento de tal riqueza que nada de esto sería necesario, pero sigue funcionando la lógica del patio de escuela: el amigo de mi amigo es el mío y su enemigo también.
La dinámica de esta red social es así de simplona, de niño de 9 años.
Yo sólo defiendo mi trabajo, mis libros, mi revista, si a alguien más le molesta, por favor, le invitó a abandonar este muro. Por suerte, existe mucha otra gente, que sin apenas conocerme, pues soy un recién llegado al circo literario, me ha acompañado hasta ahora. A todos ellos les doy mi agradecimiento público.
Escribir siempre ha sido una carrera de fondo, con un desgaste muy alto, pero no por la escritura que siempre nos salva, más bien por toda la farándula que acompaña, fiel reflejo de las miserias del ser humano.
Lo dicho, aquí seguiré haciendo mi camino, siempre de la forma que me venga en gana. Ya lo he dicho alguna vez, no tengo nada que perder, ni que ganar, simplemente alimentar una necesidad que surge de dentro.
Os doy las gracias a todos, a los que os quedáis y a los que decidáis iros.

Creo que hay poco que añadir, simplemente que para cualquier consulta sobre autopublicación o publiación estoy a vuestra disposición. Mi correo electrónico es: pablomalmierca@piediciones.com

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La gran falacia

Me había prometido a mí mismo tomarme unas vacaciones de las redes, pero esta mañana revisando la prensa me he encontrado con este video de la famosa un día Sinead
O´Connor y hoy juguete roto del sistema.
Quizá este post no sea del agrado de muchas personas, sobre todo porque lo que ahora abunda por estos lares son fotos de presuntas experiencias vacacionales con tintes lisérgicos.
Sin embargo, nada más catártico, ni nada más clarificador del mundo pantalla en que vivimos. Por desgracia, y esto ya lo vaticinaba Debord en 1967, hemos perdido la capacidad de tocar las cosas. El tacto que siempre ha sido la forma más cercana de comprender la realidad se está atrofiando, vivimos única y exclusivamente la vida a través de la pantalla. Y he aquí un ejemplo claro de lo que ocurre, Sined O´Connor fue un icono cultural durante muchos años, no hace tantos y hoy en día se ve recluída en un motel de Estados Unidos, sus únicos vínculos con la sociedad son su médico y su psiquiátra, el resto del mundo ha desaparecido para ella, se siente abandonada por tener una enfermedad mental, nadie le ofrece su mano para sacarla de ese agujero. Y, ¿qué hace? busca la visibilidad en las redes publicando un video donde denuncia su situación, probablemente así consiga que la vean, que muchos se compadezcan de ella. La pantalla del ordenador o del móvil nos ofrecen una experiencia del otro limpia, aséptica, sin posiblidades de contaminación.
Ya no tocamos las cosas, nos limitamos a observarlas desde el entorno higiénico de nuestra zona de confort, es más fácil observar desde el anonimato. Hacernos visibles cuando nos interesa y cuando no desaparecer en la vorágine de imágenes y falsos efectos especiales que todos nos ofrecen.
Es muy fácil dejar caer a los demás amparándonos en nuestro propio egoísmo occidental. Tendemos, por desgracia, a arrimar el ascua a nuestra sardina, no nos importa el otro, la alteridad hace mucho que dejó de ser nuestra seña de identidad, ahora ponemos por encima de todo el beneficio personal, no importa a quién nos vendamos, no importa adular al mismo demonio, el objetivo es ser alguien en un mundo que por espectacular es altamente evanescente.
Hoy le ha tocado el turno a Sined O´Connor, mañana puede ser cualquiera, la pretendida asepsia de nuestra zona de confort no es más que otra falsa ilusión de este mundo virtual basado en la construcción de una mentira. La publicidad ya no está solo en los medios de comunicación, ahora todos nos hemos convertido en publicistas de nosotros mismos, no somos más que la imagen de una mentira que nosotros mismos hemos creado. Y la enfermedad mental no es más que la reacción de nuestro cerebro a la presión de una gran falacia.

1000 seguidores

Hoy es un día importante para mi blog personal, he conseguido llegar a los 1000 seguidores. Cuando comienzas un proyecto de este tipo, siempre piensas que lo que escribes llegará a poca gente, que el interés por la literatura es mucho menor que el que se tiene por otros temas; pero por suerte todavía hay personas que se interesan por lo que se escribe. Me gustaría dar las gracias a todos los que han estado desde el principio, por desgracia muchos han ido quedando por el camino por muy distintas circunstancias. En la literatura, como en otras facetas humanas, las discrepancias se suelen convertir en hostilidad abierta. Siempre he intentado hacer las cosas de la mejor manera posible, pero si algo tengo muy claro es que no trago con ruedas de molino, ni busco el reconocimiento de palmeros y aduladores. Llegué a la literatura sin nada y sin nada sigo, nunca he tenido nada que perder.
Por suerte también me he encontrado con grandes personas, por encima de cómo uno escriba o deje de escribir la sinceridad y la coherencia deben ir por delante. Por suerte o por desgracia amigos he hecho pocos en mi periplo literario.
No me quiero poner moralista, simplemente dar las gracias a todos los que estáis ahí y sabéis de sobra quiénes sois, no necesito nombraros.
Aprovecho para dejaros los enlaces de los lugares virtuales donde me podéis encontrar

Reflexiones sobre mis últimas presentaciones de “Catálogo de terrores domésticos”.

Ayer se cerraba un ciclo de presentaciones de “Catálogo de terrores domésticos”, era la última presentación oficial del libro hasta después del verano. Ahora quedan firmas en ferias del libro y encuentros con alumnos de institutos a los que he sido invitado. De estas cuatro presentaciones saco, como siempre, muchas más cosas positivas que negativas. Por encima del éxito de público o de ventas, me quedo con el calor de todos aquellos que me voy encontrando en mi camino y que se van incorporando a mi bagaje humano y sentimental. Trijota Domėk Von Laveau ha sido más que el ilustrador del libro, se ha convertido en el compañero ideal en las presentaciones, su espontaneidad y frescura han dado un toque diferente a este libro. Mis editores, Puri Sánchez PiEdiciones e Iñaki Hernán, que me han acompañado con gran profesionalidad en todos los eventos y a los que agradezco su enorme confianza en mi obra. A Alberto Ram Ram, sin el cual no hubiese sido posible la extraordinaria presentación en Valladolid junto a Impro Valladolid Teatro. A Pale Reader por ceder Letras Corsarias a todos los proyectos que le presento, presentar mis libros allí en primicia se está convirtiendo en una mala costumbre. A Vicente Muñoz Alvarez, quien cerró en León ayer este ciclo de una forma magistral, nadie mejor que él para entender esta obra, que no solo le debe el prólogo sino que, también, buena parte de su génesis. A mi mujer, Cristina Sanchez Perez sin la que todo lo que hago no sería posible. A todos los que nos habéis acompañado en las presentaciones que sois muchos, daros las gracias.
El éxito no se mide en ventas, ni en el aplauso fácil de público. El éxito se mide en todos aquellos que apoyan su espalda contra la tuya y deciden empujar en una misma dirección sin pedir nada a cambio. Allí estaré siempre para ellos.

Hoy hace una año…

Hoy se impone una reflexión. Hace aproximadamente un año que comencé a escribir de cara al gran público, llevaba mucho tiempo haciéndolo de forma privada, creo que desde mi adolescencia, no lo recuerdo exactamente. Mi desembarco en el mundo de las letras no ha sido fácil, salir de la nada e intentar medrar en un medio en muchas ocasiones hostil es un camino arduo en el que muchos sucumben.
Escribir es un viaje hacia adelante, que no una huída hacia adelante. Cuando se intenta tener una voz propia, fuera de líneas consagradas, sin reconocer maestros, todo se vuelve más complicado. Lo fácil en este momento es acoplarse a las modas, a las grandes líneas marcadas por el devenir poético. Los apoyos surgen inmediatamente, ascender se vuelve un juego social en el que importan muy poco otras cosas. Pero qué le vamos a hacer, somos así.
Escribir dD supuso para mí un cambio en muchas cosas. En primer lugar encontrar una forma de escritura personal, alejada de los cánones actuales. Algunas de las críticas que he recibido se refieren a mi manera de entender la poesía. En lo formal intento llevar la métrica a sus límites mas absolutos con la prosa, hay quienes han buscado en mi libro las pautas de las preceptivas. Nunca las encontraran la poesía es algo vivo que evoluciona, ¿ y por qué no retorcerla hasta sus límites?, puede gustar o no, pero es una opción. Como ha demostrado la profesora Utrera Torremocha en su reciente libro “Estructura y teoría del verso libre”, la métrica se ha enriquecido de forma drástica en los últimos cien años con innumerables experimentos que no dejan de ser poesía.
dD también supuso dejar mucho de mí mismo en la escritura, es un libro duro, con un tema arriesgado en el que subyacen numerosos subtemas. En lo personal ha supuesto encontrarme cara a cara con personas que han sabido sentir y sentirse identificados con la tesis del libro. Con críticos que han sabido ver en el texto lo que tiene de novedoso. Pero lo que es más importante me ha servido para descubrir a un gran número de lectores, la mayoría anónimos que se han acercado al libro sin ningún tipo de prejuicios previos, ese ha sido uno de mis triunfos.
dD también es un riesgo editorial, una persona muy relacionada con la literatura y organizador de un importante encuentro me dijo que mis editores estaban locos. Quizá esa fuera también otra de mis fortunas, encontrar a unos editores lo suficientemente locos como para arriesgarse conmigo y mi escritura. Por suerte, los resultados no han sido malos. Desde aquí agradezco a Piediciones su confianza en mi proyecto literario.
Quiero agradecer también a todos mis lectores, reales y virtuales. Gracias por vuestros comentarios, por vuestro ánimo, por vuestro apoyo, incondicional en muchos casos.
Gracias a todos los que he conocido en este largo año, poetas, libreros, escritores y todos los relacionados con el mundo literario.
Como he dicho más arriba escribir es un viaje hacia adelante en el que, en mi caso, no hay puertos preestablecidos. En breve aparecerá en Piediciones, sí, la de los editores no muy cuerdos, mi segundo trabajo. También muy arriesgado, en este caso un libro de relatos. (Gracias Puri Sánchez P e Iñaki Hernán)
Pero escribir sin vivir tampoco es posible. Y en mi caso tengo la inmensa suerte de tener a mi lado a tres personas que hace mucho se convirtieron en parte de mis huesos, mi mujer Cristina Sanchez Perez y mis dos hijos. Con vosotros el camino siempre es más fácil.
GRACIAS A TODOS, DE CORAZÓN.

Recuerdos del último año

Hoy recuerdo que hace una año que comencé esta aventura, hace un año que por un consejo acertado decidí salir de mi cripta para compartir mis poemas que llevaban dormitando durante muchos años en el fondo de un cajón.

Un año puede parecer poco tiempo, pero para mí han pasado muchas cosas. Lo que comenzó con un punto de excepticismo, con un punto de renuncia al pensamiento mainstream, como resistencia al canon que nos acompaña y nos derriba, ahora lo contemplo como una victoria y una derrota.

Una victoria porque en un año he conseguido publicar un libro y que además funcione. De estar fuera de todo lo que significaba literatura a estar dentro de la corriente que nos lleva, no sé dónde, pero que nos lleva. He conocido personas de verdad, he escuchado a poetas de verdad, he podido ver la poesía surgir desde la llama que nos consume, he podido compartir mi poesía con quien ha querido escucharme. Aparezco en mucho lugares que antes ni se me habría pasado por la cabeza. He podido acercar la poesía a quien la tenía tan lejos que ni siquiera sabía qué era poesía.

Una victoria porque la poesía para mí es una forma de supervivencia, me ayuda a comprender el mundo y a enfrentarme a él. Hace muchos años una de mis profesoras me hablaba de que la literatura tiene una función fundamental que siempre se nos olivida, la función catártica; la poesía es belleza, es armonía, todo lo que vosotros queráis, pero es sobre todo sanación frente al mundo, por eso la poesía está en todo, podemos hacer belleza con prácticamente cualquier cosa, solo hay que saber encontrarla. Y esa es mi verdadera victoria, el haber encontrado una forma de enfrentarme, de comprender el mundo, una forma de vivir que traspasa a cualquier otra. La poesía cauteriza heridas, la poesía canaliza la frustración, el dolor, las decepciones diarias. La poesía puede sublimar nuestras fobias, nuestras neuras, nuestra vida…

Pero también es una derrota. Hay muchas cosas que rodean a la Poesía que no son poesía. Hablo de Poesía en mayúscula para la palabra escrita, hablo de poesía en minúscula para todo lo que rodea a la escritura. En un año he visto defenestrar cabezas, dar empujones, expulsar a quien no te agrada. En un año he visto las peores vilezas girando en torno a la escritura, a la Poesía.
Me veo derrotado porque jamás pensé que alrededor de la belleza puediera habitar tanta inmundicia, tantos intereses. Yo que escribo desde mi parte más pulsional no pensé que el motor de mucha gente fueran pulsiones de muerte mal entendidas; que el miedo les hiciera dejar a un lado la Poesía para dejarse llevar por esa otra poesía. Nada hay más bajo que poner por delante de la verdadera literatura los intereses personales.

Sin embargo, encuentras siempre un agujero donde poder sacar adelante tus ideas, un lugar donde la necrosis del alma que acompaña a estas personas no te toque, donde crear desde el fango primordial de la palabra. Y descubres que hay personas que también intentan hacer lo mismo. Y esta sí es mi victoria.

Como véis un año da para mucho. Espero que me podáis seguir acompañando durante mucho tiempo.

Un abrazo a todos.

¿Soy poeta?

¿Soy poeta?

Decantarte
hasta destilar
la palabra exacta.

Estos días atrás estoy leyendo opiniones muy diversas sobre el mundillo poético en España. Se habla muchas veces de falta de humildad, de premios comprados, incluso de poetas fantasma.
Yo soy un recién llegado. Como sabéis, los que me seguís, llevó compartiendo poemas apenas unos meses, algunos me tacharán de advenedizo o de otras muchas cosas. Mi experiencia es ante todo la de una persona que con curiosidad se acerca a un mundo que le es totalmente desconocido. Veo comportamientos que se me antojan clasistas, existe una tendencia hacia el etiquetado de las personas y la etiqueta preferida en este ámbito es la de poeta. Te encuentras con autores que para agradecerte un me gusta en Facebook diferencian entre poeta, maestro o nada. También ocurre lo mismo en el mundo real, lego de mí, me acerco a cuanta presentación poética cae a mi alrededor y, para mi sorpresa, me encuentro lo mismo: un sentimiento de clase que bordea muy de cerca clasismos que creía extirpados de nuestra sociedad. Me podéis decir y ¿cómo lo llamamos?, no es un problema de designación, es un problema de cómo se utiliza el vocablo, se utiliza como término restrictivo, es decir, la persona en cuestión, transformada en demiurgo, crea un mundo a su alrededor de poetas, maestros y gente común, con la única referencia posible del ser y el parecer, en una especie de dentro fuera.
En este punto creo necesaria la definición del DRAE:
poeta.
(Del lat. poēta, y este del gr. ποιητής).
1. com. Persona que compone obras poéticas y está dotada de las facultades necesarias para componerlas.
2. com. Persona que escribe obras poéticas.

Aparecen dos entradas una más restrictiva y otra más general. Podemos llamar poeta, según el DRAE, a toda persona que compone obras poéticas. Entonces, me pregunto, ¿dónde dan el título de poeta? Como filólogo tengo una visión panorámica, en mi caso, de la literatura española, y contemplas bibliotecas repletas de volúmenes escritos por autores de los que hoy solo nos acordamos los estudiosos, dejan por eso de ser poetas, creo que no. En su momento tuvieron algo que contar, sucumbieron a esa necesidad imperiosa de poner en poemas sus experiencias, sus vivencias, su visión del mundo. ¿Son o parecen poetas o, quizás, no lo son por estar olvidados?
Mi opinión es que todo en esta época se encuentra mercantilizado. Las editoriales que, como es lógico, buscan un beneficio económico, se cuidan mucho de diferenciar quién es poeta y quién no, con algo tan sencillo como publicar en una colección de poesía. Hay autores que defienden el estado de las cosas, hablan de premios bien fallados, del gusto del público por encima de la técnica. Pero en realidad todos sabemos que hay argumentos en todas las direcciones, podemos defender uno u otro punto de vista y tener razón.
Sin embargo, por encima del mercado, por encima de disputas, el poeta es un ser humano que antes que poeta puede tener otras cientos de etiquetas, quizás más importantes en su vida que la arbitraria designación de poeta. León Felipe lo ejemplifica en su poema “Como tú”
Así es mi vida,
piedra,
como tú. Como tú,
piedra pequeña;
como tú,
piedra ligera;
como tú,
canto que ruedas
por las calzadas
y por las veredas;
como tú,
guijarro humilde de las carreteras;
como tú,
que en días de tormenta
te hundes
en el cieno de la tierra
y luego
centelleas
bajo los cascos
y bajo las ruedas;
como tú, que no has servido
para ser ni piedra
de una lonja,
ni piedra de una audiencia,
ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia;
como tú,
piedra aventurera;
como tú,
que tal vez estás hecha
sólo para una honda,
piedra pequeña
y
ligera…
Qué hay más simple que una piedra, el gran poeta zamorano, se aleja pues de todo estereotipo de clase.
Vuelvo a la pregunta que me hacía al principio. ¿Soy poeta? Antes que poeta puedo ser padre, profesor, esposo, amigo, hijo y otras mil cosas. Mi respuesta es simplemente SOY.

Aquí yace mi poesía

Aquí yace mi poesía
Últimamente son muchos los que denuncian en este medio el plagio, denuncian apasionadamente el uso y el abuso de su genio creador. En palabras de Edgar Zilsel: “El concepto de genio presupone, pues, una reflexión hacia la vida interior, y centra su atención no tanto en los logros objetivos como en la capacidad personal de acceder a ellos, no tanto en las influencias exteriores como en el talento interior e innato, poniendo de relieve entre los múltiples aspectos de la vida interior justamente los más subjetivos y difíciles de precisar objetivamente: la energía apasionada, el entusiasmo irracional, la iluminación inspirada, en pocas palabras, todo cuanto no puede aprenderse de forma racional constituye lo propiamente distintivo del genio.” (El genio. Génesis de un concepto. Madrid: Asociación Española de Neuropsiquiatría, 2008. pág 25)
Pues hay quienes no teniendo vida interior intentan apoderarse de las de otros. Quizá nadie estemos libres de ese pecado, yo antes que escritor soy lector, y muchas veces nuestras lecturas rezuman por nuestros textos, hay referencias incontables, ya sabéis lo que se dice: todo está escrito y no hacemos más que variaciones de unos cuantos temas. Sin embargo, un buen día practicando tu faceta de lector te encuentras con frases copiadas literalmente de uno de tus escritos y piensas en mentes en sintonía, en analogías o incluso en un fenómeno telepático. Pero nada te convence y en un ataque de rabia creas unas bienaventuranzas del plagiador:
Bienaventurados los plagiadores
porque de ellos será el reino de los ripios.
Bienaventurados los faltos de mundo interior
porque la telepatía será su salvación.
Bienaventurados los faltos de ingenum
porque en ellos brotará la flor de la inmundicia.
Bienaventurados los faltos de sustancia
porque sus huesos no sabrán a nada.
Bienaventurados sus libros
porque serán olvidados.
Y, pese a todo, piensas en por qué escribes. En mi caso no pertenezco a ninguna escuela literaria, a ningún grupo poético, a ninguna tertulia literaria, es más no tengo amigos en el mundillo literario. Escribes para ti, para expresar tu mundo interior, para conocerte mejor, para explorar la realidad con otro parámetros diferentes. Y, un día, después de 25 años escribiendo tus amigos te dicen que eres un “modorro” que qué haces sin sacar a la luz tus poemas. Les contestas que porque son míos, no pretendo ganar nada con la poesía, tengo mi vida resuelta, no necesito que me paguen por dar un recital. Y, entonces, piensas en compartir, sin pedir nada a cambio, y ves que hay gente que sin conocerte de nada te apoya, que le gusta lo que escribes, y eso te ayuda a seguir compartiendo a enseñar una parte de ti que quizá no querías mostrar. Pero un día te encuentras con el plagio absurdo de imágenes muy personales, que nacen muy adentro: desde el dolor, desde la experiencia que te marca. Y recuerdas las palabras de Italo Calvino recogidas por Nuccio Ordine en “La utilidad de lo inútil: “El infierno de los vivos no es algo que será; hay uno, es aquel que existe ya aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. dos maneras hay de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo más. La segunda es peligrosa y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar y darle espacio.” (Pág, 24)
Como os imaginaréis, prefiero ser la oveja negra y seleccionar a aquellos que merecen la pena y hacerlos perdurar en mi vida. Hace mucho que abandoné el rebaño.
Por cierto, hay una virtud muy recomendable que consiste en citar a aquellos que utilizamos para nuestros escritos, ya en la antigüedad por medio de obelos se marcaban en los textos notas al margen. Ahora que somos modernos utilizamos las notas al pie de página.
D.E.P.

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