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Semillas en campos ajenos

Poesías, prosa, reseñas y fotografías de Pablo Antonio García Malmierca

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existencialismo

Círculo vicioso

Círculo vicioso

Los círculos viciosos se atraen.
Sumergido en la vorágine de la espera
querías saber el porqué de las cosas.
Sentado,
esperabas tu turno
que nunca llegaba.

Atrapado en la inercia del día a día,
la bondad y la generosidad eran tus armas.
El delito de la farsa,
el juego de máscaras
fueron tu recompensa.

Anhelabas el cambio
el fin del ciclo lunar
que atrapa al licántropo,
la recurrencia que aleja de toda verdad.

Los polos opuestos se atraen,
o eso dicen.
Las cargas iguales se repelen,
nos cuentan.

La vida nos demuestra
que es la aquiescencia la que repele,
que es el falso orgullo el que no atrae,
que son tus manos las que salvan.

Pablo Malmierca

Fortuna

Fortuna

(Sólo el reconocimiento de su soledad es imprescindible para el poeta. El aplauso fácil…. Celeste Pérez Fernández)

Suena Iron Maiden en Spotify
If eternity should fail.
La eterna aspiración del poeta:
la eternidad.
Otros se contentan con el aplauso fácil,
con la condescendencia del día a día,
con el lagrimeo falso de la adulación.

El dolor de la soledad reconocida,
el autoconociento del no lugar,
un vacío que despejar de dudas.
Pasear desnudo por las galerías del alma
que diría Machado.

Las grietas de la realidad
son los intersticios
que nos alejan de la complacencia.

Fortuna imperatix mundi,
rueda hasta la extenuación,
gira y en su giro
cercena cabezas
de bellos poetas.
Un día arriba, otro abajo,
la ley del destino.

La soledad,
verdad del camino.

Pablo Malmierca

Sonidos

 

Sonidos

Agotado,
he quemado las raíces,
los abrojos,
la senda que piso,
el tú, el yo.

Solo me quedan imágenes inconexas,
perdidas en la ausencia de referentes.

Me concentro
en los sonidos
que me dictan los ecos de mi cuerpo.

Sin música,
ensimismado en mis cadencias
la nada crea mi poesía.

Pablo Malmierca

Polvo

 

POLVO

Pasa el tiempo,
el mar sigue devolviendo
conchas desechas por las olas.

Pasa la soledad,
la noche rezuma estrellas lactantes,
el ocaso.

Soles envejecidos estallan,
absorbiendo planetas de ilusiones.

Partimos con rumbos opuestos,
condenados a encontrarnos
en la esquina de una galaxia ausente.

El viento elevará
el polvo
de nuestras cabezas requebrajadas.

En la ausencia sabrás
que ayer nos reencontramos.

Pablo Malmierca

Tú y yo

Tú y yo

El sabor de unas lágrimas
penetra por las puntas de mis dedos.

Salobres recuerdos
de un desierto inundado.

Toda la desolación
de tus momentos de ausencia.

Nada queda
de nuestros días pasados.
La riada,
púrpura,
como tus sentimientos,
desborda
los apacibles campos
donde pacen
ajenos
tus pensamientos más fracturados.

Siempre quedan preguntas sin repuesta.

El todo o la nada
caminan juntos
sin poder reconocerse.

Tú y yo
intentamos
perpetrar el asesinato
de tus cadenas más profundas.

Tú y yo
disimulamos
el odio de tus pasos
entre vertidos de dulzura.

Tú y yo
miramos,
unidos,
hacia la oscuridad.

Pablo Malmierca

Diario polar (día 15)

 

Diario polar (día 15).

La noche se cierne sobre las tupidas aguas del océano, solo acierto a ver oscuridad. La negra densidad del piélago parece absorber todos mis pensamientos, es un imán gigante que me atrae, que me atrapa, que me insta a dar un paso adelante, a sumergirme en su negrura.
Mis pensamientos me distraen, me retrotraen a otros tiempos. Hace ya algún tiempo todo giraba en mi vida alrededor de la fama. Por un golpe del destino los medios de comunicación se hicieron eco de mi obra, domingo sí y domingo también aparecía en los dominicales. Tan pronto hablaban de mi próximo libro como me preguntaban por mis gustos musicales. Sin embargo, todo fue efímero, aquellos que te arropaban con sus cantos de sirena, pronto me abandonaron. Se pueden fabricar infinitos productos de usar y tirar. Si un producto no funciona pronto habrá otro. Sentí como se secaba la médula de mis huesos. Estaba rodeado de vampiros que succionaban hasta el último hálito de mi vida, cuando no hubo nada más me arrojaron a la cuneta, ya no les importaba. Aunque todavía era yo.
Hoy la oscuridad todavía me sigue seduciendo, pero es la oscuridad que yo elijo, no la que otros me ponen en bandeja de plata. Hace mucho que aprendí a separar la verdad de la mentira. La vida es un camino que en la mayoría de las ocasiones hay que hacer solo, hay compañías que hieren más que curan.
Decido sumergirme en la inmensidad de las aguas, decido dejarme seducir por las querencias de mis huesos.

Pablo Malmierca

Liturgia

Liturgia

Hoy me sangran los oídos,
el vacío ha perforado mis tímpanos.

Escucho, hueco, la letanía,
ateo, miré incrédulo sus oraciones,
el crepitar de la música celestial
taladra mis alucinadas neuronas.

Perduran en mí
los ecos afilados de mis ritmos,
paseo abstraído
con la espina clavada en el tálamo.

No comparto tus creencias,
después de vislumbrarte
perdí la poca fe que me quedaba.

Deambulo perdido en el desierto,
la soledad más vívida,
las lanzas atraviesan mi costado.

No brota nada,
el vacío más absoluto
se desborda
por la herida de mi costado.

No hay un santo Tomas
que quiera meter el dedo en mi llaga.

No hay un Longinos
que recupere la esperanza
con el líquido de mis entrañas.

No hay dos ladrones
que me acompañen en mi sufrimiento.

No hay puertas que atravesar.

Hoy he dejado de creer.

Pablo Malmierca

Amor est

(Militia species amor est.)

Aún recuerdo
el sabor de tus lágrimas
resbalando
por la superficie
de mis carencias.

Allí donde miro
veo
el reflejo animal
de mi codicia.

Duele saber
de la felicidad esquinada,
duele conocer
el vacío de mis días.

Todo vuelve a ser lo mismo,
la sensación de tu fragilidad,
la certeza de mi fractura,
la lejanía de nuestros brazos.

Sangran mis palabras
el dolor del pasado,
creí volverme loco
aislado del mundo.

Tantas preguntas sin contestar,
las caricias
se escurrían al borde del mundo.

Y, el miedo de ser,
la infelicidad de la fractura,
el humo de mis ojos tumefactos.

Tan cerca de la punta de mis dedos,
tan lejos de tu mirada.

Pablo Malmierca

Apocalipsis

 
Profetizarás el vuelo de Ícaro
sobre el ardiente Sol.
Hallarás cobijo bajo las hojas inmensas
de una selva tropical.
Arderás, como nadie jamás ardió,
en la pena del todo.
Ascenderás salvajemente
en el infierno del mar,
te rodeará con sus mil brazos salados.
Crecerás entre la ingente masa
bulliciosa y carente de vida,
balanceante,
en el río sanguinolento de vida futura.
Marcharás lejos,
tan lejos como te permita tu fuerza,
huirás perseguido en mil pesadillas
de terror transgredido en vida.
Fluirás y fluirás entre el torrente vital,
el contacto será mortal,
lleno de la putrefacción total del alma.
La danza de tu muerte
se hará absurda y, quien sabe,
si festejada por los mil y un muertos en vida,
que acompañan al torrente
que de vida se cree y de muerte es.
 
Pablo Malmierca

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