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Poesías, prosa, reseñas y fotografías de Pablo Antonio García Malmierca

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Luis Ramos

Reseña de «Urgencia de lo minucioso» de Luis Ramos, publicada por Lastura. En Culturamas.

Escribo una nueva colaboración para Culturamas, en este caso la reseña del libro de poemas «Urgencia de lo minucioso de Luis Ramos, publicado por Lastura.

SURCOS QUE SON PALABRAS Y CRECEN COMO ÁRBOLES HACIA LA LUZ

En palabras de Josep María Esquirol: «Cantamos para celebrar, y cantamos, también, para no tener miedo: para celebrar cosas de la vida, y para no tener tanto miedo a la muerte. De ahí que la esencia de la palabra sea el canto y que toda palabra valiosa palpite, o bien la celebración, o bien el amparo». Así comienza Humano, más humano. Una antropología de la herida infinita, publicado por Acantilado. La más reciente entrega lírica de Luis RamosUrgencia de lo minucioso (Lastura) se abre con tres citas harto significativas, la primera de Olvido García Valdés: “…voy y miro y todo es // como si no fuera yo quien lo mirara”, la extrañeza, el afuera del que mira y del objeto como punto intermedio de unión, como lugar del conocimiento; “Wo ich umher mich leite” de Hölderlin, que podríamos traducir como “hacia dónde me dirijo”, el paseo, la horizontalidad como forma de acceso hacia lo desconocido, el movimiento, ¿del hombre, del pensamiento?, como primera vía de conocimiento del mundo; y, por último, “convertir la palabra en la materia”, palabras de José Ángel Valente, la poesía como constructo de la realidad, materialidad del lenguaje. Ya en estas tres citas se nos ofrece el libro de poemas en sus claves interpretativas iniciales: verticalidad, horizontalidad y materia. Todo ello, como mostraré más adelante, a través de la apertura que da la herida, pues será en y tras la herida donde el mundo nos otorgue significado, celebración, amparo y canto.

Si quieres continuar con la lectura pincha aquí:

«Urgencia de lo minucioso», de Luis Ramos

El valor de lo sencillo. Reseña de «Con los ojos del frío» de Luis Ramos, publicado por Lastura.

Dice Junichiro Tanizaki en El elogio de la sombra que la verdadera belleza no está en el metal pulido o en las superficies blancas y brillantes de los azulejos, para él está en los materiales que poco a poco van tomando una pátina con el tiempo que refleja su historia y sus querencias. En Con los ojos del frío, Luis Ramos consigue un efecto parecido a recuperar la memoria perdida de unos personajes que representan un caleidoscopio humano que va formándose ante nosotros a medida que vamos avanzando en la lectura del libro.

            Esta memoria recuperada hace de los personajes personas que destacan por su dosis de humanidad. El autor zamorano recupera al oprimido, al perseguido. Encontramos representados en el libro gays ancianos que nos ganan por su ternura, señalados hasta el final de sus días; niñas violadas que son liberadas por la mano de otra mujer que acaba con la opresión machista y sexual del padre.

            Nos encontramos ante un libro de relatos que más que contarnos historias dan voz y vida a personajes, en muchas ocasiones oprimidos por una sociedad rancia y egoísta que por un mero acto de justicia poética son sacados de su ignominia y resarcidos en un último giro de guion que acaba por ponerlos en el lugar que se merecen.

           

Con una prosa que en ocasiones deja ver el poeta que hay tras Luis Ramos, estas breves historias que se acercan mucho por su confección al cuento tradicional son un palimpsesto que trata de reescribir la intrahistoria de tantos personajes pequeños que pasan y pasean día a día frente a nosotros y que la mayoría de las veces pasan totalmente desapercibidos. El autor redime con su prosa y vuelve a colocar en el centro de la Historia a estos desaparecidos de la cotidianeidad. Es por tanto Con los ojos del frío un ejercicio de memoria histórica como lo fue Entre cunetas, libro de poemas publicado por Luis Ramos en Baile del Sol, pero si el segundo se centró en las víctimas de la violencia entre hermanos que supuso la Guerra Civil española y las atrocidades del bando franquista, este libro de cuentos lo es de la memoria de todos los agraviados por la vida, todos aquellos que han superado las dificultades que la vida les ha puesto por delante.

            He calificado este libro como libro de cuentos, prefiero esta definición pues la estructura que siguen suele ser la propia del cuento clásico, se nos presenta una historia y al final de esta una pequeña moraleja o enseñanza. Aquí la enseñanza es de carácter humanista, eso sí alejada totalmente de la moralina que nos trata de imponer una visión estereotipada de las cosas, una enseñanza que nos acerca a los oprimidos y a los perseguidos, que nos los muestra como los verdaderos sufridores de la Historia.

            Es también Con los ojos del frío un libro que quiere recuperar la memoria de la España vacía o vaciada, aquí el adjetivo es indiferente, por sus páginas deambulan personajes que ya no podrán volver a existir y que aquí encuentran el marco perfecto para su pervivencia en la memoria, objetivo principal del libro que nos acompaña. Pero no solo aparece el mundo rural, también el mundo de la ciudad que poco a poco se ha ido desmoronando víctima de la presión del aceleracionismo capitalista que todo lo engulle, hasta la música y la percepción de esta, como vemos en alguno de los cuentos.

            Así pues, Con los ojos del frío de Luis Ramos es un libro que aporta una visión de un mundo que estamos perdiendo, un libro que se convierte en fotografía viva del rico poliedro que constituye el ser humano a través de sus costumbres y desgracias. Retablo que nos habla del recuerdo y de la pervivencia en todos nosotros del recuerdo, personajes universales que pueblan el inconsciente colectivo y a los que el autor zamorano ha puesto cara y nombres propios para construir su propio patio de vecinos, y donde ha logrado mediante su empatía hacia esos personajes muchas veces rechazados por la Historia recuperarlos para la memoria.

Reseña publicada originalmente en «La Opinión de Zamora» el 20 de agosto de 2021

Pablo A. García Malmierca

“Y es en la edad donde se encuentra el futuro”. Reseña sobre “El Dilema del Aire”. XXIII Premio de Poesía Ciudad de Salamanca. Luis Ramos de la Torre. Madrid: Reino de Cordelia, 2020.

Destaca el jurado del Premio Ciudad de Salamanca, del que es vencedor el libro de poemas que tengo en mis manos, que El Dilema del Aire es un libro claudiano como podemos inferir de la centralidad en el texto de palabras como luz y materia, tan importantes en la poética de Claudio Rodríguez. Sin embargo, me gustaría profundizar más en la poética que subyace en este último libro publicado por el poeta zamorano, Luis Ramos.

Quisiera comenzar mi lectura reproduciendo unas palabras del poeta británico William Wordsworth:

            I have said that poetry is the spontaneous overflow of powerful feelings: it tales its origin from emotion recollected in tranquillity: the emotion is contemplated till, by a species of re-action, the tranquillity gradually disappears, and an emotion, kindred to that which was before the subject of contemplation, is gradually produced, and does itself actually exist in the mind. (W. Wordsworth. The Poems, 2 vols, Harmondsworth: Penguin English Poets, 1967, pág. 25.

Quedémonos con dos conceptos básicos: la poesía tiene su origen en las emociones captadas en total tranquilidad y se produce tras observar la naturaleza que posteriormente se traducirá en la idea mental. Este paso que dio Wordsworth asume el programa filosófico que desde Hume pasa por Kant, y que traza puentes de unión entre el Yo (Ich) y la cosa en sí (Ding an sich). O como diría posteriormente Ortega y Gasset: el yo y la circunstancia son las dos dimensiones fundamentales de la vida humana. En versos de “El dilema del aire”:

La materia entregada cunde siempre.

Iza más que la púrpura y los brillos,

Se asencilla y ofrece sosegada

Su vocación de límite.

Así el vértigo fruto de la luz,

Así el instante dándose en ciertos pensamientos. (pág.19)

Aparece de forma más explícita la búsqueda de la tranquilidad en la naturaleza, aquí identificada con lo “sencillo”: (Es un halago para nuestros ojos / ver el ofrecimiento y el sosiego / del campo abierto entre la lentitud. Pág. 118)

Otro concepto del que quiero hablar y que también relaciona a Luis Ramos con las ideas de Wordsworth y por extensión Shelley es la idea de que el oído se recrea imitando en verso toda la riqueza de la naturaleza, pues es esa gama de sonidos la que hace adentrarse al poeta en su intimidad. Su música es un lenguaje trascendente, así la poesía se transforma también en lenguaje que trasciende la realidad. Luis Ramos hace consciente esta transformación de lo contemplado en música, esencia de lo poético, continuamente encontramos palabras como “vibra”, “suena”, “temblor”, “cantad”, “arpegio”, “música”, “concierto”, “música”, “tempo”, “danza”, todas ellas relacionadas con elementos de la naturaleza o lo humano frente al “silencio” que caracteriza a la oscuridad, a la incomprensión.

Recapitulemos, hasta ahora hemos hablado de dos elementos definitorios del libro de poemas: el origen de la poesía en la contemplación de lo natural, entendido aquí como la naturaleza y lo humano, y la importancia de la música como definitoria de la poesía y el conocimiento tanto de lo humano como de lo natural. El siguiente elemento en el que me quiero detener es la luz frente a la oscuridad, dicotomía claudiana que nos acerca al amanecer como momento donde todo se puede contemplar en su perfección, frente a la oscuridad como ceguera. Son abundantes los ejemplos a lo largo de “El dilema del aire”, reproduzco el poema titulado “(cénit)” como ejemplo:

Esta luz,

esta perenne claridad sin vida,

surco de la fermentación

en la pura humareda de las sombras,

me está cegando tanto que me niega.

¡Arda lo umbrío! (pág. 60)

Luz, naturaleza, música, pero en relación a qué búsqueda a qué declaración. Pues en la del hombre que rejuvenece, que tiene una segunda vida, ¿por qué no decirlo?, una segunda juventud donde el deseo vuelve con nuevo ímpetu: “El hormigueo de los besos, / los surcos juveniles del deseo,/                vuelven,/siguen jugando en su humedad y brincan / persiguiendo la sombra y las siluetas. (pág. 87)”. Segunda edad donde hay sitio para sentimientos como la nostalgia o la renovación: “queriendo reaprenderme en lo tardío. (pág. 126)”. Sin olvidar uno de los rasgos que marcan parte de la producción poética del autor su valor ético como vemos aquí: “Monte de la sinrazón,              desmoronamiento,/meseta de la infamia,/ este mar de pobreza empedrado de muerte. /        /Mediterráneo, cultura,/patera, crucero y canción. (pág. 56)”.

En definitiva, “El dilema del aire” va más allá de lo puramente claudiano para adentrarse en una poética muy próxima a la renovación poética que supuso la publicación de “Lyrical Ballads” de Wordsworth y sus ideas sobre la poesía. Un libro sobre la renovación de esa segunda edad, sobre la continua búsqueda de la música de la naturaleza, la música que nos acerca al conocimiento de lo humano y a su faceta ética y moral, sin olvidarnos de los puramente sensual y erótico, parte también integral de lo humano. Un libro de gran lirismo que acerca lo subjetivo y lo objetivo para centrarse en ese punto intermedio que es el hombre en todas sus facetas.

Pablo A. García Malmierca

Aldealengua, 31-1-2021.

Premura de lo estático. Reseña de «Lo lento» de Luis Ramos, Lastura 2019.

Luis Ramos, profesor, cantautor, y, como a él le gusta decir, en estado de poeta. Compartió escenario con el gran Agustín García Calvo, además es especialista en la figura de Claudio Rodríguez del que publicó el ensayo «El sacramento de la materia», Piediciones, 2017. Como poeta ha publicado los libros de poemas «Por el aire del árbol», «De semilla de manzana», «Entre cunetas», «Nubes de evolución» y «Del polen al hielo».

«Lo lento» es apertura y canto hacia el instante, intento de parar el mundo y dejarnos pendientes del momento, del lugar en que todo ocurre y que por las características de la realidad que nos rodea se nos escapa sin que podamos disfrutar de la verdadera esencia que se nos ofrece a cada instante y que no somos capaces de admirar, insertos como estamos en la prisa y en el disfrute hedonista de lo efímero.

La voz poética nos invita desde un primer momento a abrir los ojos a «ver las sombras, entrar desnudo y sin prisas en su limbo»; desvelamiento de la realidad que aparece oculta por la oscuridad, siempre con un ansia de luz que nos permitirá disfrutar del instante suspendido en el tiempo. La luz se transforma en sacramento del aire, los velos serán rasgados y ante nuestra percepción aparecerá el mundo tal como es. Un mundo que se identifica con la naturaleza y que aparece en el amanecer, lugar de conocimiento a través de la luz. Tal y como dice el poeta «Estremece / el misterio candente que se aploma / en esta hoguera de luces vespertinas.». Este movimiento que se origina en el amanecer es temblor y estremecimiento ante la verdad desvelada, el poeta camina «ebrio de acontecer», alcanzando con su tacto el mundo y reconociéndolo en las dos vertientes que más han preocupado a Luis Ramos a lo largo de su obra: la ética y la ecológica.

Ya desde su libro «Entre cunetas» Luis Ramos demostró una vena ética muy acentuada, en aquel libro publicado en 2015 se ofrecía un canto desgarrado por todas aquellas víctimas del franquismo olvidadas en las cunetas de este país. Esta intención ética sobrevuela también «Lo lento», pues la realidad no puede ser verdad sin su vertiente ética que es lo que nos define como seres humanos. Pero lo que de verdad importa en «Lo lento» es la construcción del puente entre «el mundo en sí» y «el mundo para nosotros», ese problema que ya formuló Kant y que aquí se resuelve con un movimiento desde lo natural hacia lo humano, pues será cuando nos despojemos de la prisa y nos detengamos a contemplar el mundo cuando este se nos mostrará, pues los hombres «añoramos todo aquello que conocimos por las huellas de su nombre». Así pues, será la naturaleza, «el mundo en sí», el que en un movimiento de ofrecimiento nos dará la verdadera realidad de las cosas que permanecen ocultas por las prisas y la falta de empatía de la sociedad actual. Debemos aprender a escuchar los elementos de la naturaleza para rellenar el hueco del silencio. La voz poética nos invita a disfrutar de la libertad que aparecerá después de la oscuridad, cuando nos alejemos de los límites.

El otro elemento que nos acerca a la verdad será el canto de la música del tiempo, la poesía, que sin prisa nos acerca a lo mejor del hombre. Esa será la intención del poeta, desde la humildad nos intenta devolver la luz, aunque esta solo sea una brizna. Esa música será también de la naturaleza, escucharla en el instante será la labor del poeta y nos ofrece su oído «campanillas de escarcha llaman / a quien las sabe oír entre carámbanos». Por tanto, la verdad está abierta a todos los lectores, a todos aquellos que sepan admirar la música de la naturaleza, del instante.

Ese lugar donde «vibra lo lento» se asemeja al tópico del «locus amoenus», que aquí se nos pinta como un claro donde entre la soledad y el alma habita lo lento, lugar de la palabra franca.

Otro de los símbolos que se insertan en el constructo del libro es el pájaro, el ave, que se caracteriza por el elemento positivo del vuelo, que junto a la luz son dos de los elementos claves de la poesía castellana que nacieron con los primeros místicos y que después se fueron secularizando en poesía que nada tiene que ver con la religión.

Junto a la luz no puede faltar la materia, elemento fundador de la naturaleza, la materia aparece entregada a lo lento, «la materia es la savia del árbol vigilante». Será el pájaro el que puede intuir «el mundo en sí» la naturaleza sin el hombre, mientras los seres humanos «orgullosos de lo nuestro, jugando a hacer ciencia supuesta/ y versos de lo noble» no somos capaces de intuir la naturaleza más allá de «el mundo para nosotros».

El hombre no deja de ser un instante en el tiempo del mundo «en el agua somos la imagen escasa del recuerdo» y será ese instante el que nos salve cuando desde la naturaleza se nos devuelve en forma de percepción suspendida en el tiempo «ese tintineo sereno de la hoja que observamos y vivimos asombrados» y será la poesía la forma de conocimiento que nos permitirá acceder a la verdad «Habrá que defender el sitio / construir murallas de versos / escribir / tachar, romper, dudar acaso / de algunas verdades frágiles para avanzar algo. «

Será en el tacto donde encontremos la luz, en el interior del compromiso ético frente a un mundo  donde «hay demasiadas cosas, /exceso / de materia hiel para tantos aspavientos».

Lo lento nos llevará a la alegría y serán la mirada y los sonidos, los que unidos nos ayuden en nuestro camino: la mirada de los niños y «el sonido varado en cada cosa».

Luis Ramos resuelve con una poética muy trabajada, donde las imágenes, los símbolos, las metáforas y los conceptos juegan a favor del compromiso ético del libro. A través de elementos propios de la mística positiva como el vuelo y la luz, descubrimos una poesía que nos acerca a un concepto fundamental para el ser humano: la verdad. «Lo lento» se plantea como solución a la fractura entre el mundo visto por el hombre y el mundo en sí, que no necesita al hombre para perpetuarse. Somos instante y en un movimiento que parte de la naturaleza podemos comprender mejor la realidad si alcanzamos a contemplar el instante que a diario nos ofrece una hoja, o la mies, o el río que fluye acompasado. Para ello debemos desprendernos de la oscuridad de las prisas, de la locura por disfrutar del instante en términos hedonistas, siempre consumiendo y convirtiéndonos nosotros mismo en productos de consumo basura (comida basura, televisión basura, literatura basura), basura que nos ahoga entre plásticos y que consume a ese mundo que llevamos al colapso.

«Lo lento» se convierte en un libro necesario pues trata de construir una ética humana desde lo natural, será la naturaleza la que nos guíe, siempre y cuando sepamos desvelar el instante, en el proceso de ser mejores como seres humanos, más alegres y más comprometidos con todo aquello que nos rodea.

Pablo Malmierca

Aldealengua, 12 de enero de 2020.

Nuevo número de la revista Intercostal

Ya está a la venta el número 1 de la revista Intercostal. Incluye una amplia entrevista a la poeta María Ángeles Pérez López, poemas de Tomás Sánchez Santiago, Tomás Rivero, Paloma Corrales, Luis Ramos, Francisco Morán y María Ángeles Pérez López. Además de un interesante artículo de la profesora Ana Agud sobre Antonio Machado.
El precio es el mismo que en el número anterior, 7€ sin gastos de envío. Para pedidos por correo enviar un mensaje al correo de la revista: intercostaliteraria@mail.com
Próximamente incluiremos los distintos puntos de venta. Por el momento se podrá encontrar en Letras Corsarias (Salamanca) desde este viernes y a partir de la próxima semana en Librería Octubre (Zamora).

Geografía del amor. Reseña de «Del polen al hielo.» Luis Ramos, Baile del Sol: 2017.

Geografía del amor. Reseña de Del polen al hielo. Luis Ramos, Baile del Sol: 2017.

Doctor en Filosofía, profesor y cantautor, ha participado en diferentes formaciones musicales y poéticas. Aparece en varias antologías, como Todos de Etiqueta (Colección Barrio Maravillas, Junta de Castilla y León, 1986), o Nacidos en los 50. Antología de poetas zamoranos (Diputación de Zamora, 1998).

Especialista en la poesía de Claudio Rodríguez sobre quien realizó su tesis doctoral, ha publicado artículos en revistas culturales como Archipiélago, Revista de Estudios Orteguianos, Aventura, Alfa, República de las Letras, Zurgai, Duererías o Campo de Agramante. En colaboración con el profesor y novelista  Luis García Jambrina ha escrito Guía de Lectura de Claudio Rodríguez y la edición de Claudio Rodríguez para niños ambos en (Ediciones de la Torre, 1988).

Ha musicado y cantado poemas de Agustín García Calvo, Claudio Rodríguez, José Hierro, Fernando Pessoa, Isabel Escudero, Jesús Hilario Tundidor, Pablo Neruda, y otros propios. A partir de estos trabajos graba en 2001 el CD La canción que cantábamos juntos, sobre poemas, entre otros, de García Calvo y Claudio Rodríguez; así mismo en 2003, graba el CD Por arroyo y senda dedicado a varios poemas del libro Valorio 42 veces de Agustín García Calvo; y en 2007 saca a la luz el CD El aire de los sencillo, dedicado enteramente a la poesía de Claudio Rodríguez, y en el que aparece acompañado de cantantes como María Salgado y Eliseo Parra.

En 2002 publica en la Editorial Semuret Por el aire del árbol (Canciones y poemas desde los niños) con prólogo de Agustín García Calvo y De semilla de manzana (Recetario poético-musical) con prólogo de Miguel Manzano Alonso, ambos ilustrados por Guillermo Tostón y Aser Martín. Autor de los libros de poemas Entre cunetas y Nubes de evolución.

En la actualidad está pendiente de publicar con el contador y poeta Fernando Martos, la antología Claudio Rodríguez para Jóvenes.

El libro que hoy nos ocupa se divide en dos partes que en realidad son dos libros diferentes que están unidos por un tema tan universal como el amor. El amor a la pareja y el amor a la madre. Dos libros, un sentimiento, pero tratados de un modo diametralmente opuesto.

El lirismo de Manchas de polen frente al realismo descarnado de Escandas del hielo.

Manchas de polen se despliega como un tratado científico donde la botánica y la entomología se convierten en metáfora viva del amor a la pareja. El amor no es solo sentimiento, es ante todo acción y convivencia; y es aquí donde se despliega en toda su riqueza el paralelismo entre la metáfora que busca explicar poéticamente la utilidad y el uso que el hombre da a los insectos, convirtiendo esta primera parte en una auténtica entoentomología, que no es más que la investigación de la percepción, los conocimientos y los usos de los insectos en la diferentes culturas humanas. La observación acaba en la exposición paralelo de los sentimientos, identificados con insectos como mariposas, mantis, libélulas. Cada uno convertido en símbolo que trasciende la metáfora para construir una especial visión del amor que Luis Ramos nos ofrece en Manchas de polen.

Estos dos libros de poemas están unidos por una etnografía del amor.

Escandas de hielo, a través de la costumbre del contacto con el ser querido, la madre, ofrece una geografía humana que abarca la cotidianeidad como reflejo de los sentimientos que nos unen a las personas con las que compartimos el día a día. Son estas escandas reflejo de una infancia dura, que transita entre los puestos del Mercado Central de Zamora, infancia marcada por el hielo, el pescado y los clientes que pasan cada día frente al puesto regentado por la madre de nuestro poeta.

Libro de libros que nos trae la viveza de dos amores uno marcado por el pasado y la actividad económica de la madre del poeta y otro presente, actual donde la vida en pareja marca el rumbo de los poemas que lo componen.

Lirismo alejado de la poesía de la experiencia que se acerca más a lo vivido y lo vívido a través de la influencia de autores como Claudio Rodríguez, sin desechar en ningún momento los toques de denuncia y crítica social.

Aldealengua, en un lluvioso junio de 2018.

Sobre publicar o no poesía en redes

Ayer mi amigo y hombre en estado de poeta, Luis Ramos, volvío a recordarme una vieja discusión que hemos mantenido en muchas ocasiones: publicar poesía en redes como facebook, sí o no. Él sostiene que publicar un poema en redes es darlo por terminado, matar el poema podríamos decir. Este mundo digital clausura el poema de tal manera que, según él, ya no es posible revisarlo y mejorarlo. Ayer ponía como ejemplo al gran Claudio Rodríguez, al que conoció personalmente, Claudio era una persona que tardaba mucho tiempo en ofrecer la versión final de su poesía, como bien dijo Luis el poema es un árbol al que tenemos que podar y podar hasta dejarlo en su forma primordial; la palabra necesita de un proceso de decantación duro y silencioso que el poeta realiza en soledad, enfrentado a la palabra y al silencio.
Sin embargo, no acabo de ver la imposibilidad de crecimiento de un poema por haber sido publicado en redes. Quizá yo sea de otra forma de pensar. Para mí un poema es un ente vivo, nunca muere, tiene una faceta orgánica que lo acerca más a un ser vivo que a o otro inanimado. Es primero el poeta el que enfrentado a la verdad, intenta desvelarla a través de las palabras y estas como buen ser vivo, no dejan de evolucionar, primero en la mente del poeta y después en la voz de los múltiples lectores que pueda tener.
Ofrecer la poesía en redes, a mi modesto juicio, no supone acabar con la evolución diacrónica del texto, en las redes, por lo menos yo, ofrezco un estado sincrónico de mi escritura. En la mayoría de las ocasiones los textos que comparto evolucionan de tal manera que en el libro de poemas donde aparecen son otra cosa, casi ningún creador nos libramos de esa obsesión por la escritura que tan bien dibujo Thomas Bernhard en «Corrección».
Por eso creo que las redes son positivas y necesarias en el proceso creador, permiten al escritor obtener un feedback que de otra manera sería imposible. Dar tu obra al público en los distintos momentos sincrónicos de la creación hace que las distintas sinergias que los lectores van dando se incorporen a tu obra futura, algo que con el libro tradicional y cerrado es muy complicado de conseguir.

No comas mi corazón, prólogo.

Militia est vita hominis super terra
La presencia de esta cita latina de la Vulgata y del libro de Job en uno de los primeros poemas de este libro; cita, por otra parte, tan sugerente siempre y tan cercana al concepto de aventura poética, le sirve a Pablo Malmierca para continuar la senda que tomase en su anterior y arriesgado libro dD, en el que a partir del concepto de desgarramiento, marcado desde su inicio por una cita de Hegel: “El espíritu solo conquista su verdad cuando es capaz de encontrarse a sí mismo en el absoluto desgarramiento”, se plantea una aventura dialéctica a través del amor en la que el héroe de aquel libro frontera, dD, aparece ahora como un sujeto épico y poético, como un Hércules de carácter mitológico, en continua lucha para llevar su vida sobre la tierra desde la óptica del amor desgarrado y descorazonador, y la pérdida, o la transformación de la palabra y el poema enredados y ofrecidos al modo clásico, en esa épica peculiar y tan de reliquia que expone de forma clara entre sus versos.
 
No comas mi corazón, supone una clara continuidad, ahora desde la complementación de la épica del mundo clásico o barroco, con la propia forma de decir del poeta, con ese mundo de introspección psicológica que apareciera en sus versos anteriores y que definen su voz y su forma de mirar (“Esencia de continuidad / en el cuerpo ajeno del pasado”).
No obstante, conviene decir que en este caso el lector va a encontrarse con una serie de poemas ubicados en una suerte de sinfonía de transformación simbólica estructurada en seis tiempos diferenciados, en los que el proceso creativo avanza y se desarrolla significativamente desde la presencia inicial de un héroe cercenado hasta su transformación en otro personaje diferente gracias a la poesía. Todo ello al lado de cierta dualidad continua que obliga al autor a buscar una salida necesaria (“Después de morir en todo/ vivir instalado en tu cuerpo”) a través de las palabras y la experiencia poética siempre en lid y renacidas, a veces, de sus propias cenizas dialécticas: “prólogo / epílogo”, “pensamientos/sentimientos”, “humedad / sequía”, “tú / yo; todo / nada”.
Igual que sucediera con dD, en este libro frontera, -como podríamos definir la forma de construir los poemas de Pablo Malmierca-, aparece la búsqueda de la identidad marcada por una forma de lucha (“preso del ritmo de tus versos / de la sombra de sus pasos / de la crisis de su fuego”), de militancia en esta poesía desgarrada que se encuentra latiendo en los diferentes estados físicos de la materia, líquido, sólido o gaseoso; estados que se entrecruzan mezclándose con otro nuevo, que intersecciona con ellos complementándose, y que parece ser una especie de estado físico poético de carácter poliédrico, centrado en esta peculiar forma de mirar, caleidoscópica y vítrea que busca su salida en la luz de una poética peculiar, tan tenaz y dura como la propia soledad.
La mezcla, la trabazón de la palabra poética y las citas clásicas con un lenguaje de lucha y unos parámetros y personajes, a mi modo de ver y como ya apareciera en su anterior libro, simbólicos y cercanos de alguna manera al mundo del Cómic y a cierto tipo de barroquismo, hacen de No comas mi corazón, un libro de poemas que podríamos incluir en un modo de escribir que, atendiendo a sus ingredientes poéticos, épicos y próximos al Cómic, calificaríamos -sin querer crear ningún tipo de categoría poética sino un modo de acercamiento a esta escritura- como una muestra de lo Poepicómic, donde el personaje épico, el poeta en este caso, como un Caravaggio redivivo en los versos y blandiendo esa “Humilitas occidit superbium” que aparece citada en el poema Vanitas vanitatis, llegará a ser consciente de que el orgullo y la codicia del héroe solo pueden desaparecer tomando la espada de la humildad para cortarle la cabeza al gigante de los miedos, la angustia y la pérdida de ese amor. Humildad necesaria desde la que busca integrarse en la experiencia y la aventura poéticas para encontrar una salida (“Reiné triunfante sobre el fracaso y la codicia / en tu nombre ignoto desequé raíces / navegué en un viaje inacabado”); por eso el poeta luchará desde esa sencilla humildad de entrega, pues se sabe necesitado de la otra parte de la dualidad a la que busca para integrarse (lugar / no lugar) y encontrar alguna salida.
En el análisis de la presencia de lo Poepicómic entre los versos de Pablo Malmierca y desde la propia aventura amorosa, no deja de ser curiosa y llamativa la importancia que tiene la cita de Fausto de Goethe que aquí se incluye: “Vi veri universum vivus vici” y que, como sabemos, aparece en el Cómic original V de Vendetta de Alan Moore en el que se basa la famosa película; así como el personaje Tetsuo “El hombre de hierro” tan cercano al Cómic; los inquietantes personajes nórdicos, Geri y Freki, lobos de leyenda y compañeros de Odin, representantes genuinos de la codicia; o los interesantes, intrigantes y descorazonadores amores de reliquia medieval entre Crisele y Memmón.
Ese poder de la verdad que aparece en la cita de Fausto y que Pablo Malmierca incluye de manera tan certera para elevar el orden poético, aclara el contenido moral de este libro que basa su forma de mirar (“Si supieras el valor de una mirada/ no venderías cara tu presencia”), su aventura y su lucha poéticas (Quamodo fabula sic vita), en una necesidad de salvar en la lucha de amor en la que se aventura, al menos las palabras; aunque el grito del poeta, -que desgarra desde dentro-, suponga un cuchillo que flota avisándole a él y al lector de lo necesario que es el compromiso poético que implica la cordura.
Resulta curioso observar cómo también, a tenor de la aparición de este punto de vista moral, parece que lo que hemos llamado aquí Poepicómic, característico de esta forma de hacer versos, se complementa con un posible modo de mirar más Poeticómic, que conformaría una de las claves de esta peculiar, ética, intensa y cruda poesía, a la que desde No comas mi corazón, el autor nos está invitando.
Luis Ramos de la Torre, prólogo a No comas mi corazón, de Pablo Malmierca (PiEdiciones, 2017).

Próximamente «No comas mi corazón», mi nuevo poemario.

Tengo que daros una gran noticia, próximamente, en concreto el 7 de noviembre, será la primera presentación de mi nuevo poemario «No comas mi corazón» publicado con mi editorial de referencia, Piediciones.

En esta ocasión el libro aparecerá prólogado por el poeta y experto en la poesía de Claudio Rodríguez, Luis Ramos, que ha realizado un espléndido trabajo dando las claves de una obra que se abre en múltiples facetas.

Además hay que destacar que cuento con la extraordinaria colaboración de Fernando García Malmierca, fotógrafo zamorano que ha colaborado con siete fotografías interiores, que preludian cada una de las parte en que se ha dividido el libro y con la foto de portada. Fernando es un artista reconocido a nivel internacional y contar con su trabajo es un lujo que nunca podré agradecerle lo bastante.

«No comas mi corazón» supone un paso adelante en mi poesía. Si dD era un libro introspectivo marcado por el yo y el él, este nuevo trabajo es una introspección en el nosotros desde un punto de vista ético. Y qué mejor que un sentimiento universal como el amor con sus múltiples facetas para recorrer esa ética del ser humano.

Conforme se acerque su publicación iré desgranando más aspectos del libro.

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