Buscar

Semillas en campos ajenos

Poesías, prosa, reseñas y fotografías de Pablo Antonio García Malmierca

Categoría

Poemas

Arder

Arder

Borra mis huellas antes de que las olas cicatricen las heridas. Reconocerás la otredad de mis pies cuando ardan sus plantas de luz y deseo. Paso a paso entenderás cómo las gaviotas remontan el vuelo tras lanzarse a la mar. Los pájaros carpinteros picotean el rompeolas en un acceso de locura. Los cangrejos trepan a los sicomoros. Tus pasos brujulean en torno a mi cordura.

Pablo Malmierca

Anuncios

Dicen

Dicen que existe un bosque donde acuden los suicidas. Dicen que con sus árboles se construyen los barcos que parten hacia el infinito. Dicen que los pájaros sólo cantan cuando desaparece el sol. Dicen que sus caminos trazan círculos alrededor de los claros. Dicen que si regresas la claridad acariciará tu materia.

Pablo Malmierca

Escapar

¿Qué valor tienes convertido en estatua de sal? ¿Quién fue capaz de mirar hacia atrás sin sentirse culpable? ¿Qué quieres encontrar en sus manos ajadas? Siempre queda algo secándose al sol cuando las humedades se retiran del suelo. Convertido en humus esencial, son tus pasos los que acabarán cicatrizando heridas. Diluido en una pequeña luz crepuscular el corazón dejó de latir. La ausencia de los vencidos en el fugaz paso de un estornino.

Pablo Malmierca

Desaparición

La tragedia de la desaparición, de la aparente dislocación de nuestra temporalidad. Asidos a la realidad de un deseo vemos diluirse el paisaje tras las ventanillas del último tren. Pasa el roce de un aroma, reflejas la mortalidad del eco de un susurro aterido en la inmensidad del océano. La pérdida, el vacío de un silencio, el mundo dispuesto a tus brazos.

Pablo Malmierca

Siempre tuviste miedo a la verdad

Este poema en un prinicipio iba a ir en una antología sobre la mujer y el maltrato. Como tantos otros proyectos nunca se llevó a cabo. No es más que una reflexión sobre el género y los límites entre lo femenino y lo masculino.

Siempre tuviste miedo a la verdad

Desconozco el origen de mi sexo
la obligación de ser una etiqueta,
comportarme según las normas.

Quisiera no ser hombre ni mujer,
que la realidad me permitiera
dar a luz a mis hijos nonatos,
amamantar la vida en sus labios.

Fracturada en dos mitades,
debo elegir al sol o a la luna,
partido por las reglas
debo pertenecer a una orilla.

Los límites de tu cuerpo
son el principio del mío.

¿Dónde acaba lo efímero?
¿Dónde están los mandatos de la sangre?
¿Dónde la distinción entre tú y yo?

¿En qué lugar se separaron
lo masculino y lo femenino?

¿Debo prestar mi voz a la Diosa Blanca
o ser simplemente el poder de su palabra?

En el fondo de la sala
tus miedos
palpitan en mis manos.

Pablo Malmierca

Non Serviam

Non serviam

Subtítulos en la neblina,
pasado inasible en tus manos,
la oscuridad del lenguaje
deja posos en las costras del adiós.

Siempre en busca del vuelo,
de la alteridad retorcida en una cueva,
de la respuesta en una tumba vacía.

Subviertes las tendencias de la vida
hacia la tangente de tu dolor,
hierven las ampollas
de tu continuo pasar.

Nada me llama
salvo tu incredulidad,
vendes tu lejanía
servida en un restaurante barato.

Opúsculo perdido
de los días pasados,
las venas del deseo
dejaron de fluir.

Esclerotizada,
mueres o vives
al ritmo del balanceo del reloj.

Pablo Malmierca

Comienzo

Siempre es difícil
comenzar una etapa.
Las losas convertidas
en azote de tus sentidos.

Se evaporan
los tímidos cascotes
que acarician tu oído.

Pensé
dejar atrás tantas cosas…
Tus latidos,
mis querencias,
el abrigo de tus labios,
el yermo de mis días.

Nunca hubo saltos al vacío,
me quedé sentado al borde,
famélico,
perseguido por mi propia jauría.

Los ecos agudos de tu voz
clamaban ausencias;
la ronquera de mis logros,
perseguía tu descanso.

Decidimos abarcar el vacío,
repoblar la singladura,
acariciar el sinsentido.

©  Pablo Malmierca, poema.
De No comas mi corazón.
© Piediciones, Edición.

http://www.vocesdevanguardia.com/index.php?route=product/product&product_id=100

Labios

Labios

Si el aislamiento retiene los barrotes,
si la letanía nos creó como somos,
¿por qué me abandonaste?

Fue la deriva que descubrí en tus mares,
en la quita de tus cielos incólumes,
en los restos de tu solsticio invertebrado,
la promesa incumplida de tu profundidad.

Arrancaré con mis dientes
el cebo que dejaste en mis heridas abiertas,
la verdad atrapada en tus manos nerviosas.

Ahora veo un reflejo en la pantalla,
la mirada perdida en un infinito
donde no hay restos de ti,
imágenes enquistadas en tu pupila seca.

La emoción del pasado
queda atrapada entre respiraciones de salitre,
entre lo abrupto de tus palabras deshilachadas,
entre la distancia que no deja de crecer.

La verdad estuvo siempre ahí,
a poco centímetros de mis epitelios.

La ceguera no quiso dejarme
postales desde el pasado,
subvierte un futuro sin nombres.
Devorados por la salinidad
que siempre nos acompañará,
sobrevivimos al borde del pasado.

Y el sonido de tu voz,
la lejanía de tu ausencia,
no puedo echarte de menos,
nos sentamos a la misma mesa
y ya nunca nos levantamos.

Pablo Malmierca

Necesidad

Necesidad

 

El  arco iris como dogma de fe,

recuerdo de una infancia inconclusa,

así el asombro de una voz.

 

El mundo desde la óptica del espectador

fragmenta los latidos de la lluvia.

La ansiedad en unos labios ajenos

se despliega sobre el jazmín de tus párpados.

 

El aroma a sándalo e incienso

impregna las dudas del porvenir,

siempre es más bello el horizonte

que por desconocido se pliega en la noche.

 

Necesito creer en ti,

los nombres se deshacen en el pálpito de una estrella;

necesito reconocerme en las palabras

que no dices,

en la respiración que posas en mis sienes.

 

Necesito creer en ti,

para alejarme de mis propios pasos,

para volar hacia el amanecer

que nos reconoce.

 

Me reconozco en tus promesas,

en el tiempo que se retuerce en tus manos,

en mi propia necesidad de existir.

 

Pablo Malmierca

Blog de WordPress.com.

Subir ↑