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Semillas en campos ajenos

Poesías, prosa, reseñas y fotografías de Pablo Antonio García Malmierca

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literatura

Poema de amanecida

Poema de amanecida
 
Tirita el monte,
crepitan las ascuas del roce.
Emborráchate de los hilos de la lumbre,
llámame en lugar de llorarte.
 
Construye lápidas de cobre,
puertas de brea,
unos zapatos nuevos
con las esquirlas del aire que respiras.
 
Al amanecer,
la reconstrucción de las sombras
mostrará los senderos
de tu último viaje.
 
La luz, el vuelo,
la verticalidad del páramo,
el grito de las cornejas,
el aroma de tus sienes.
 
Todo me recuerda
al ansia de seguir tus pasos.
 
Pablo Malmierca
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Proyecto “Somos nombres”

El poeta José Yebra ha creado el proyecto “Somos nombres” en el instituto Rey Pelayo de Cangas de Onís. Una de las iniciativas consiste en regalar poemas cedidos por diversos autores, esta es mi aportación a dicho proyecto. La maquetación ha sido realizada por los propios alumnos. Se trata además de un proyecto que implica a diversas ONGs.

Para más información sobre el proyecto:

https://www.somosnombres.org/

Hombres que pisan esperanzas. Reseña de “Breve catálogo de insectos y otros seres menudos.” José Manuel Vivas, Lastura: 2018.

Hombres que pisan esperanzas. Reseña de Breve catálogo de insectos y otros seres menudos. José Manuel Vivas, Lastura: 2018.

 

Voy a comenzar hablando del título, Breve catálogo de insectos y otros seres menudos, pese a presentarse con clara intención entomológica no es ni más ni menos que un muestrario de lo que el ser humano puede hacer con el resto de sus congéneres. En estos tiempo en que todavía pervive el miedo hacia el otro, hacia el que es diferente a nosotros y nos hace vivir en una continua asepsia que nos lleva a cerrar fronteras y a encerrar a los migrantes en espacios que no existen para nosotros: bases abandonadas, campamentos en plena frontera, en definitiva no lugares que jamás habitaríamos de forma continua, lugares para la ignominia y la vergüenza.

Como decía, en estos tiempos donde el mayor enemigo del hombre es el hombre mismo la poesía comprometida se hace más necesaria y como dice el autor en su poema “La palabra y la espada” “… quien domina la palabra,/quien utiliza su locuaz trascendencia/ es el portador de los sueños, / es el constructor de la esperanza.” Poesía como elemento de denuncia, como elemento de lucha, de mejora en definitiva del ser humano desde el uso de la palabra, eso es lo que vamos a encontrarnos en este catálogo.

Los migrantes, los niños soldado, las niñas sometidas a ablación, los habitantes de los vertederos de las grandes ciudades, los consumidores de pegamento, las niñas prostituidas, todos y todas son para José Manuel Vivas pequeños insectos cuyas vidas penden de la decisión de otro hombre que los explota, que los maltrata, que los aplasta con el poder de sus manos. Esta característica vital del hombre actual marca al propio poemario que se inicia con un poema que no podría titularse de otra forma “Presentación de la bestia”,  donde nos presenta a este “bípedo animal incongruente”. El resto del libro se divide en dos partes “Prole” y “Memoria y olvido”.

“Prole” nos va mostrando bajo la mirada atenta del poeta y de su palabra certera y sobria como pide la temática de este catálogo, la vergüenza que nos acompaña como habitantes de este siglo XXI,  las pateras, los niños soldado, las favelas, Tinduf, la vida de los sin techo en San Petesburgo, Somalia, las esclavas sexuales, las fosas comunes. Un recorrido crudo y certero por las realidades que cada día pasan frente a nosotros por la televisión y a las que prestamos la misma atención que a un anuncio de coches, hemos aprendido a convivir con la miseria de otros sin que nos afecte y es aquí donde este poemario se vuelve necesario, nos hace reflexionar sobre esas realidades mostrándolas en forma de poema, haciéndonos mantener la mirada en aquello que queremos ignorar, aquello a lo que no prestamos atención suficiente: el sufrimiento ajeno. Muchas veces no somos conscientes como dice José Manuel en “Cuestión de tiempo” de que “Cada tres segundos muere un niño / en la calles, en los desiertos o en los bosques del mundo”, mientras recito estos versos acaba de morir otro niño. Realidades de las que nos hemos alejado desarrollando una insensibilidad que debemos dejar a un lado, recuperando la empatía y el afecto hacia los problemas de los demás.

La segunda parte y última del poemario “Memoria y olvido” deja a un lado el catálogo de realidades que nos ha mostrado, para de una forma más introspectiva clamar por la justicia, por algo tan básico como darnos cuenta de que hay otras realidades más allá de la televisión, más allá de la ficción de las series, más allá de nuestra zona de confort. Somos unos privilegiados aunque creamos que nuestros problemas son los más importantes del mundo. En “Declinaciones fuera de encuadre” dice el poeta “Presente imperfecto del verbo tener;/ Yo tengo comida, / tú tienes un supermercado, / él tiene hambre. / Nosotros tenemos agua, / vosotros tenéis el grifo, / ellos tienen sed. ”

Estamos, por tanto, ante un libro necesario, un libro que busca justicia y hacer justicia, un libro de denuncia, pero también de esperanza. Que busca aportar su grano de arena para cambiar el mundo, para abrirnos los ojos, para que podamos ver más allá de nuestras miserias diarias y que reconozcamos a aquellos que de verdad sufren, que de verdad necesitan nuestra ayuda. Libros como este se hacen cada vez más necesarios, para sacarnos de nuestra rutina que nos hace olvidarnos del otro, de sus necesidades que vemos lejanas a través de la pantalla de un televisor. Realidad al mismo nivel que la vemos en las calles de nuestras ciudades, pero que en muchas ocasiones obviamos por comodidad o porque creemos que no afecta a nuestra felicidad. Sin embargo, libros como “Breve catálogo de insectos y otros seres menudos” nos agitan y nos sacan de nuestro letargo para con un golpe de realidad ponernos frente al gran dilema moral de nuestra época, volcar nuestra vida al servicio de los demás, ofrecernos para que aquellos que no tienen ninguna o muy pocas oportunidades puedan disfrutar de las oportunidades que nosotros tenemos. Un libro para abrirnos los ojos.

http://lastura.es/?product=breve-catalogo-de-insectos-y-otros-seres-menudos

 

Pablo Malmierca,  primavera de 2018, Aldealengua.

Poesía y editoriales

 

En estos momentos de resurgir de los grupos poéticos, los poetas se vuelven a reunir en torno a personas con ideas comunes, a compartir conocimientos, a pedir consejo sin las interferencias de egos absurdos, a la cooperación necesaria, se observa también una tendencia a la uniformización de esas líneas, como es evidente nos juntamos con aquellos que piensan igual que nosotros, muchas veces, por miedo a lo diferente o miedo a lo nuevo, tendemos a compartir nuestro trabajo con aquellos que consideramos afines. Es esta una tendencia de nuestro tiempo, lo diferente por muchas cuestiones tendemos a desestimarlo a alejarlo de nuestro centro de atención, ya sea por una necesidad de mantenernos en nuestra zona de confort, ya sea por un miedo atroz a perder nuestras prerrogativas y nuestros beneficios.
Como muy bien me dijo un poeta hace poco la casa de la poesía tiene múltiples habitaciones y cada una con sus características diferentes, pero, por desgracia, parece que cada vez nos estamos olvidando más de esta riqueza en pos de nuestro beneficio personal. Nos importa más aparecer en este o aquel recital, en esta o aquella revista, en estar en la nómina de una determinada editorial, y nos olvidamos que la poesía tiene como característica fundamental: la verdad. Y esa verdad es relativa a cada forma de entender la poesía y la escritura, a cada experiencia vital y lectora, si dejamos que todo lo que está alrededor de la escritura la domine perderá su sustancialidad y devendrá en mentira, en mero accesorio de mercado.
Las querencia entre poetas, los poetas solitarios, los ascetas, los místicos, los populares, los poetas de cenáculo, los epígonos, los revolucionarios siempre han cohabitado sin más problemas. De hecho leemos a autores de todas estas categorías sin problemas, pero si son nuestros contemporáneos la cosa cambia; tendemos a leer y a dar visibilidad a aquellos que escriben como nosotros o con los que compartimos cierta amistad o cercanía. ¿Dónde queda entonces la riqueza de la poesía?
Ahora mismo la riqueza de la poesía es inmensa, coexisten múltiples líneas de escritura que abren nuestro horizonte de expectativas de forma exponencial.
Sin embargo, también se observan movimientos editoriales, que con sus legítimos fines de beneficio y posicionamiento empresarial, entorpecen y frenan a determinadas líneas de escritura que perjudican por su apuesta por líneas que tratan de imponer al público lector de poesía. No nos olvidemos que en un mundo lleno de ruido, donde se publica más de lo que se lee, son determinadas editoriales o grupos editoriales los que marcan la línea del lector medio, y son las que ponen y quitan les pese a quién les pese. En la novela estos movimientos son más claros, auténticos superventas hace unos años tras agresivas campañas de publicidad no son hoy más que muñecos rotos de la industria editorial, han pasado de vender miles de ejemplares a unos cientos; muchos han sabido reciclarse otros no. ¿Vamos a permitir que ocurra lo mismo con el mundo de la poesía? No podemos subestimar el poder de las grandes editoriales, pues son ellas las que ahora mismo marcan el camino y pondrán y quitarán a su antojo al igual que llevan haciéndolo desde hace muchos años en la narrativa.

Cuando te encontré…
braquiabas entre los árboles
arrullando las hojas caídas,
hozabas el sedimento
buscando la humedad,
ansiabas al animal
de nuestros sueños primigenios.

Sin embargo, te deseaba…
retorcida entre metáforas,
perdida entre símbolos inconexos,
asida al significado más extremo,
viva sobre la laguna Estigia.

Te di la mano,
te llevé al camino más esquinado,
intente hacerte mía…

…pero seguía sintiéndome solo.

Pablo Malmierca

La banda sonora de mis poemas (II). “dD”

Hay canciones que representan determinados estados de ánimo, que se entrecruzan con el proceso doloroso de la escritura. Cuando escribí mi primer libro de poemas publicado “dD” y exploraba cómo las relaciones de poder creaban un campo de direccionalidad entre el adentro y el afuera del cuerpo. Cómo el “quiero que seas”, imaginado, intencionado y deseado del otro crea una imagen negativa del soy del individuo, provocando estados de ánimo que rozan la enfermedad mental.

Cuando estas fuerzas actúan de tal manera que el afuera se convierte en espacio de poder y tensión entre las resistencias que se crean, y ante múltiples afueras se produce la destrucción del espacio de la direccionalidad y, por consiguiente, del cuerpo y del espíritu de la persona.

El individuo se acaba convirtiendo en un cuerpo sin referencia, imposible de leer. En ese momento la banda sonora fue y es de Nine Inch Nails y su canción “Hurt”.

Nunca

Nunca

Como un silencio lanzado al mar
en una botella de burbon,
las cicatrices de nuestros pies
recuerdan la intensidad de una vida.

Como una rama rota en el fuego
mis huesos dejan de doblarse
al compás del absurdo del tiempo.

Nunca una amistad tan breve
duró tanto tiempo,
nunca unas notas deshilachadas
se grabaron para siempre.

Fue el azar y la melancolía,
la sed de mar y de lágrimas,
la llamada del niño
y del perdido.

Fue el viento y la tempestad,
la necesidad de encontrar respuestas,
una botella varada en una playa
reflejando la luz de un faro perdido.

Nunca el absurdo
se mostró tan racional.

Pablo Malmierca

Entrevista en RTVCYL la 8 de Zamora.

https://m.youtube.com/watch?feature=share&v=L3TSQyOnmU4

Poesía, enseñanza y tribus poéticas.

Cuando das clases de literatura y te paras a explicar las poéticas y los grupos a los que queda reducida la historia de la literatura comprendes determinadas actitudes.
Sin ir más lejos, uno de los actuales temas de la EBAU se centra en la poesía durante el franquismo, que eufemísticamente se denomina “La poesía de 1939 a 1975”. Debido a las exigencias del examen el tema debe condensarse y resumirse al máximo. Y, al final, todo se reduce a dividir la poesía en décadas: la poesía de los 40, arraigada y desarraigada; los 50, la poesía social; los 60, la Generación de los 50 y los 70 con los novísimos. Toda la riqueza poética de esa época queda reducida a una serie de nombres y características comunes que dejan fuera todo lo no canónico, que en muchas ocasiones es muy enriquecedor.
En la actualidad la amplia diversidad y riqueza de la poesía española se convierte desde algunos grupos, cenáculos, tribus o lobbies (pues con todos estos nombres los he oído referidos), en una auténtica lucha, soterrada, por dominar ese canon que pasará a la pobreza de los manuales y la memoria. Desde premios, revistas y opiniones se premia a las grandes líneas poéticas santificadas por el canon. Sin embargo, fruto de esta obsesión por ocupar el centro se relegan u obstaculizan nuevas poéticas que acertadas o no podrían enriquecer mucho el panorama poético actual.

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