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Semillas en campos ajenos

Poesías, prosa, reseñas y fotografías de Pablo Antonio García Malmierca

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tiempo

Tacto

El tacto

El tacto pastoso del petróleo
pegado
al dolor de mi garganta.

En la viscosidad de tus dedos
el recuerdo.

Tantos pasos perdidos
al son de tu salmo favorito,
tanta desidia acumulada
en el fondo de tu hipotálamo.

El reencuentro
en la salinidad
de tus pupilas dilatadas.

Duele pensarte entre penumbras,
duele saberte en el ayer.

La reconciliación
flota
sobre los hematomas de nuestras pérdidas.

Harto de llevar
la herida sobre mi hombro,
harto de rogar
lágrimas de aire,
harto de vivir
entre humedades resecas.

Duele
el paso aterciopelado de los segundos.

Pablo Malmierca

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Nunca

Nunca

Como un silencio lanzado al mar
en una botella de burbon,
las cicatrices de nuestros pies
recuerdan la intensidad de una vida.

Como una rama rota en el fuego
mis huesos dejan de doblarse
al compás del absurdo del tiempo.

Nunca una amistad tan breve
duró tanto tiempo,
nunca unas notas deshilachadas
se grabaron para siempre.

Fue el azar y la melancolía,
la sed de mar y de lágrimas,
la llamada del niño
y del perdido.

Fue el viento y la tempestad,
la necesidad de encontrar respuestas,
una botella varada en una playa
reflejando la luz de un faro perdido.

Nunca el absurdo
se mostró tan racional.

Pablo Malmierca

Ojos

Hace algunos años un amigo me decía que mantuviera los ojos en un sitio y la mirada en otro. Después de mucho años sin saber el uno del otro la poesía nos reencontró, la vida nos había llevado por caminos opuestos, por caminos que divergían. Extraños en un mundo que casi nunca comprendimos. Pasó el tiempo, veinte años casi, y la escritura acercó aquello que la vida había dejado de lado. Sigo conservando aquel papel en el que escribió esas palabras. Una frase que nos definía perfectamente entonces y que puede servir de pequeña biografía hoy.
La mirada siempre perdurará por encima de los ojos. Muchos sabemos que hay ojos vacíos, que los hay sin mirada, sin sentimiento. Recuperar la mirada que tuvimos un día en la escritura es una afirmación de la vida donde antes rehuía. Explorar lo inexplorado, viajar a través de las palabras por universos inhóspitos, descubrir y navegar por las conexiones entre corazón y mente. Dejarse arrullar por el piélago del subconsciente.
En definitiva, vivir y resurgir cada día de ese lugar más allá en el que habitamos un día y que hoy es referente de la palabra, de la poesía.
El silencio que une, la distancia que apuntala, el calor de la palabra incendiada.

Pablo Malmierca.

Empequeñecido

Empequeñecido por el paso del tiempo decidió esconderse tras una gota de lluvia.

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