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Poesías, prosa, reseñas y fotografías de Pablo Antonio García Malmierca

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Pablo Malmierca

No comas mi corazón, prólogo.

Militia est vita hominis super terra
La presencia de esta cita latina de la Vulgata y del libro de Job en uno de los primeros poemas de este libro; cita, por otra parte, tan sugerente siempre y tan cercana al concepto de aventura poética, le sirve a Pablo Malmierca para continuar la senda que tomase en su anterior y arriesgado libro dD, en el que a partir del concepto de desgarramiento, marcado desde su inicio por una cita de Hegel: “El espíritu solo conquista su verdad cuando es capaz de encontrarse a sí mismo en el absoluto desgarramiento”, se plantea una aventura dialéctica a través del amor en la que el héroe de aquel libro frontera, dD, aparece ahora como un sujeto épico y poético, como un Hércules de carácter mitológico, en continua lucha para llevar su vida sobre la tierra desde la óptica del amor desgarrado y descorazonador, y la pérdida, o la transformación de la palabra y el poema enredados y ofrecidos al modo clásico, en esa épica peculiar y tan de reliquia que expone de forma clara entre sus versos.
 
No comas mi corazón, supone una clara continuidad, ahora desde la complementación de la épica del mundo clásico o barroco, con la propia forma de decir del poeta, con ese mundo de introspección psicológica que apareciera en sus versos anteriores y que definen su voz y su forma de mirar (“Esencia de continuidad / en el cuerpo ajeno del pasado”).
No obstante, conviene decir que en este caso el lector va a encontrarse con una serie de poemas ubicados en una suerte de sinfonía de transformación simbólica estructurada en seis tiempos diferenciados, en los que el proceso creativo avanza y se desarrolla significativamente desde la presencia inicial de un héroe cercenado hasta su transformación en otro personaje diferente gracias a la poesía. Todo ello al lado de cierta dualidad continua que obliga al autor a buscar una salida necesaria (“Después de morir en todo/ vivir instalado en tu cuerpo”) a través de las palabras y la experiencia poética siempre en lid y renacidas, a veces, de sus propias cenizas dialécticas: “prólogo / epílogo”, “pensamientos/sentimientos”, “humedad / sequía”, “tú / yo; todo / nada”.
Igual que sucediera con dD, en este libro frontera, -como podríamos definir la forma de construir los poemas de Pablo Malmierca-, aparece la búsqueda de la identidad marcada por una forma de lucha (“preso del ritmo de tus versos / de la sombra de sus pasos / de la crisis de su fuego”), de militancia en esta poesía desgarrada que se encuentra latiendo en los diferentes estados físicos de la materia, líquido, sólido o gaseoso; estados que se entrecruzan mezclándose con otro nuevo, que intersecciona con ellos complementándose, y que parece ser una especie de estado físico poético de carácter poliédrico, centrado en esta peculiar forma de mirar, caleidoscópica y vítrea que busca su salida en la luz de una poética peculiar, tan tenaz y dura como la propia soledad.
La mezcla, la trabazón de la palabra poética y las citas clásicas con un lenguaje de lucha y unos parámetros y personajes, a mi modo de ver y como ya apareciera en su anterior libro, simbólicos y cercanos de alguna manera al mundo del Cómic y a cierto tipo de barroquismo, hacen de No comas mi corazón, un libro de poemas que podríamos incluir en un modo de escribir que, atendiendo a sus ingredientes poéticos, épicos y próximos al Cómic, calificaríamos -sin querer crear ningún tipo de categoría poética sino un modo de acercamiento a esta escritura- como una muestra de lo Poepicómic, donde el personaje épico, el poeta en este caso, como un Caravaggio redivivo en los versos y blandiendo esa “Humilitas occidit superbium” que aparece citada en el poema Vanitas vanitatis, llegará a ser consciente de que el orgullo y la codicia del héroe solo pueden desaparecer tomando la espada de la humildad para cortarle la cabeza al gigante de los miedos, la angustia y la pérdida de ese amor. Humildad necesaria desde la que busca integrarse en la experiencia y la aventura poéticas para encontrar una salida (“Reiné triunfante sobre el fracaso y la codicia / en tu nombre ignoto desequé raíces / navegué en un viaje inacabado”); por eso el poeta luchará desde esa sencilla humildad de entrega, pues se sabe necesitado de la otra parte de la dualidad a la que busca para integrarse (lugar / no lugar) y encontrar alguna salida.
En el análisis de la presencia de lo Poepicómic entre los versos de Pablo Malmierca y desde la propia aventura amorosa, no deja de ser curiosa y llamativa la importancia que tiene la cita de Fausto de Goethe que aquí se incluye: “Vi veri universum vivus vici” y que, como sabemos, aparece en el Cómic original V de Vendetta de Alan Moore en el que se basa la famosa película; así como el personaje Tetsuo “El hombre de hierro” tan cercano al Cómic; los inquietantes personajes nórdicos, Geri y Freki, lobos de leyenda y compañeros de Odin, representantes genuinos de la codicia; o los interesantes, intrigantes y descorazonadores amores de reliquia medieval entre Crisele y Memmón.
Ese poder de la verdad que aparece en la cita de Fausto y que Pablo Malmierca incluye de manera tan certera para elevar el orden poético, aclara el contenido moral de este libro que basa su forma de mirar (“Si supieras el valor de una mirada/ no venderías cara tu presencia”), su aventura y su lucha poéticas (Quamodo fabula sic vita), en una necesidad de salvar en la lucha de amor en la que se aventura, al menos las palabras; aunque el grito del poeta, -que desgarra desde dentro-, suponga un cuchillo que flota avisándole a él y al lector de lo necesario que es el compromiso poético que implica la cordura.
Resulta curioso observar cómo también, a tenor de la aparición de este punto de vista moral, parece que lo que hemos llamado aquí Poepicómic, característico de esta forma de hacer versos, se complementa con un posible modo de mirar más Poeticómic, que conformaría una de las claves de esta peculiar, ética, intensa y cruda poesía, a la que desde No comas mi corazón, el autor nos está invitando.
Luis Ramos de la Torre, prólogo a No comas mi corazón, de Pablo Malmierca (PiEdiciones, 2017).

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Próximamente “No comas mi corazón”, mi nuevo poemario.

Tengo que daros una gran noticia, próximamente, en concreto el 7 de noviembre, será la primera presentación de mi nuevo poemario “No comas mi corazón” publicado con mi editorial de referencia, Piediciones.

En esta ocasión el libro aparecerá prólogado por el poeta y experto en la poesía de Claudio Rodríguez, Luis Ramos, que ha realizado un espléndido trabajo dando las claves de una obra que se abre en múltiples facetas.

Además hay que destacar que cuento con la extraordinaria colaboración de Fernando García Malmierca, fotógrafo zamorano que ha colaborado con siete fotografías interiores, que preludian cada una de las parte en que se ha dividido el libro y con la foto de portada. Fernando es un artista reconocido a nivel internacional y contar con su trabajo es un lujo que nunca podré agradecerle lo bastante.

“No comas mi corazón” supone un paso adelante en mi poesía. Si dD era un libro introspectivo marcado por el yo y el él, este nuevo trabajo es una introspección en el nosotros desde un punto de vista ético. Y qué mejor que un sentimiento universal como el amor con sus múltiples facetas para recorrer esa ética del ser humano.

Conforme se acerque su publicación iré desgranando más aspectos del libro.

IV Edita Nómada Cáceres

El pasado sábado pudimos disfrutar en Cáceres de la última edición de Edita Nómada, gracias a María Carvajal y a Uberto Estabile, las dos personas que lo hacen posible. Por la mañana en el encuentro de editoriales presentamos el proyecto editorial que poco a poco va creciendo alrededor de la revista Intercostal (intercostalliteraria.wordpress.com). Y por la noche disfrutamos de un hermoso recital en el que participamos un buen número de poetas locales y otros que veníamos de distintos puntos de la geografía española. Una gran experiencia que esperamos repetir en otras ocasiones.

Siempre fue el momento de todo

SIEMPRE FUE EL MOMENTO DE TODO

Hubo un tiempo en que desprecié el mundo,
ahora,
permíteme mirar hacia un lado
para no ver las lápidas del olvido,
las brasas de la tierra,
los fuegos otoñales,
la mordedura de la mangosta,
al fugitivo decapitado.

Sí,
hubo un tiempo de pánico y rechazo,
donde las libélulas
devoraban a las medusas,
mientras mi mente viajaba a través del ruido.

Sí,
hubo un lugar alimentado por el odio,
cubierto de huesos carcomidos por la rabia,
con la circulación esclerotizada
y los brazos pegados al cuerpo como losas.

Sí,
hay un momento
donde todo cambia,
donde dejas de mirar a un lado,
donde la vista se hace puente,
donde los brazos convergen.

Sí,
hay un momento
para la vida después de la muerte.

Pablo Malmierca

Galardón en Calidad de escritor.

En la II EDICIÓN PREMIOS. ¿Qué te apetece leer? Que reconoce la labor en distintos ámbitos de la cultura zamorana. Fui galardonado en la categoría de escritor. Es un galardón que me hace especial ilusión por dos motivos, por ser de mi ciudad y porque viene de parte de un excelente grupo de jóvenes creadores liderados por Emi Casas, a los que desde aquí muestro todo mi agradecimiento.

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Acaricié tus manos sin verlas

Acaricié tus manos sin verlas

La fatiga de la amaurosis,
el mundo sin formas,
la desproporción de sus colores.

El gris permanente
nueva forma de vida,
el despertar cíclico
a la contemplación de las nubes.

El crítico deseo de la inconstancia
vivo en el borde del trasiego,
el vuelo precipitado
sobre el precipicio.

Una carraspera antigua
entregada a las manchas del presente,
intentar el hablar sin ver.

Alzo mi olfato
hacia el trino sordo de una mula.

¿Quién acapara la voz y la mirada?

Pablo Malmierca

ÖNoticia y reflexión sobre facebook

La semana pasada recibí la noticia de que me incorporaba al equipo de la editorial Piediciones http://www.piediciones.es , cual fue mi sorpresa cuando en un corto periodo de tiempo algunas personas dejaron de seguirme en facebook. Entonces decidí escribir el siguiente post en esa red social, la respuesta fue masiva.

“Agradecimiento:
este post es para agradecer su marcha a todos los que se están yendo de mi muro. Desde que se anunció mi incorporación a la editorial Piediciones, muchos han sido los que después de la noticia han dejado de seguirme. Creo que muchos son los que desde aquí y formando auténticos grupos de poder intentan dirigir el gusto del público hacia una u otra tendencia literaria, se defienden posturas difíciles de defender y al final se muestra una visión deformada de la realidad literaria en que vivimos. Por suerte, estamos en un momento de tal riqueza que nada de esto sería necesario, pero sigue funcionando la lógica del patio de escuela: el amigo de mi amigo es el mío y su enemigo también.
La dinámica de esta red social es así de simplona, de niño de 9 años.
Yo sólo defiendo mi trabajo, mis libros, mi revista, si a alguien más le molesta, por favor, le invitó a abandonar este muro. Por suerte, existe mucha otra gente, que sin apenas conocerme, pues soy un recién llegado al circo literario, me ha acompañado hasta ahora. A todos ellos les doy mi agradecimiento público.
Escribir siempre ha sido una carrera de fondo, con un desgaste muy alto, pero no por la escritura que siempre nos salva, más bien por toda la farándula que acompaña, fiel reflejo de las miserias del ser humano.
Lo dicho, aquí seguiré haciendo mi camino, siempre de la forma que me venga en gana. Ya lo he dicho alguna vez, no tengo nada que perder, ni que ganar, simplemente alimentar una necesidad que surge de dentro.
Os doy las gracias a todos, a los que os quedáis y a los que decidáis iros.

Creo que hay poco que añadir, simplemente que para cualquier consulta sobre autopublicación o publiación estoy a vuestra disposición. Mi correo electrónico es: pablomalmierca@piediciones.com

En la negación encontré la salida

En la negación encontré la salida

El sueño vaticina la calma,
los nervios centellean bajo la piel,
una nueva necesidad:
la quietud en la demora.

La esperanza de la partida,
acabar con un débito
que nunca fue mío,
saciar la sed
en el abrevadero de lo efímero.

Mis pies se hunden
en la arena batida por las olas,
apenas puedo avanzar
entre los restos de las rocas.

Macilento intento incorporarme,
es la necesidad de sobrevivir,
el canto de las gaviotas sobre mis pensamientos,
reinventar mi vida en tus manos.

Caminar sediento,
estremecido en tu aleteo.

La gran falacia

Me había prometido a mí mismo tomarme unas vacaciones de las redes, pero esta mañana revisando la prensa me he encontrado con este video de la famosa un día Sinead
O´Connor y hoy juguete roto del sistema.
Quizá este post no sea del agrado de muchas personas, sobre todo porque lo que ahora abunda por estos lares son fotos de presuntas experiencias vacacionales con tintes lisérgicos.
Sin embargo, nada más catártico, ni nada más clarificador del mundo pantalla en que vivimos. Por desgracia, y esto ya lo vaticinaba Debord en 1967, hemos perdido la capacidad de tocar las cosas. El tacto que siempre ha sido la forma más cercana de comprender la realidad se está atrofiando, vivimos única y exclusivamente la vida a través de la pantalla. Y he aquí un ejemplo claro de lo que ocurre, Sined O´Connor fue un icono cultural durante muchos años, no hace tantos y hoy en día se ve recluída en un motel de Estados Unidos, sus únicos vínculos con la sociedad son su médico y su psiquiátra, el resto del mundo ha desaparecido para ella, se siente abandonada por tener una enfermedad mental, nadie le ofrece su mano para sacarla de ese agujero. Y, ¿qué hace? busca la visibilidad en las redes publicando un video donde denuncia su situación, probablemente así consiga que la vean, que muchos se compadezcan de ella. La pantalla del ordenador o del móvil nos ofrecen una experiencia del otro limpia, aséptica, sin posiblidades de contaminación.
Ya no tocamos las cosas, nos limitamos a observarlas desde el entorno higiénico de nuestra zona de confort, es más fácil observar desde el anonimato. Hacernos visibles cuando nos interesa y cuando no desaparecer en la vorágine de imágenes y falsos efectos especiales que todos nos ofrecen.
Es muy fácil dejar caer a los demás amparándonos en nuestro propio egoísmo occidental. Tendemos, por desgracia, a arrimar el ascua a nuestra sardina, no nos importa el otro, la alteridad hace mucho que dejó de ser nuestra seña de identidad, ahora ponemos por encima de todo el beneficio personal, no importa a quién nos vendamos, no importa adular al mismo demonio, el objetivo es ser alguien en un mundo que por espectacular es altamente evanescente.
Hoy le ha tocado el turno a Sined O´Connor, mañana puede ser cualquiera, la pretendida asepsia de nuestra zona de confort no es más que otra falsa ilusión de este mundo virtual basado en la construcción de una mentira. La publicidad ya no está solo en los medios de comunicación, ahora todos nos hemos convertido en publicistas de nosotros mismos, no somos más que la imagen de una mentira que nosotros mismos hemos creado. Y la enfermedad mental no es más que la reacción de nuestro cerebro a la presión de una gran falacia.

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