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Semillas en campos ajenos

Poesías, prosa, reseñas y fotografías de Pablo Antonio García Malmierca

Categoría

Reflexión

Sobre publicar o no poesía en redes

Ayer mi amigo y hombre en estado de poeta, Luis Ramos, volvío a recordarme una vieja discusión que hemos mantenido en muchas ocasiones: publicar poesía en redes como facebook, sí o no. Él sostiene que publicar un poema en redes es darlo por terminado, matar el poema podríamos decir. Este mundo digital clausura el poema de tal manera que, según él, ya no es posible revisarlo y mejorarlo. Ayer ponía como ejemplo al gran Claudio Rodríguez, al que conoció personalmente, Claudio era una persona que tardaba mucho tiempo en ofrecer la versión final de su poesía, como bien dijo Luis el poema es un árbol al que tenemos que podar y podar hasta dejarlo en su forma primordial; la palabra necesita de un proceso de decantación duro y silencioso que el poeta realiza en soledad, enfrentado a la palabra y al silencio.
Sin embargo, no acabo de ver la imposibilidad de crecimiento de un poema por haber sido publicado en redes. Quizá yo sea de otra forma de pensar. Para mí un poema es un ente vivo, nunca muere, tiene una faceta orgánica que lo acerca más a un ser vivo que a o otro inanimado. Es primero el poeta el que enfrentado a la verdad, intenta desvelarla a través de las palabras y estas como buen ser vivo, no dejan de evolucionar, primero en la mente del poeta y después en la voz de los múltiples lectores que pueda tener.
Ofrecer la poesía en redes, a mi modesto juicio, no supone acabar con la evolución diacrónica del texto, en las redes, por lo menos yo, ofrezco un estado sincrónico de mi escritura. En la mayoría de las ocasiones los textos que comparto evolucionan de tal manera que en el libro de poemas donde aparecen son otra cosa, casi ningún creador nos libramos de esa obsesión por la escritura que tan bien dibujo Thomas Bernhard en “Corrección”.
Por eso creo que las redes son positivas y necesarias en el proceso creador, permiten al escritor obtener un feedback que de otra manera sería imposible. Dar tu obra al público en los distintos momentos sincrónicos de la creación hace que las distintas sinergias que los lectores van dando se incorporen a tu obra futura, algo que con el libro tradicional y cerrado es muy complicado de conseguir.

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A propósito de la vida en estos días

No soy muy dado a expresarme políticamente en las redes, creo que todo se malinterpreta y se manipula hasta extremos insospechados. Además creo que la función del escritor es más ética que militante, para eso están otros que prefieren la acción al pensamiento.
Siempre escribo desde la intersubjetividad del sujeto, para mí el ser humano vale como indivuduo y ese valor solamente se lo da el reconocimiento por parte del otro, la tan manida, en la posmodernidad, alteridad.
Y todo esto os preguntaréis por qué. Pues nada más sencillo que lo siguiente. Una persona que tenía como amigo virtual me había eliminado de su lista de amigos, como me pareció algo raro le volví a pedir amistad. Me contesta que le parece increíble que lo haga, que estoy en contra del proceso independentista de Cataluña. Cual es mi sorpresa cuando yo nunca me he pronunciado, no porque no tenga una idea clara de lo que pienso, sino porque creo que este no es el medio de hacerlo. Pues bien por privado le expreso lo que pienso y que dónde he dicho yo algo de eso, me dice que en ningún sitio, que le di me gusta a alguien que estaba en contra de la independencia.
Cada vez me da más miedo todo esto esto, estamos llegando a puntos que ni la Inquisición española, nos persiguimos por inmundicias, por la excrecencia de la existencia. En mi modesta opinión, hemos perdido el juicio. Ponemos por delante determinadas cosas que no conciernen a la poca humanidad que nos queda. En fin, una auténtica pena.
Y por si alguien se lo pregunta, parte de mi familia fue represaliada por el franquismo, uno de mis abuelos estuvo en uno de los innombrables campos de concentración que el franquismo mantuvo en África lejos de las miradas del mundo.
Pero lo dicho no me importan las banderas, ni los estados, me importan los individuos y su valor como seres humanos.

ÖNoticia y reflexión sobre facebook

La semana pasada recibí la noticia de que me incorporaba al equipo de la editorial Piediciones http://www.piediciones.es , cual fue mi sorpresa cuando en un corto periodo de tiempo algunas personas dejaron de seguirme en facebook. Entonces decidí escribir el siguiente post en esa red social, la respuesta fue masiva.

“Agradecimiento:
este post es para agradecer su marcha a todos los que se están yendo de mi muro. Desde que se anunció mi incorporación a la editorial Piediciones, muchos han sido los que después de la noticia han dejado de seguirme. Creo que muchos son los que desde aquí y formando auténticos grupos de poder intentan dirigir el gusto del público hacia una u otra tendencia literaria, se defienden posturas difíciles de defender y al final se muestra una visión deformada de la realidad literaria en que vivimos. Por suerte, estamos en un momento de tal riqueza que nada de esto sería necesario, pero sigue funcionando la lógica del patio de escuela: el amigo de mi amigo es el mío y su enemigo también.
La dinámica de esta red social es así de simplona, de niño de 9 años.
Yo sólo defiendo mi trabajo, mis libros, mi revista, si a alguien más le molesta, por favor, le invitó a abandonar este muro. Por suerte, existe mucha otra gente, que sin apenas conocerme, pues soy un recién llegado al circo literario, me ha acompañado hasta ahora. A todos ellos les doy mi agradecimiento público.
Escribir siempre ha sido una carrera de fondo, con un desgaste muy alto, pero no por la escritura que siempre nos salva, más bien por toda la farándula que acompaña, fiel reflejo de las miserias del ser humano.
Lo dicho, aquí seguiré haciendo mi camino, siempre de la forma que me venga en gana. Ya lo he dicho alguna vez, no tengo nada que perder, ni que ganar, simplemente alimentar una necesidad que surge de dentro.
Os doy las gracias a todos, a los que os quedáis y a los que decidáis iros.

Creo que hay poco que añadir, simplemente que para cualquier consulta sobre autopublicación o publiación estoy a vuestra disposición. Mi correo electrónico es: pablomalmierca@piediciones.com

La gran falacia

Me había prometido a mí mismo tomarme unas vacaciones de las redes, pero esta mañana revisando la prensa me he encontrado con este video de la famosa un día Sinead
O´Connor y hoy juguete roto del sistema.
Quizá este post no sea del agrado de muchas personas, sobre todo porque lo que ahora abunda por estos lares son fotos de presuntas experiencias vacacionales con tintes lisérgicos.
Sin embargo, nada más catártico, ni nada más clarificador del mundo pantalla en que vivimos. Por desgracia, y esto ya lo vaticinaba Debord en 1967, hemos perdido la capacidad de tocar las cosas. El tacto que siempre ha sido la forma más cercana de comprender la realidad se está atrofiando, vivimos única y exclusivamente la vida a través de la pantalla. Y he aquí un ejemplo claro de lo que ocurre, Sined O´Connor fue un icono cultural durante muchos años, no hace tantos y hoy en día se ve recluída en un motel de Estados Unidos, sus únicos vínculos con la sociedad son su médico y su psiquiátra, el resto del mundo ha desaparecido para ella, se siente abandonada por tener una enfermedad mental, nadie le ofrece su mano para sacarla de ese agujero. Y, ¿qué hace? busca la visibilidad en las redes publicando un video donde denuncia su situación, probablemente así consiga que la vean, que muchos se compadezcan de ella. La pantalla del ordenador o del móvil nos ofrecen una experiencia del otro limpia, aséptica, sin posiblidades de contaminación.
Ya no tocamos las cosas, nos limitamos a observarlas desde el entorno higiénico de nuestra zona de confort, es más fácil observar desde el anonimato. Hacernos visibles cuando nos interesa y cuando no desaparecer en la vorágine de imágenes y falsos efectos especiales que todos nos ofrecen.
Es muy fácil dejar caer a los demás amparándonos en nuestro propio egoísmo occidental. Tendemos, por desgracia, a arrimar el ascua a nuestra sardina, no nos importa el otro, la alteridad hace mucho que dejó de ser nuestra seña de identidad, ahora ponemos por encima de todo el beneficio personal, no importa a quién nos vendamos, no importa adular al mismo demonio, el objetivo es ser alguien en un mundo que por espectacular es altamente evanescente.
Hoy le ha tocado el turno a Sined O´Connor, mañana puede ser cualquiera, la pretendida asepsia de nuestra zona de confort no es más que otra falsa ilusión de este mundo virtual basado en la construcción de una mentira. La publicidad ya no está solo en los medios de comunicación, ahora todos nos hemos convertido en publicistas de nosotros mismos, no somos más que la imagen de una mentira que nosotros mismos hemos creado. Y la enfermedad mental no es más que la reacción de nuestro cerebro a la presión de una gran falacia.

1000 seguidores

Hoy es un día importante para mi blog personal, he conseguido llegar a los 1000 seguidores. Cuando comienzas un proyecto de este tipo, siempre piensas que lo que escribes llegará a poca gente, que el interés por la literatura es mucho menor que el que se tiene por otros temas; pero por suerte todavía hay personas que se interesan por lo que se escribe. Me gustaría dar las gracias a todos los que han estado desde el principio, por desgracia muchos han ido quedando por el camino por muy distintas circunstancias. En la literatura, como en otras facetas humanas, las discrepancias se suelen convertir en hostilidad abierta. Siempre he intentado hacer las cosas de la mejor manera posible, pero si algo tengo muy claro es que no trago con ruedas de molino, ni busco el reconocimiento de palmeros y aduladores. Llegué a la literatura sin nada y sin nada sigo, nunca he tenido nada que perder.
Por suerte también me he encontrado con grandes personas, por encima de cómo uno escriba o deje de escribir la sinceridad y la coherencia deben ir por delante. Por suerte o por desgracia amigos he hecho pocos en mi periplo literario.
No me quiero poner moralista, simplemente dar las gracias a todos los que estáis ahí y sabéis de sobra quiénes sois, no necesito nombraros.
Aprovecho para dejaros los enlaces de los lugares virtuales donde me podéis encontrar

Reflexiones sobre mis últimas presentaciones de “Catálogo de terrores domésticos”.

Ayer se cerraba un ciclo de presentaciones de “Catálogo de terrores domésticos”, era la última presentación oficial del libro hasta después del verano. Ahora quedan firmas en ferias del libro y encuentros con alumnos de institutos a los que he sido invitado. De estas cuatro presentaciones saco, como siempre, muchas más cosas positivas que negativas. Por encima del éxito de público o de ventas, me quedo con el calor de todos aquellos que me voy encontrando en mi camino y que se van incorporando a mi bagaje humano y sentimental. Trijota Domėk Von Laveau ha sido más que el ilustrador del libro, se ha convertido en el compañero ideal en las presentaciones, su espontaneidad y frescura han dado un toque diferente a este libro. Mis editores, Puri Sánchez PiEdiciones e Iñaki Hernán, que me han acompañado con gran profesionalidad en todos los eventos y a los que agradezco su enorme confianza en mi obra. A Alberto Ram Ram, sin el cual no hubiese sido posible la extraordinaria presentación en Valladolid junto a Impro Valladolid Teatro. A Pale Reader por ceder Letras Corsarias a todos los proyectos que le presento, presentar mis libros allí en primicia se está convirtiendo en una mala costumbre. A Vicente Muñoz Alvarez, quien cerró en León ayer este ciclo de una forma magistral, nadie mejor que él para entender esta obra, que no solo le debe el prólogo sino que, también, buena parte de su génesis. A mi mujer, Cristina Sanchez Perez sin la que todo lo que hago no sería posible. A todos los que nos habéis acompañado en las presentaciones que sois muchos, daros las gracias.
El éxito no se mide en ventas, ni en el aplauso fácil de público. El éxito se mide en todos aquellos que apoyan su espalda contra la tuya y deciden empujar en una misma dirección sin pedir nada a cambio. Allí estaré siempre para ellos.

Balance del 2016

Toca hacer balance del año que se acaba. Ver qué hemos hecho bien y qué pudimos hacer mejor. Trescientos sesenta y cinco días son muchos días. Siempre habrá buenos y malos recuerdos, personas que llegaron para quedarse, otras que pasaron de largo y unas pocas que mejor que nunca se hubieran acercado. Lo importante es el aprendizaje que podamos sacar de todas nuestras experiencias, nunca el mal recuerdo, ni la rabia; debemos aprender de lo positivo y lo negativo, y crecer, siempre crecer.
Quiero aprovechar estas líneas para agradecer a todos los que nos vemos por aquí vuestra compañía virtual. Escribir es un acto solitario, compartir mis escritos me ayuda a mejorar, a buscar nuevas vías de expresión y a algo mucho más importante crear lectores. Cuando se escribe y no se comparte, esa obra no tiene lo más importante: lectores que aprueben o denuesten lo escrito, personas que con su particular sensibilidad sepan llegar al fondo de lo que el autor quiere decir.
Escribir es crear nuevos significados a través de otros conocidos, es decir, escribir es crear un mundo de apertura, reinterpretar lo viejo en algo nuevo. Nadie puede crear desde la nada, todos estamos inmersos en una realidad que se interpreta a través de un lenguaje, y es el gesto del escritor, del artista el que crea el arte, el que crea una apertura que ayuda a ver el mundo de otra forma. En muchas ocasiones esa apertura no coincide con el horizonte de expectativas que tenemos respecto a lo leído. En estos momentos donde predomina la poesía de compromiso y la poesía de la experiencia, leer a autores que escribimos sin tener en cuenta la obra como significante total es un acto de comunicación que en muchas ocasiones se torna en fallido. Como lectores esperamos que la obra se explique en relación con el mundo que la rodea, que quede clausurada en un todo explicado y claro. Sin embargo, existe otra forma de ver las cosas, una literatura que busca la apertura de nuevas expectativas, que a partir de los significantes dados quiere crear una apertura del mundo. Una obra abierta con mayores posibilidades de expresión y de interpretación.
En muchas ocasiones me sorprende la cantidad de personas que leen mis poemas, que los valoran. Por eso mi agradecimiento de este año va dirigido a todos aquellos que me acompañan en este arduo camino que es crear una apertura hacia una realidad renombrada en la poesía. A todos aquellos que compartimos letras de forma desinteresada. Mi más sincero agradecimiento para todos. Y como es tiempo de desear, simplemente deseo que seáis felices, que podáis pasar por la vida de forma plena, disfrutando cada día y cada momento.

Pablo Malmierca

Leer y escribir.

Mi historia como escritor comienza como la de muchos, me apasiona la lectura. No me haré aquí el pedante diciendo que leo, como diría Mañach, alta literatura, no creo en el concepto de alta cultura y baja cultura. Mis lecturas siempre han sido de lo más variopintas, puedo estar leyendo a Holderlin y a la vez a Clive Barker, a Novalis y a Lovecraft. Tampoco hago ascos a Calderón de la Barca o a Góngora mezclados con Pérez Zaragoza, todo tiene su tiempo y su lugar. Si algo aprendí en la universidad fue a rechazar los cánones que se nos imponían, a dejar a un lado los manoseados manuales que repiten una y otra vez los mismos mantras.

 

Mi formación estuvo muy próxima a todo centro posible, pronto aprendí a descentrarme. Si me recomendaban leer “Los límites de la interpretación” de Eco, leía todo lo que caía en mis manos de Foucault, de Derrida. Cometí el error de quedarme en la universidad, intenté o intentaron, eso ya no lo sé, adaptarme al sistema, las cosas pintaban bien. Pero me fui, dejé todo y volví a comenzar de nuevo. Siempre volver a empezar es un reto, pero necesario para vivir. Acabé Hispánicas y me lancé a Filosofía, un nuevo camino, perlado también de decepciones y sobresaltos. Sin embargo, me sirvió para darme cuenta de que el conocimiento se encuentra pegado a nuestros pasos, no a los pasos de otros. Repetir lo ya dicho, hacerse grande a lomos de gigantes, que diría Buffón, no trae grandes recompensas a nivel personal, quizá sí a nivel social y público. Pero a quién le importan los demás, por desgracia a muchos. Hoy está totalmente viva la frase de Sartre “El infierno son los otros”, en todos los ámbitos de la vida, la intersubjetividad del sujeto está presente, el final de nuestra libertad está en los demás; yo añadiría en la mala leche, en la envidia, en fin, en tantos aspectos de la vida que sería imposible desbrozarlos uno a uno.

 

Pero volvamos al asunto que aquí nos ocupa, la lectura, las lecturas, el difícil mundo de atravesar la red de conceptos que se nos abre frente a nosotros en un espacio dominado por las relaciones personales y el mercantilismo. Cojamos como ejemplo la red social Facebook y el empleo torticero que se hace de ella para fomentar a determinados autores o camarillas. Si uno abre su página de Facebook, verá como unos autores se promocionan apoyados en otros y esos otros en los unos que antes les habían promocionado. Esto no tendría la mayor importancia si no se tratara de un mero juego especulativo, cuántos se han parado a analizar la poesía o la prosa de este autor o aquella escritora, prácticamente nadie y cuando se hace, se emplea la suficiente mala leche o el insuficiente compadreo que lleva al lector lego a hacerse una idea distorsionada de la realidad: si fulano, que se supone es muy bueno, dice que mengano es un gran escritor entonces yo tengo que leerlo porque sino soy un mal lector, no estoy a la última o, peor aún, no me aceptarán en este espacio, que al fin y al cabo es la finalidad última y primera de las redes sociales: la aceptación personal.

Por suerte, sigue habiendo gente independiente, que por encima de todo y, más que nada, por debajo de este sistema de acólitos, dice y escribe lo que piensa, sin pensar en un futuro aceptado dentro de una congregación.

Leer y escribir se convierte en un acto de fe, un acto de reivindicación personal frente a lo establecido, frente a las modas impuestas, frente al mercantilismo, frente a egos desorbitados, frente a todo aquello que no es literatura, frente al faranduleo, frente a la pose. Escribir y leer es un acto de libertad, no puede obedecer a razones impuestas. Por desgracia ahora mismo en el mundo en el que nos movemos todos, queramos o no, rigen una leyes que lo dominan y que por extensión nos dominan a todos, leer y escribir puede convertirse en un instrumento de resistencia frente a un mundo hostil e hipercapitalizado hasta el extremo, donde hasta las emociones más privadas se hacen públicas a golpe de clic.

Pablo Malmierca

Hoy hace una año…

Hoy se impone una reflexión. Hace aproximadamente un año que comencé a escribir de cara al gran público, llevaba mucho tiempo haciéndolo de forma privada, creo que desde mi adolescencia, no lo recuerdo exactamente. Mi desembarco en el mundo de las letras no ha sido fácil, salir de la nada e intentar medrar en un medio en muchas ocasiones hostil es un camino arduo en el que muchos sucumben.
Escribir es un viaje hacia adelante, que no una huída hacia adelante. Cuando se intenta tener una voz propia, fuera de líneas consagradas, sin reconocer maestros, todo se vuelve más complicado. Lo fácil en este momento es acoplarse a las modas, a las grandes líneas marcadas por el devenir poético. Los apoyos surgen inmediatamente, ascender se vuelve un juego social en el que importan muy poco otras cosas. Pero qué le vamos a hacer, somos así.
Escribir dD supuso para mí un cambio en muchas cosas. En primer lugar encontrar una forma de escritura personal, alejada de los cánones actuales. Algunas de las críticas que he recibido se refieren a mi manera de entender la poesía. En lo formal intento llevar la métrica a sus límites mas absolutos con la prosa, hay quienes han buscado en mi libro las pautas de las preceptivas. Nunca las encontraran la poesía es algo vivo que evoluciona, ¿ y por qué no retorcerla hasta sus límites?, puede gustar o no, pero es una opción. Como ha demostrado la profesora Utrera Torremocha en su reciente libro “Estructura y teoría del verso libre”, la métrica se ha enriquecido de forma drástica en los últimos cien años con innumerables experimentos que no dejan de ser poesía.
dD también supuso dejar mucho de mí mismo en la escritura, es un libro duro, con un tema arriesgado en el que subyacen numerosos subtemas. En lo personal ha supuesto encontrarme cara a cara con personas que han sabido sentir y sentirse identificados con la tesis del libro. Con críticos que han sabido ver en el texto lo que tiene de novedoso. Pero lo que es más importante me ha servido para descubrir a un gran número de lectores, la mayoría anónimos que se han acercado al libro sin ningún tipo de prejuicios previos, ese ha sido uno de mis triunfos.
dD también es un riesgo editorial, una persona muy relacionada con la literatura y organizador de un importante encuentro me dijo que mis editores estaban locos. Quizá esa fuera también otra de mis fortunas, encontrar a unos editores lo suficientemente locos como para arriesgarse conmigo y mi escritura. Por suerte, los resultados no han sido malos. Desde aquí agradezco a Piediciones su confianza en mi proyecto literario.
Quiero agradecer también a todos mis lectores, reales y virtuales. Gracias por vuestros comentarios, por vuestro ánimo, por vuestro apoyo, incondicional en muchos casos.
Gracias a todos los que he conocido en este largo año, poetas, libreros, escritores y todos los relacionados con el mundo literario.
Como he dicho más arriba escribir es un viaje hacia adelante en el que, en mi caso, no hay puertos preestablecidos. En breve aparecerá en Piediciones, sí, la de los editores no muy cuerdos, mi segundo trabajo. También muy arriesgado, en este caso un libro de relatos. (Gracias Puri Sánchez P e Iñaki Hernán)
Pero escribir sin vivir tampoco es posible. Y en mi caso tengo la inmensa suerte de tener a mi lado a tres personas que hace mucho se convirtieron en parte de mis huesos, mi mujer Cristina Sanchez Perez y mis dos hijos. Con vosotros el camino siempre es más fácil.
GRACIAS A TODOS, DE CORAZÓN.

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