Buscar

Semillas en campos ajenos

Poesías, prosa, reseñas y fotografías de Pablo Antonio García Malmierca

Categoría

Reflexión

Poesía y editoriales

 

En estos momentos de resurgir de los grupos poéticos, los poetas se vuelven a reunir en torno a personas con ideas comunes, a compartir conocimientos, a pedir consejo sin las interferencias de egos absurdos, a la cooperación necesaria, se observa también una tendencia a la uniformización de esas líneas, como es evidente nos juntamos con aquellos que piensan igual que nosotros, muchas veces, por miedo a lo diferente o miedo a lo nuevo, tendemos a compartir nuestro trabajo con aquellos que consideramos afines. Es esta una tendencia de nuestro tiempo, lo diferente por muchas cuestiones tendemos a desestimarlo a alejarlo de nuestro centro de atención, ya sea por una necesidad de mantenernos en nuestra zona de confort, ya sea por un miedo atroz a perder nuestras prerrogativas y nuestros beneficios.
Como muy bien me dijo un poeta hace poco la casa de la poesía tiene múltiples habitaciones y cada una con sus características diferentes, pero, por desgracia, parece que cada vez nos estamos olvidando más de esta riqueza en pos de nuestro beneficio personal. Nos importa más aparecer en este o aquel recital, en esta o aquella revista, en estar en la nómina de una determinada editorial, y nos olvidamos que la poesía tiene como característica fundamental: la verdad. Y esa verdad es relativa a cada forma de entender la poesía y la escritura, a cada experiencia vital y lectora, si dejamos que todo lo que está alrededor de la escritura la domine perderá su sustancialidad y devendrá en mentira, en mero accesorio de mercado.
Las querencia entre poetas, los poetas solitarios, los ascetas, los místicos, los populares, los poetas de cenáculo, los epígonos, los revolucionarios siempre han cohabitado sin más problemas. De hecho leemos a autores de todas estas categorías sin problemas, pero si son nuestros contemporáneos la cosa cambia; tendemos a leer y a dar visibilidad a aquellos que escriben como nosotros o con los que compartimos cierta amistad o cercanía. ¿Dónde queda entonces la riqueza de la poesía?
Ahora mismo la riqueza de la poesía es inmensa, coexisten múltiples líneas de escritura que abren nuestro horizonte de expectativas de forma exponencial.
Sin embargo, también se observan movimientos editoriales, que con sus legítimos fines de beneficio y posicionamiento empresarial, entorpecen y frenan a determinadas líneas de escritura que perjudican por su apuesta por líneas que tratan de imponer al público lector de poesía. No nos olvidemos que en un mundo lleno de ruido, donde se publica más de lo que se lee, son determinadas editoriales o grupos editoriales los que marcan la línea del lector medio, y son las que ponen y quitan les pese a quién les pese. En la novela estos movimientos son más claros, auténticos superventas hace unos años tras agresivas campañas de publicidad no son hoy más que muñecos rotos de la industria editorial, han pasado de vender miles de ejemplares a unos cientos; muchos han sabido reciclarse otros no. ¿Vamos a permitir que ocurra lo mismo con el mundo de la poesía? No podemos subestimar el poder de las grandes editoriales, pues son ellas las que ahora mismo marcan el camino y pondrán y quitarán a su antojo al igual que llevan haciéndolo desde hace muchos años en la narrativa.

Anuncios

La banda sonora de mis poemas (II). “dD”

Hay canciones que representan determinados estados de ánimo, que se entrecruzan con el proceso doloroso de la escritura. Cuando escribí mi primer libro de poemas publicado “dD” y exploraba cómo las relaciones de poder creaban un campo de direccionalidad entre el adentro y el afuera del cuerpo. Cómo el “quiero que seas”, imaginado, intencionado y deseado del otro crea una imagen negativa del soy del individuo, provocando estados de ánimo que rozan la enfermedad mental.

Cuando estas fuerzas actúan de tal manera que el afuera se convierte en espacio de poder y tensión entre las resistencias que se crean, y ante múltiples afueras se produce la destrucción del espacio de la direccionalidad y, por consiguiente, del cuerpo y del espíritu de la persona.

El individuo se acaba convirtiendo en un cuerpo sin referencia, imposible de leer. En ese momento la banda sonora fue y es de Nine Inch Nails y su canción “Hurt”.

La banda sonora de mis poemas (I). “Gatillo”

Existen momentos en los que el mundo debe parar, sumidos en la vorágine perfeccionista que nos domina, donde la exigencia no viene impuesta desde el exterior, sino que nos la imponemos nosotros mismos, los momentos de calma se hacen imprescincibles.

En nuestra vida existen disparadores que nos hacen reaccionar, que nos sacan de esta vida hipnótica de perfección que acaba conviertiéndonos en enemigos de nosotros mismos. Parar es la única opción si queremos seguir vivos, sino queremos acabar con nuestra mente, con nuestro cuerpo. La sociedad en que vivimos nos está convirtiendo en esclavos de nuestras ambiciones, el control ha pasado del afuera al dentro, con todo lo que de perverso tiene ese movimiento. Ya no somos esclavos de un trabajo o de un sistema político, ahora lo somos de nuestra propia individualidad y de su proyección hacia lo que se demanda de nosotros.

Esta introyección del control nos hace más individualistas, más egoístas y rechazamos al que es diferente, no por su diferencia, sino por su inoperancia, nos preguntamos, ¿para qué sirve un migrante?, ¿qué puede ofrecer en una sociedad donde la riqueza no se reparte, ni se quiere repartir? Vivimos esclavos de nuestras ambiciones, de nuestras perfecciones, y, en caso, de no llegar a tenerlas estamos muertos para la sociedad. No somos, no queremos perfeccionarnos, no queremos mejorar, todo ello envueltos en un continuo discurso que nos dice que sino tenemos una mejor situación ecómica o social es porque no queremos, si trabajamos todos estaremos en la cima, si cultivamos nuestro cuerpo todos seremos perfectos.

El efecto: la destrucción del vínculo entre el dentro y el afuera, toda nuestra energía se vuelca en querer ser socialmente. Aparecer como triunfadores que ganan mucho dinero, con cuerpos perfectos en los que dejamos nuestro tiempo y nuestro dinero sin un fin determinado.

En ese instante debemos parar, nuestro dedo se acerca demasiado al gatillo, el disparador se convierte en nuestro enemigo. Parar y reflexionar. Parar.

 

Gatillo

Collect some stars to shine for you

and start today ‘cause there’s only a few

a sign of times my friend.

Trigger (In Flames)

 

¿Cuántas estrellas

puedes contar en el firmamento

antes de apretar el gatillo?

 

Dime,

¿por qué tuvimos

que caer eternamente?

Si lo sabes todo,

¿quién nos llevó

al extremo del mundo?

 

Los años pasan,

las nubes recogen nuestra tempestad.

¿Cuándo llegará el día

en que recuperemos

el vaticinio de tu escaso futuro?

 

La luz roja parpadea

fatigando tus pupilas ausentes.

Por la escalera

bajan nuestros dobles

a quienes apenas reconocemos.

 

Se descerraja un disparo

sobre la sien de tu cordura,

aún te preguntas,

¿cuántas estrellas

puedes contar en el firmamento

antes de apretar el gatillo?

( No comas mi corazón. Pablo Malmierca, Piediciones: 2017)

 

Todo se reduce a una canción, a un instante:

Poesía, enseñanza y tribus poéticas.

Cuando das clases de literatura y te paras a explicar las poéticas y los grupos a los que queda reducida la historia de la literatura comprendes determinadas actitudes.
Sin ir más lejos, uno de los actuales temas de la EBAU se centra en la poesía durante el franquismo, que eufemísticamente se denomina “La poesía de 1939 a 1975”. Debido a las exigencias del examen el tema debe condensarse y resumirse al máximo. Y, al final, todo se reduce a dividir la poesía en décadas: la poesía de los 40, arraigada y desarraigada; los 50, la poesía social; los 60, la Generación de los 50 y los 70 con los novísimos. Toda la riqueza poética de esa época queda reducida a una serie de nombres y características comunes que dejan fuera todo lo no canónico, que en muchas ocasiones es muy enriquecedor.
En la actualidad la amplia diversidad y riqueza de la poesía española se convierte desde algunos grupos, cenáculos, tribus o lobbies (pues con todos estos nombres los he oído referidos), en una auténtica lucha, soterrada, por dominar ese canon que pasará a la pobreza de los manuales y la memoria. Desde premios, revistas y opiniones se premia a las grandes líneas poéticas santificadas por el canon. Sin embargo, fruto de esta obsesión por ocupar el centro se relegan u obstaculizan nuevas poéticas que acertadas o no podrían enriquecer mucho el panorama poético actual.

Otra reflexión más (sobre el año, sobre la poesía).

Finalizar un año, comenzar otro. Empieza un nuevo ciclo de lo efímero, nuevos proyectos salpicarán nuestra andadura, unos acertados, otros menos. Terminan 365 días de alegrías y enfados, con un bagaje más que añadir a nuestras espaldas y, sobre todo, soltando lastre.
Si algo he aprendido este año es que escribir para la mayoría es deturpar la escritura. Cuando explico a mis alumnos la definición de poesía lo primero que les digo es que tachen la que viene en el libro de texto. Por simplificación, por estandarización, y, quizá, por falta de profesionalidad los libros de secundaria suelen definir la poesía como la expresión de la subjetividad del poeta, que inmediatamente se identifica con sentimentalidad. Es esta desviación en pos de un pensamiento absolutamente empobrecido, que es lo que venden los métodos de enseñanza de las editoriales actuales, el inicio del calvario que sufrimos los lectores de Poesía, y lo pongo en mayúscula porque creo que hay que diferenciar una poesía de otra. Enarbolando esta simplificación de lo que Robert Graves denominó “la diosa blanca”, estamos asistiendo a la mercantilización de una forma de escribir que tiene función propia, la poética. Y os preguntaréis, ¿en qué consiste esa función poética? (que por cierto también aparece en los manuales escolares, pero que a todo el mundo se le olvida), pues la función poética no es más que un uso alterado del lenguaje, si fuésemos formalistas rusos diríamos que se trata de un lenguaje desautomatizado, es decir, una forma de decir que se aleja rotundamente del lenguaje habitual. Y cómo logramos esto pues mediante gran cantidad de recursos que se están perdiendo por el camino de la mercantilización de la poesía, las figuras retóricas, los recursos literarios, los tópicos, las intertextualidades y un largo etcétera de usos que se han ido construyendo a lo largo de la historia de la literatura.
Vivimos un momento duro para las artes, la música se ha estandarizado y vulgarizado de tal manera que en España triunfan cantantes sacados de programas televisivos que igual que los encunbran los entierran como muñecos rotos cuando ya no son rentables. El neuromárketing ha traspasado el campo de la publicidad y ya ha llegado a la programación de los grandes éxitos musicales, se trabaja con frecuencias base que estimulan determinadas zonas de nuestro cerebro que nos vuelven verdaderos adictos a melodías o productos.
En poesía está pasando lo mismo, la excesiva mercantilización y la búsqueda de nuevos productos han llevado a los grandes monstruos editoriales a hacer de su capa un sayo y vender poesía por Poesía. La identificación del lector con una sensiblería claramente adolescente, hace que determinadas escrituras sean una mina de oro. Pero la poesía así entendida lleva escribiéndose mucho tiempo en las carpetas de los adolescentes de este país, cuantos de estos escritores bestseller no se han dejado pasar por no haber descubierto antes este filón. El daño que se está causando a la Poesía es inmenso, relacionamos lo útil con lo comercial, con el producto ofrecido a las masas en los altares del consumismo, pero amigos míos, como dice Fermín Herrero la Poesía no sirve para nada, pero sin ella el ser humano desaparecería. Y para aquel que lo dude le diré que el ser humano es lo que es porque tiene cultura, entendida aquí en sentido antropológico, y la cultura se adquiere mediante el lenguaje, y es el lenguaje elevado el que permite transmitirla.
Mientras tanto, seguiré enseñando a mis alumnos a leer Poesía y a valorarla, en vez de darles la razón y decirles que la Poesía es algo que no se entiende y que para qué vamos a estudiarla. Pero para enseñarla no creo que debamos deturparla ni arrastrarla por el fango de la insuficiencia. Y por cierto acabaré el año como lo empecé, leyendo Poesía.
Cada uno que siga su camino, pero sin confundirse.

Sobre publicar o no poesía en redes

Ayer mi amigo y hombre en estado de poeta, Luis Ramos, volvío a recordarme una vieja discusión que hemos mantenido en muchas ocasiones: publicar poesía en redes como facebook, sí o no. Él sostiene que publicar un poema en redes es darlo por terminado, matar el poema podríamos decir. Este mundo digital clausura el poema de tal manera que, según él, ya no es posible revisarlo y mejorarlo. Ayer ponía como ejemplo al gran Claudio Rodríguez, al que conoció personalmente, Claudio era una persona que tardaba mucho tiempo en ofrecer la versión final de su poesía, como bien dijo Luis el poema es un árbol al que tenemos que podar y podar hasta dejarlo en su forma primordial; la palabra necesita de un proceso de decantación duro y silencioso que el poeta realiza en soledad, enfrentado a la palabra y al silencio.
Sin embargo, no acabo de ver la imposibilidad de crecimiento de un poema por haber sido publicado en redes. Quizá yo sea de otra forma de pensar. Para mí un poema es un ente vivo, nunca muere, tiene una faceta orgánica que lo acerca más a un ser vivo que a o otro inanimado. Es primero el poeta el que enfrentado a la verdad, intenta desvelarla a través de las palabras y estas como buen ser vivo, no dejan de evolucionar, primero en la mente del poeta y después en la voz de los múltiples lectores que pueda tener.
Ofrecer la poesía en redes, a mi modesto juicio, no supone acabar con la evolución diacrónica del texto, en las redes, por lo menos yo, ofrezco un estado sincrónico de mi escritura. En la mayoría de las ocasiones los textos que comparto evolucionan de tal manera que en el libro de poemas donde aparecen son otra cosa, casi ningún creador nos libramos de esa obsesión por la escritura que tan bien dibujo Thomas Bernhard en “Corrección”.
Por eso creo que las redes son positivas y necesarias en el proceso creador, permiten al escritor obtener un feedback que de otra manera sería imposible. Dar tu obra al público en los distintos momentos sincrónicos de la creación hace que las distintas sinergias que los lectores van dando se incorporen a tu obra futura, algo que con el libro tradicional y cerrado es muy complicado de conseguir.

A propósito de la vida en estos días

No soy muy dado a expresarme políticamente en las redes, creo que todo se malinterpreta y se manipula hasta extremos insospechados. Además creo que la función del escritor es más ética que militante, para eso están otros que prefieren la acción al pensamiento.
Siempre escribo desde la intersubjetividad del sujeto, para mí el ser humano vale como indivuduo y ese valor solamente se lo da el reconocimiento por parte del otro, la tan manida, en la posmodernidad, alteridad.
Y todo esto os preguntaréis por qué. Pues nada más sencillo que lo siguiente. Una persona que tenía como amigo virtual me había eliminado de su lista de amigos, como me pareció algo raro le volví a pedir amistad. Me contesta que le parece increíble que lo haga, que estoy en contra del proceso independentista de Cataluña. Cual es mi sorpresa cuando yo nunca me he pronunciado, no porque no tenga una idea clara de lo que pienso, sino porque creo que este no es el medio de hacerlo. Pues bien por privado le expreso lo que pienso y que dónde he dicho yo algo de eso, me dice que en ningún sitio, que le di me gusta a alguien que estaba en contra de la independencia.
Cada vez me da más miedo todo esto esto, estamos llegando a puntos que ni la Inquisición española, nos persiguimos por inmundicias, por la excrecencia de la existencia. En mi modesta opinión, hemos perdido el juicio. Ponemos por delante determinadas cosas que no conciernen a la poca humanidad que nos queda. En fin, una auténtica pena.
Y por si alguien se lo pregunta, parte de mi familia fue represaliada por el franquismo, uno de mis abuelos estuvo en uno de los innombrables campos de concentración que el franquismo mantuvo en África lejos de las miradas del mundo.
Pero lo dicho no me importan las banderas, ni los estados, me importan los individuos y su valor como seres humanos.

ÖNoticia y reflexión sobre facebook

La semana pasada recibí la noticia de que me incorporaba al equipo de la editorial Piediciones http://www.piediciones.es , cual fue mi sorpresa cuando en un corto periodo de tiempo algunas personas dejaron de seguirme en facebook. Entonces decidí escribir el siguiente post en esa red social, la respuesta fue masiva.

“Agradecimiento:
este post es para agradecer su marcha a todos los que se están yendo de mi muro. Desde que se anunció mi incorporación a la editorial Piediciones, muchos han sido los que después de la noticia han dejado de seguirme. Creo que muchos son los que desde aquí y formando auténticos grupos de poder intentan dirigir el gusto del público hacia una u otra tendencia literaria, se defienden posturas difíciles de defender y al final se muestra una visión deformada de la realidad literaria en que vivimos. Por suerte, estamos en un momento de tal riqueza que nada de esto sería necesario, pero sigue funcionando la lógica del patio de escuela: el amigo de mi amigo es el mío y su enemigo también.
La dinámica de esta red social es así de simplona, de niño de 9 años.
Yo sólo defiendo mi trabajo, mis libros, mi revista, si a alguien más le molesta, por favor, le invitó a abandonar este muro. Por suerte, existe mucha otra gente, que sin apenas conocerme, pues soy un recién llegado al circo literario, me ha acompañado hasta ahora. A todos ellos les doy mi agradecimiento público.
Escribir siempre ha sido una carrera de fondo, con un desgaste muy alto, pero no por la escritura que siempre nos salva, más bien por toda la farándula que acompaña, fiel reflejo de las miserias del ser humano.
Lo dicho, aquí seguiré haciendo mi camino, siempre de la forma que me venga en gana. Ya lo he dicho alguna vez, no tengo nada que perder, ni que ganar, simplemente alimentar una necesidad que surge de dentro.
Os doy las gracias a todos, a los que os quedáis y a los que decidáis iros.

Creo que hay poco que añadir, simplemente que para cualquier consulta sobre autopublicación o publiación estoy a vuestra disposición. Mi correo electrónico es: pablomalmierca@piediciones.com

La gran falacia

Me había prometido a mí mismo tomarme unas vacaciones de las redes, pero esta mañana revisando la prensa me he encontrado con este video de la famosa un día Sinead
O´Connor y hoy juguete roto del sistema.
Quizá este post no sea del agrado de muchas personas, sobre todo porque lo que ahora abunda por estos lares son fotos de presuntas experiencias vacacionales con tintes lisérgicos.
Sin embargo, nada más catártico, ni nada más clarificador del mundo pantalla en que vivimos. Por desgracia, y esto ya lo vaticinaba Debord en 1967, hemos perdido la capacidad de tocar las cosas. El tacto que siempre ha sido la forma más cercana de comprender la realidad se está atrofiando, vivimos única y exclusivamente la vida a través de la pantalla. Y he aquí un ejemplo claro de lo que ocurre, Sined O´Connor fue un icono cultural durante muchos años, no hace tantos y hoy en día se ve recluída en un motel de Estados Unidos, sus únicos vínculos con la sociedad son su médico y su psiquiátra, el resto del mundo ha desaparecido para ella, se siente abandonada por tener una enfermedad mental, nadie le ofrece su mano para sacarla de ese agujero. Y, ¿qué hace? busca la visibilidad en las redes publicando un video donde denuncia su situación, probablemente así consiga que la vean, que muchos se compadezcan de ella. La pantalla del ordenador o del móvil nos ofrecen una experiencia del otro limpia, aséptica, sin posiblidades de contaminación.
Ya no tocamos las cosas, nos limitamos a observarlas desde el entorno higiénico de nuestra zona de confort, es más fácil observar desde el anonimato. Hacernos visibles cuando nos interesa y cuando no desaparecer en la vorágine de imágenes y falsos efectos especiales que todos nos ofrecen.
Es muy fácil dejar caer a los demás amparándonos en nuestro propio egoísmo occidental. Tendemos, por desgracia, a arrimar el ascua a nuestra sardina, no nos importa el otro, la alteridad hace mucho que dejó de ser nuestra seña de identidad, ahora ponemos por encima de todo el beneficio personal, no importa a quién nos vendamos, no importa adular al mismo demonio, el objetivo es ser alguien en un mundo que por espectacular es altamente evanescente.
Hoy le ha tocado el turno a Sined O´Connor, mañana puede ser cualquiera, la pretendida asepsia de nuestra zona de confort no es más que otra falsa ilusión de este mundo virtual basado en la construcción de una mentira. La publicidad ya no está solo en los medios de comunicación, ahora todos nos hemos convertido en publicistas de nosotros mismos, no somos más que la imagen de una mentira que nosotros mismos hemos creado. Y la enfermedad mental no es más que la reacción de nuestro cerebro a la presión de una gran falacia.

Blog de WordPress.com.

Subir ↑