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Semillas en campos ajenos

Poesías, prosa, reseñas y fotografías de Pablo Antonio García Malmierca

La banda sonora de mis poemas (II). “dD”

Hay canciones que representan determinados estados de ánimo, que se entrecruzan con el proceso doloroso de la escritura. Cuando escribí mi primer libro de poemas publicado “dD” y exploraba cómo las relaciones de poder creaban un campo de direccionalidad entre el adentro y el afuera del cuerpo. Cómo el “quiero que seas”, imaginado, intencionado y deseado del otro crea una imagen negativa del soy del individuo, provocando estados de ánimo que rozan la enfermedad mental.

Cuando estas fuerzas actúan de tal manera que el afuera se convierte en espacio de poder y tensión entre las resistencias que se crean, y ante múltiples afueras se produce la destrucción del espacio de la direccionalidad y, por consiguiente, del cuerpo y del espíritu de la persona.

El individuo se acaba convirtiendo en un cuerpo sin referencia, imposible de leer. En ese momento la banda sonora fue y es de Nine Inch Nails y su canción “Hurt”.

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La banda sonora de mis poemas (I). “Gatillo”

Existen momentos en los que el mundo debe parar, sumidos en la vorágine perfeccionista que nos domina, donde la exigencia no viene impuesta desde el exterior, sino que nos la imponemos nosotros mismos, los momentos de calma se hacen imprescincibles.

En nuestra vida existen disparadores que nos hacen reaccionar, que nos sacan de esta vida hipnótica de perfección que acaba conviertiéndonos en enemigos de nosotros mismos. Parar es la única opción si queremos seguir vivos, sino queremos acabar con nuestra mente, con nuestro cuerpo. La sociedad en que vivimos nos está convirtiendo en esclavos de nuestras ambiciones, el control ha pasado del afuera al dentro, con todo lo que de perverso tiene ese movimiento. Ya no somos esclavos de un trabajo o de un sistema político, ahora lo somos de nuestra propia individualidad y de su proyección hacia lo que se demanda de nosotros.

Esta introyección del control nos hace más individualistas, más egoístas y rechazamos al que es diferente, no por su diferencia, sino por su inoperancia, nos preguntamos, ¿para qué sirve un migrante?, ¿qué puede ofrecer en una sociedad donde la riqueza no se reparte, ni se quiere repartir? Vivimos esclavos de nuestras ambiciones, de nuestras perfecciones, y, en caso, de no llegar a tenerlas estamos muertos para la sociedad. No somos, no queremos perfeccionarnos, no queremos mejorar, todo ello envueltos en un continuo discurso que nos dice que sino tenemos una mejor situación ecómica o social es porque no queremos, si trabajamos todos estaremos en la cima, si cultivamos nuestro cuerpo todos seremos perfectos.

El efecto: la destrucción del vínculo entre el dentro y el afuera, toda nuestra energía se vuelca en querer ser socialmente. Aparecer como triunfadores que ganan mucho dinero, con cuerpos perfectos en los que dejamos nuestro tiempo y nuestro dinero sin un fin determinado.

En ese instante debemos parar, nuestro dedo se acerca demasiado al gatillo, el disparador se convierte en nuestro enemigo. Parar y reflexionar. Parar.

 

Gatillo

Collect some stars to shine for you

and start today ‘cause there’s only a few

a sign of times my friend.

Trigger (In Flames)

 

¿Cuántas estrellas

puedes contar en el firmamento

antes de apretar el gatillo?

 

Dime,

¿por qué tuvimos

que caer eternamente?

Si lo sabes todo,

¿quién nos llevó

al extremo del mundo?

 

Los años pasan,

las nubes recogen nuestra tempestad.

¿Cuándo llegará el día

en que recuperemos

el vaticinio de tu escaso futuro?

 

La luz roja parpadea

fatigando tus pupilas ausentes.

Por la escalera

bajan nuestros dobles

a quienes apenas reconocemos.

 

Se descerraja un disparo

sobre la sien de tu cordura,

aún te preguntas,

¿cuántas estrellas

puedes contar en el firmamento

antes de apretar el gatillo?

( No comas mi corazón. Pablo Malmierca, Piediciones: 2017)

 

Todo se reduce a una canción, a un instante:

Nunca

Nunca

Como un silencio lanzado al mar
en una botella de burbon,
las cicatrices de nuestros pies
recuerdan la intensidad de una vida.

Como una rama rota en el fuego
mis huesos dejan de doblarse
al compás del absurdo del tiempo.

Nunca una amistad tan breve
duró tanto tiempo,
nunca unas notas deshilachadas
se grabaron para siempre.

Fue el azar y la melancolía,
la sed de mar y de lágrimas,
la llamada del niño
y del perdido.

Fue el viento y la tempestad,
la necesidad de encontrar respuestas,
una botella varada en una playa
reflejando la luz de un faro perdido.

Nunca el absurdo
se mostró tan racional.

Pablo Malmierca

Entrevista en el blog “Lo que opinan mis poetas”.

Si estáis interesados en lo que opino de la poesía y queréis adentraros más en mi poética, os recomiendo la entrevista que me ha realizado Norberto García Hernanz para su nuevo blog “Lo que opinan los poetas” que he tenido la suerte de inaugurar.

https://loqueopinanmispoetas.blogspot.com.es/?m=1

Entrevista en RTVCYL la 8 de Zamora.

https://m.youtube.com/watch?feature=share&v=L3TSQyOnmU4

Poesía, enseñanza y tribus poéticas.

Cuando das clases de literatura y te paras a explicar las poéticas y los grupos a los que queda reducida la historia de la literatura comprendes determinadas actitudes.
Sin ir más lejos, uno de los actuales temas de la EBAU se centra en la poesía durante el franquismo, que eufemísticamente se denomina “La poesía de 1939 a 1975”. Debido a las exigencias del examen el tema debe condensarse y resumirse al máximo. Y, al final, todo se reduce a dividir la poesía en décadas: la poesía de los 40, arraigada y desarraigada; los 50, la poesía social; los 60, la Generación de los 50 y los 70 con los novísimos. Toda la riqueza poética de esa época queda reducida a una serie de nombres y características comunes que dejan fuera todo lo no canónico, que en muchas ocasiones es muy enriquecedor.
En la actualidad la amplia diversidad y riqueza de la poesía española se convierte desde algunos grupos, cenáculos, tribus o lobbies (pues con todos estos nombres los he oído referidos), en una auténtica lucha, soterrada, por dominar ese canon que pasará a la pobreza de los manuales y la memoria. Desde premios, revistas y opiniones se premia a las grandes líneas poéticas santificadas por el canon. Sin embargo, fruto de esta obsesión por ocupar el centro se relegan u obstaculizan nuevas poéticas que acertadas o no podrían enriquecer mucho el panorama poético actual.

Del fondo. Edición limitada. Nuevo libro de Vicente Muñoz Álvarez.

DEL FONDO: Edición limitada.

Del fondo, el nuevo libro de Vicente Muñoz Álvarez, saldrá en breve de imprenta, y os aseguro que, ya al margen del texto (que os pondrá, dicen, los pelos de punta), sólo por las 75 ilustraciones 75 de Andrés Casciani, merece la pena.

Id reservando vuestro ejemplar.

Y ayudad a que el arte underground siga existiendo.

Información y pedidos:
vicentevinalia@hotmail.com

“Del fondo” surgen las visiones más aterradoras, pero también más fascinantes. Surgen las preguntas más angustiosas, pero también las respuestas más necesarias. “Del fondo” nos ha traído Vicente Muñoz Álvarez, siguiendo los pasos perdidos de Poe y escalando en sentido inverso el Monte Análogo de Daumal y las montañas dementes de Lovecraft, esta épica infernal de la nueva y vieja carne, esta crónica bíblica de un éxodo post-humano en pos de una revelación que quizá sea, simple y rugosamente, que no hay luz al final del túnel, sino solo y por siempre oscuridad. Oscuridad. Oscuridad.

Jesús Palacios

DEL FONDO

Vicente Muñoz Álvarez ilustrado por Andrés Casciani

Prólogo por Jesús Palacios

Y es este el punto crucial de Del fondo: una crítica a todo intelectualismo que trate de oponerse al sensualismo. La negación del cuerpo lleva a las peores letrinas del alma, a los abismos más insoldables, rechazar la carnalidad, la renuncia al carpe diem, solo puede llevarnos a engendrar un nuevo cuerpo sufriente, doliente, al más puro estilo de los santos martirizados.

Epílogo por Pablo Antonio García Malmierca

Edición limitada, firmada y dedicada por el autor.

Producciones Vinalia Trippers, 2018

Booktrailer:

https://www.youtube.com/watch?v=53qSDS8B_bY

https://mividaenlapenumbra-vinaliatrippers.blogspot.com.es/2018/01/del-fondo-edicion-limitada.html

Otra reflexión más (sobre el año, sobre la poesía).

Finalizar un año, comenzar otro. Empieza un nuevo ciclo de lo efímero, nuevos proyectos salpicarán nuestra andadura, unos acertados, otros menos. Terminan 365 días de alegrías y enfados, con un bagaje más que añadir a nuestras espaldas y, sobre todo, soltando lastre.
Si algo he aprendido este año es que escribir para la mayoría es deturpar la escritura. Cuando explico a mis alumnos la definición de poesía lo primero que les digo es que tachen la que viene en el libro de texto. Por simplificación, por estandarización, y, quizá, por falta de profesionalidad los libros de secundaria suelen definir la poesía como la expresión de la subjetividad del poeta, que inmediatamente se identifica con sentimentalidad. Es esta desviación en pos de un pensamiento absolutamente empobrecido, que es lo que venden los métodos de enseñanza de las editoriales actuales, el inicio del calvario que sufrimos los lectores de Poesía, y lo pongo en mayúscula porque creo que hay que diferenciar una poesía de otra. Enarbolando esta simplificación de lo que Robert Graves denominó “la diosa blanca”, estamos asistiendo a la mercantilización de una forma de escribir que tiene función propia, la poética. Y os preguntaréis, ¿en qué consiste esa función poética? (que por cierto también aparece en los manuales escolares, pero que a todo el mundo se le olvida), pues la función poética no es más que un uso alterado del lenguaje, si fuésemos formalistas rusos diríamos que se trata de un lenguaje desautomatizado, es decir, una forma de decir que se aleja rotundamente del lenguaje habitual. Y cómo logramos esto pues mediante gran cantidad de recursos que se están perdiendo por el camino de la mercantilización de la poesía, las figuras retóricas, los recursos literarios, los tópicos, las intertextualidades y un largo etcétera de usos que se han ido construyendo a lo largo de la historia de la literatura.
Vivimos un momento duro para las artes, la música se ha estandarizado y vulgarizado de tal manera que en España triunfan cantantes sacados de programas televisivos que igual que los encunbran los entierran como muñecos rotos cuando ya no son rentables. El neuromárketing ha traspasado el campo de la publicidad y ya ha llegado a la programación de los grandes éxitos musicales, se trabaja con frecuencias base que estimulan determinadas zonas de nuestro cerebro que nos vuelven verdaderos adictos a melodías o productos.
En poesía está pasando lo mismo, la excesiva mercantilización y la búsqueda de nuevos productos han llevado a los grandes monstruos editoriales a hacer de su capa un sayo y vender poesía por Poesía. La identificación del lector con una sensiblería claramente adolescente, hace que determinadas escrituras sean una mina de oro. Pero la poesía así entendida lleva escribiéndose mucho tiempo en las carpetas de los adolescentes de este país, cuantos de estos escritores bestseller no se han dejado pasar por no haber descubierto antes este filón. El daño que se está causando a la Poesía es inmenso, relacionamos lo útil con lo comercial, con el producto ofrecido a las masas en los altares del consumismo, pero amigos míos, como dice Fermín Herrero la Poesía no sirve para nada, pero sin ella el ser humano desaparecería. Y para aquel que lo dude le diré que el ser humano es lo que es porque tiene cultura, entendida aquí en sentido antropológico, y la cultura se adquiere mediante el lenguaje, y es el lenguaje elevado el que permite transmitirla.
Mientras tanto, seguiré enseñando a mis alumnos a leer Poesía y a valorarla, en vez de darles la razón y decirles que la Poesía es algo que no se entiende y que para qué vamos a estudiarla. Pero para enseñarla no creo que debamos deturparla ni arrastrarla por el fango de la insuficiencia. Y por cierto acabaré el año como lo empecé, leyendo Poesía.
Cada uno que siga su camino, pero sin confundirse.

“El país donde se enredan las palabras”, reseña de “Al pie de la letra”, Atilano Sevillano, Piediciones: 2017.

Atilano Sevillano actualmente imparte talleres de escritura creativa y cultiva la poesía visual, con ya cerca de 300 obras expuestas.

En Salamanca cofundó y codirigió la revista salmantina Aljaba. Papeles literarios. Es colaborador frecuente de numerosas publicaciones literarias tanto en España como en Hispanoamérica.

Es miembro de la Academia Iberoamericana de Poesía de Barcelona. Está incluido en numerosos repertorios de autores como el Diccionario de autores españoles de la Cátedra Miguel Delibes.

Es autor de diversas obras entre las que destacan el poemario Presencia indebida con Prólogo de Claudio Rodríguez y de otros libros de microrrelatos como Lady Ofelia y otros relatos.

Ha participado en numerosas obras colectivas como Cosas que nos importan publicado por la Playa de Ákaba o en la reciente Pucela negra y criminal.

 

Para comenzar a hablar del libro que nos ocupa hoy, Al pie de la letra. Microrrelatos de la A a la Z. Me gustaría hacerlo con una cita de uno de los relatos hiperbreves que lo componen, en concreto del titulado “Apócrifo”, la cita dice así:

“Hablamos de un país donde se enredaban las palabras y el otoño no regresaba hasta la primavera y no había un colorín colorado”

Pues bien nos encontramos ante un país compuesto por 120 microrrelatos que dibujan un paisaje propio que va creciendo conforme avanzamos en la lectura de este magnífico libro. Escenas de lo cotidiano que como dice otro de los textos aparecen tras “darse una vuelta por la vida”.

Retratos-relatos que tienen como nexo común una visión, ya apuntada por David Acebes en el epílogo que acompaña el texto, cercana al existencialismo donde la soledad, la ironía, la deconstrucción tan grata a la visión postmoderna de la literatura se hacen  letra en el libro del que hoy nos toca hablar. Apunta Acebes además otros dos grandes temas el amor-desamor expresados como dicotomía complementaria a ese sentimiento de soledad que acompaña al libro.

Quizá y ya desde una óptica más personal y desde mis propias lecturas yo otorgaría al libro un cierto aire decadentista, si entendemos este movimiento literario de una forma un tanto simplista como “Un movimiento que arremete contra la moral y las costumbres burguesas, pretende la evasión de la realidad cotidiana, exalta el heroísmo individual y desdichado y explora las regiones más extremas de la sensibilidad y del inconsciente”, muchas de las historias y, sobre todo, el planteamiento que Atilano hace desde su fina ironía, se acercan mucho a la crítica social, a la evasión de un mundo que en ocasiones no se comparte aunque se sea parte integrante de él, un mundo tamizado y visible desde la propia sensibilidad del narrador que los subjetiviza en la mayoría de las ocasiones a través de la alta y la baja cultura librescas, léase el cómic o los clásicos como Dostoievski o Cervantes.

Atilano mezcla ese punto de vista ultra refinado que caracteriza al decadentismo con las técnicas más propias de la posmodernidad o ultramodernidad. Hábilmente se entremezclan en una misma historia Superman y Cervantes, sin olvidarnos de Anna Karennina o la misma Madame Bovary, pasando por el mismísimo Kafka. Alta y baja cultura al mismo nivel.

El microrrelato es a la vez el género más breve pero a la vez uno de los más complicados de escribir, requiere por parte del autor un despliegue de técnicas y recursos difíciles de integrar en el texto, destacaré entre otras la búsqueda de un final sorprendente que deje al lector perplejo, la mezcla de planos narrativos y temas; la alternancia de puntos de vista en los narradores, la unión como decía antes de alta y baja cultura, el mundo del cómic con obras como el Quijote; la inclusión del lector en el texto. Y es aquí donde coincido con David Acebes en su epílogo, estamos ante un género posmoderno, pero más que por los contenidos, por las técnicas utilizadas, pues como ya dije antes el tono general lo acerca más a las grades obras decadentistas de autores como Jules Barbey d’Aurevilly y Joris-Karl Huysmans.

Otra de las características propias de Atilano es la reutilización de lo que la lingüística textual ha llamado “textos de desecho”, además de narraciones o textos dialogados muy próximos al teatro, cuando no teatro propiamente dicho; aparecen anuncios clasificados, certificados, crónicas periodísticas, informes policiales, listas, posit. Todo un despliegue narratológico que demuestra el empleo del género por parte del autor. Un libro por tanto que se abre en 120 microrrelatos, originales no solo por su variado contenido, sino también por convertirse en un auténtico catálogo de técnicas y recursos literarios.

Además de los temas referidos anteriormente: amor, desamor, reescritura de los clásicos, mezcla de alta y baja cultura. Aparecen otros muchos: la cotidianeidad, los objetos como personajes, las reflexiones sobre el propio lenguaje, la metaliteratura, los bestiarios medievales, la metafísica, la reescritura donde Atilano rinde su pequeño homenaje a su otra gran faceta la poesía visual.

Estamos, por tanto, ante un libro rico en lecturas, que se desdobla y pliega sobre sí mismo para ofrecernos desde planteamientos posmodernos de reescritura y revisión de los clásicos una visión muy cercana al decadentismo donde lo individual realiza una crítica de lo social desde el distanciamiento de la ironía que tan bien maneja Atilano. Un libro ameno, que tiene la capacidad de sorprendernos en cada nuevo microrrelato, algo harto difícil si pensamos que este pequeño libro está compuesto por 120 textos. Para amantes del género, pero también para todos aquellos que quieran disfrutar de la buena literatura y de las grandes historias, aunque como en este caso en pequeño formato.

Al

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