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Semillas en campos ajenos

Poesías, prosa, reseñas y fotografías de Pablo Antonio García Malmierca

Nuevos caminos

Últimamente he comenzado a nadar, el momento del día en el que me zambullo en la piscina se está convirtiendo en introspección, aislado del mundo, con el agua rodeando todo tu cuerpo casi todas las cosas se pueden ver con más distancia. Hoy he recordado el día en que todo cambió, en 2015 se pusieron en contacto conmigo desde Cosmopoética, había sido incluido en su antología Anónimos 2.3, para algunos podría parecer algo anecdótico, pues se trata de un libro donde se recogían trabajos de autores no publicados. Pero para mí supuso un cambio, mi recorrido como escritor había comenzado muchos años antes, casi veinte, nunca me planteé publicar, escribía por gusto, por jugar con el lenguaje, por enfrentarme a partes de mí que de otra manera quizá nunca hubiera conocido.
Algunas personas que me conocían y que habían leído alguno de mis escritos me animaron a publicar a ser otro tipo de escritor, pasar del ámbito privado al público. Decidí enviar un poema a Anónimos para ver qué pasaba y pasó que aparecí junto a otro buen número de poetas anónimos en dicha antología. Después todo fue una locura, tres libros publicados en dos años, la elaboración de una antología de poetas de Valladolid, prólogos, la participación en varias antologías, recitales individuales y colectivos, presentaciones propias y de otros autores… Todo esto incluía viajes que se sumaban a los que debo realizar habitualmente por mi condición de profesor que todavía no tiene plaza en su localidad de residencia, cansancio y más cansancio.
Diréis, ¿por qué nos cuenta ahora todo esto?, pues porque muchos habéis pensado que voy a dejar de escribir y creo que os debo una explicación. Mi intención nunca ha sido dejar de escribir, para mí el acto de escritura es privado e individual, la parte pública es una adenda que puede darse o no. Escribir es una necesidad que me acompaña desde mi adolescencia, mi relación con el lenguaje y con la tradición literaria siempre ha sido de amor-odio, de esa confrontación surge mi escritura.
Escribir escribiré siempre, mi cajón de inéditos crece día a día, por lo que he perdido la ilusión es por hacer de publicista de mi obra, ¿es eso la literatura?, creo que no. Sin embargo, nunca voy a cerrar esa puerta, continúa abierta, pero sin ninguna prisa. Ahora mis energías se van a volcar en otros proyectos culturales de los que iréis sabiendo poco a poco.
Gracias por vuestro apoyo, por vuestras palabras de ánimo, con una de las cosas que me quedo ahora mismo es con todas las personas que he ido conociendo en este viaje que es la literatura, personas muy válidas y que seguiré teniendo a mi lado.

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Fin de un ciclo

Este verano tomé la decisión de cerrar un ciclo. Después de dos años en Piediciones como autor, antólogo y colaborador, decidí tomar otros rumbos, que en este momento son el de la reflexión y el descanso. Hoy me encuentro con este video de agradecimiento de la editorial, una vez más siento vértigo ante todo lo vivido durante estos dos años. No sé si habrá servido para mucho o no, pero ahí queda la huella. En estos momentos la vida me pide retirarme a un lado y serán las circunstancias las que marquen mis próximos pasos.
Quiero dar las gracias a la editorial por confiar en mi poesía que sé fuera de modas y círculos literarios. Gracias por hacer fácil lo difícil.
Ahora los caminos se bifurcan y traerán nuevas cosas. Pero lo pasado siempre permanece.

https://m.youtube.com/watch?feature=youtu.be&v=JLB3Qom1gI8

Huida

Huida

 

Huir,

¿pero hacia dónde?

 

El hielo de la calzada

me hace caer

hacia los abismos

que franquean el camino.

 

La falta de luz

me convierte en ciego,

veo a través

de los ojos

del murciélago que me acompaña.

 

Huir,

¿por qué?

Si los ábacos

nunca

llegarán a contar hasta cien.

 

Silénciame,

los cuervos hablarán por mí.

 

El paisaje a mi siniestra

es más tentador,

me ofrece los opúsculos de la memoria,

emisiones lejanas

perdidas en la materia.

 

Las ruinas irradian

el sol de medianoche,

la senda es clara

el destino, no tanto.

 

Pablo Malmierca

 

Arder

Arder

Borra mis huellas antes de que las olas cicatricen las heridas. Reconocerás la otredad de mis pies cuando ardan sus plantas de luz y deseo. Paso a paso entenderás cómo las gaviotas remontan el vuelo tras lanzarse a la mar. Los pájaros carpinteros picotean el rompeolas en un acceso de locura. Los cangrejos trepan a los sicomoros. Tus pasos brujulean en torno a mi cordura.

Pablo Malmierca

Dicen

Dicen que existe un bosque donde acuden los suicidas. Dicen que con sus árboles se construyen los barcos que parten hacia el infinito. Dicen que los pájaros sólo cantan cuando desaparece el sol. Dicen que sus caminos trazan círculos alrededor de los claros. Dicen que si regresas la claridad acariciará tu materia.

Pablo Malmierca

Escapar

¿Qué valor tienes convertido en estatua de sal? ¿Quién fue capaz de mirar hacia atrás sin sentirse culpable? ¿Qué quieres encontrar en sus manos ajadas? Siempre queda algo secándose al sol cuando las humedades se retiran del suelo. Convertido en humus esencial, son tus pasos los que acabarán cicatrizando heridas. Diluido en una pequeña luz crepuscular el corazón dejó de latir. La ausencia de los vencidos en el fugaz paso de un estornino.

Pablo Malmierca

Desaparición

La tragedia de la desaparición, de la aparente dislocación de nuestra temporalidad. Asidos a la realidad de un deseo vemos diluirse el paisaje tras las ventanillas del último tren. Pasa el roce de un aroma, reflejas la mortalidad del eco de un susurro aterido en la inmensidad del océano. La pérdida, el vacío de un silencio, el mundo dispuesto a tus brazos.

Pablo Malmierca

Siempre tuviste miedo a la verdad

Este poema en un prinicipio iba a ir en una antología sobre la mujer y el maltrato. Como tantos otros proyectos nunca se llevó a cabo. No es más que una reflexión sobre el género y los límites entre lo femenino y lo masculino.

Siempre tuviste miedo a la verdad

Desconozco el origen de mi sexo
la obligación de ser una etiqueta,
comportarme según las normas.

Quisiera no ser hombre ni mujer,
que la realidad me permitiera
dar a luz a mis hijos nonatos,
amamantar la vida en sus labios.

Fracturada en dos mitades,
debo elegir al sol o a la luna,
partido por las reglas
debo pertenecer a una orilla.

Los límites de tu cuerpo
son el principio del mío.

¿Dónde acaba lo efímero?
¿Dónde están los mandatos de la sangre?
¿Dónde la distinción entre tú y yo?

¿En qué lugar se separaron
lo masculino y lo femenino?

¿Debo prestar mi voz a la Diosa Blanca
o ser simplemente el poder de su palabra?

En el fondo de la sala
tus miedos
palpitan en mis manos.

Pablo Malmierca

Non Serviam

Non serviam

Subtítulos en la neblina,
pasado inasible en tus manos,
la oscuridad del lenguaje
deja posos en las costras del adiós.

Siempre en busca del vuelo,
de la alteridad retorcida en una cueva,
de la respuesta en una tumba vacía.

Subviertes las tendencias de la vida
hacia la tangente de tu dolor,
hierven las ampollas
de tu continuo pasar.

Nada me llama
salvo tu incredulidad,
vendes tu lejanía
servida en un restaurante barato.

Opúsculo perdido
de los días pasados,
las venas del deseo
dejaron de fluir.

Esclerotizada,
mueres o vives
al ritmo del balanceo del reloj.

Pablo Malmierca

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