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Semillas en campos ajenos

Poesías, prosa, reseñas y fotografías de Pablo Antonio García Malmierca

Necesidad

Necesidad

 

El  arco iris como dogma de fe,

recuerdo de una infancia inconclusa,

así el asombro de una voz.

 

El mundo desde la óptica del espectador

fragmenta los latidos de la lluvia.

La ansiedad en unos labios ajenos

se despliega sobre el jazmín de tus párpados.

 

El aroma a sándalo e incienso

impregna las dudas del porvenir,

siempre es más bello el horizonte

que por desconocido se pliega en la noche.

 

Necesito creer en ti,

los nombres se deshacen en el pálpito de una estrella;

necesito reconocerme en las palabras

que no dices,

en la respiración que posas en mis sienes.

 

Necesito creer en ti,

para alejarme de mis propios pasos,

para volar hacia el amanecer

que nos reconoce.

 

Me reconozco en tus promesas,

en el tiempo que se retuerce en tus manos,

en mi propia necesidad de existir.

 

Pablo Malmierca

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Programa de radio “Esquirlas en el aire”.

Desde la radio comunitaria Radio Oasis de Salamanca emitimos el programa “Esquirlas en el aire” un viernes de cada dos a las 22:00 hora española. En el programa me acompaña María Ángeles Gutiérrez Tábara y solemos entrevistar a todos los poetas que nos quieran acompañar. Además el programa se abre con un poema escrito por una poeta, recomendamos un libro de poesía en cada programa e incluímos canciones basadas en poemas o poemas musicados.

Os dejo algunos de los últimos programas por si queréis disfrutarlos.

Programa-entrevista dedicado a la poeta leonesa Nuria Antón.

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Programa-entrevista dedicado a la poeta zamorana Carmen Prada.

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Programa monográfico dedicado a la figura de Ángel González.

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Programa-entrevista a la poeta y profesora de la Universidad de Salamanca Celia Corral Cañas.

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Geografía del amor. Reseña de “Del polen al hielo.” Luis Ramos, Baile del Sol: 2017.

Geografía del amor. Reseña de Del polen al hielo. Luis Ramos, Baile del Sol: 2017.

Doctor en Filosofía, profesor y cantautor, ha participado en diferentes formaciones musicales y poéticas. Aparece en varias antologías, como Todos de Etiqueta (Colección Barrio Maravillas, Junta de Castilla y León, 1986), o Nacidos en los 50. Antología de poetas zamoranos (Diputación de Zamora, 1998).

Especialista en la poesía de Claudio Rodríguez sobre quien realizó su tesis doctoral, ha publicado artículos en revistas culturales como Archipiélago, Revista de Estudios Orteguianos, Aventura, Alfa, República de las Letras, Zurgai, Duererías o Campo de Agramante. En colaboración con el profesor y novelista  Luis García Jambrina ha escrito Guía de Lectura de Claudio Rodríguez y la edición de Claudio Rodríguez para niños ambos en (Ediciones de la Torre, 1988).

Ha musicado y cantado poemas de Agustín García Calvo, Claudio Rodríguez, José Hierro, Fernando Pessoa, Isabel Escudero, Jesús Hilario Tundidor, Pablo Neruda, y otros propios. A partir de estos trabajos graba en 2001 el CD La canción que cantábamos juntos, sobre poemas, entre otros, de García Calvo y Claudio Rodríguez; así mismo en 2003, graba el CD Por arroyo y senda dedicado a varios poemas del libro Valorio 42 veces de Agustín García Calvo; y en 2007 saca a la luz el CD El aire de los sencillo, dedicado enteramente a la poesía de Claudio Rodríguez, y en el que aparece acompañado de cantantes como María Salgado y Eliseo Parra.

En 2002 publica en la Editorial Semuret Por el aire del árbol (Canciones y poemas desde los niños) con prólogo de Agustín García Calvo y De semilla de manzana (Recetario poético-musical) con prólogo de Miguel Manzano Alonso, ambos ilustrados por Guillermo Tostón y Aser Martín. Autor de los libros de poemas Entre cunetas y Nubes de evolución.

En la actualidad está pendiente de publicar con el contador y poeta Fernando Martos, la antología Claudio Rodríguez para Jóvenes.

El libro que hoy nos ocupa se divide en dos partes que en realidad son dos libros diferentes que están unidos por un tema tan universal como el amor. El amor a la pareja y el amor a la madre. Dos libros, un sentimiento, pero tratados de un modo diametralmente opuesto.

El lirismo de Manchas de polen frente al realismo descarnado de Escandas del hielo.

Manchas de polen se despliega como un tratado científico donde la botánica y la entomología se convierten en metáfora viva del amor a la pareja. El amor no es solo sentimiento, es ante todo acción y convivencia; y es aquí donde se despliega en toda su riqueza el paralelismo entre la metáfora que busca explicar poéticamente la utilidad y el uso que el hombre da a los insectos, convirtiendo esta primera parte en una auténtica entoentomología, que no es más que la investigación de la percepción, los conocimientos y los usos de los insectos en la diferentes culturas humanas. La observación acaba en la exposición paralelo de los sentimientos, identificados con insectos como mariposas, mantis, libélulas. Cada uno convertido en símbolo que trasciende la metáfora para construir una especial visión del amor que Luis Ramos nos ofrece en Manchas de polen.

Estos dos libros de poemas están unidos por una etnografía del amor.

Escandas de hielo, a través de la costumbre del contacto con el ser querido, la madre, ofrece una geografía humana que abarca la cotidianeidad como reflejo de los sentimientos que nos unen a las personas con las que compartimos el día a día. Son estas escandas reflejo de una infancia dura, que transita entre los puestos del Mercado Central de Zamora, infancia marcada por el hielo, el pescado y los clientes que pasan cada día frente al puesto regentado por la madre de nuestro poeta.

Libro de libros que nos trae la viveza de dos amores uno marcado por el pasado y la actividad económica de la madre del poeta y otro presente, actual donde la vida en pareja marca el rumbo de los poemas que lo componen.

Lirismo alejado de la poesía de la experiencia que se acerca más a lo vivido y lo vívido a través de la influencia de autores como Claudio Rodríguez, sin desechar en ningún momento los toques de denuncia y crítica social.

Aldealengua, en un lluvioso junio de 2018.

Sobre poetas lectores

Sobre poetas lectores

Siempre recuerdo esas fotografías de Vicente Aleixandre donde aparece rodeado de un buen número de poetas, desde un recién llegado a Madrid Claudio Rodríguez a un jovencísimo Valente; o echando la vista a una época anterior la relación de Juan Ramón Jiménez con la Generación del 27. Decía  Rafael Alberti en 1980: “Por aquellos apasionados años madrileños, JRJ era para nosotros, más que Antonio Machado, el hombre que había elevado a religión la poesía, viviendo exclusivamente por y para ella, alucinándonos con su ejemplo”, y Juan Ramón también describió perfectamente el espíritu de estos jóvenes poetas en carta a Gerardo Diego en 1920: “Me parece magnífico que los nuevos -ustedes aquí, en este caso- hagan lo que hacen, y lo otro y lo de más allá, todo cuanto signifique ‘contra’ y ‘verde’, único valor juvenil, mientras cada uno -el que pueda- va encontrando por sí solo, aún dentro de su grupo natural, su propio clasicismo”. Incluso en la carta a Jorge Guillén de 1922: “¡Qué alegría ver subir ‘nuevos completos’ como usted!…”. “Jamás poeta español iba a ser más querido y escuchado por toda una rutilante generación de poetas”, escribió en sus memorias Rafael Alberti.

En los tiempos que corren, ajenos en muchas aspectos a la tradición, donde se vive en un presente continuo sin pasado y sin futuro, con unos dirigentes políticos que priman el cortoplacismo frente a cualquier plan de futuro, donde los adolescentes, y los no tan adolescentes, viven abducidos por un hedonismo superfluo y melifluo, la poesía ha dejado de vivir contemplando el pasado con admiración. La figura del maestro ha desaparecido, por desgracia para los poetas jóvenes no existe ningún Aleixandre, ningún Juan Ramón Jiménez en el que reflejarse y con el que departir sobre poesía.

Ya sea porque para ser poeta importa más el branding que el consejo de un maestro; ya sea porque cada vez hay más escritores que han decidido que para serlo no es necesario conocer la tradición; ya sea porque la poética de la normalidad ha defenestrado líneas muchos más interesantes y con más cosas que decir; ya sea porque en poesía también se ha instalado el miedo y es más fácil ser aceptado escribiendo poesía comercial; ya sea…

La realidad es que entre tanto ruido cada vez es más difícil encontrar apuestas rotundas por la palabra. Vivimos frente a un televisor que pocas veces conseguimos sintonizar, un lugar donde el ruido blanco se ha instalado como discurso plenamente aceptado. Un lugar de escritores que han dejado de ser lectores, que se jactan en ocasiones de no haber leído un libro, que se enorgullecen de su ignorancia porque así se asimilan a una cultura de la imagen que desprecia la letra escrita, que sumen así su escritura en un charco del que es muy difícil salir, un charco en el que todos saltan felices.

Pero, como decía antes, frente a la ausencia de maestros generacionales se erige una nueva figura la del poeta-lector. Frente a tanta dejadez y gusto por el éxito fácil implantado por la mercadotecnia, una serie de escritores siguen creyendo en el valor de la tradición, ya sea para continuarla, ya sea para intentar sobrepasarla, y en sus textos se leen entre líneas a grandes o pequeños poetas, a pensadores o novelistas, incluso resuenan múltiples resonancias musicales.

Una poesía, en definitiva, rica en matices, en la que escuchamos la enseñanza de maestros que ejercen sus magisterio desde sus libros, desde la atenta lectura de esos poetas que se elevan por encima del ruido y son capaces de ofrecernos la música de sus poemas.

Metafísica de la palabra, reseña de “Del fruto que arde”. Luis Llorente, La Garúa: 2017.

Metafísica de la palabra, reseña de Del fruto que arde. Luis Llorente, La Garúa: 2017.

Luis Llorente Benito nació en Segovia en 1984. Estudió Filología Hispánica en la Universidad de Salamanca. En 2010 publicó su primer libro de poemas: La rutina de la nieve (Huerga & Fierro). Poemas suyos han aparecido en diversas revistas, como la chilena Azu@rte (2009) o las mexicanas Migala (2012) y Ritmo (2015). Y ha sido incluido en varias antologías, como Poetas de Castilla y León, editada por Punto de Partida, de la Universidad Nacional de México (2010); La deriva alucinada: poesía en Salamanca (Luxemburgo, 2013), o El Salón Barney (Playa de Ákaba, 2014), y más recientemente en Nacer en otro tiempo. Antología de la joven poesía española. (Renacimiento, 2016).

Finalista en dos ocasiones del Premio Adonáis de poesía.

En 2011 fue invitado a participar en el ciclo Intersecciones, de la Universidad de Salamanca. Y, en 2015, fue contratado por el Ayuntamiento de Segovia para el XVI Festival Narradores Orales, dentro del programa La poesía también cuenta, que se desarrolló en verano en la Casa-Museo Antonio Machado. En otoño de 2015 apareció su segundo poemario: El vuelo y la mirada, en la editorial sevillana La Isla de Siltolá. Y en 2017 en la editorial La Garúa su último poemario, del que hoy nos ocupamos, Del fruto que arde.

Acercarse a la poesía de Luis Llorente es un trabajo que requiere de un bagaje anterior, Luis es ante todo un gran lector y en su poesía resuenan los versos de Vicente Aleixandre, Luis Cernuda, Luis Javier Moreno, Valente, san Juan de la Cruz, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado o nuestro querido Claudio Rodríguez. Ya decía Miguel Floriano en su reseña a El vuelo y la mirada:

           ” Su poesía, que bebe hondamente de la tradición española y, sobre todo, del telurismo de Claudio Rodríguez, es una proclamación hímnica de la belleza sostenida por el mundo. La feroz corriente que se establece entre sus poemas y el lector –esto es, el verdadero fenómeno poético– acoge en su seno una emoción de doble naturaleza, en cuanto considerada y vivida al mismo tiempo. Este carácter dual funcionaría como trasunto a posteriori de su ars poetica: el poema se engendra desde la revelación suministrada por una sensibilidad despierta y la experiencia literaria que esta concita. Basten unos versos suyos para sintetizar su poética: ‘’Palabra / de celebración’’.”

Del fruto que arde es un poemario que se construye en el camino inserto en plena naturaleza de Castilla, el poeta andariego contempla  y como dice (Acaso quien camina es invisible / y oculta la tarea de la tierra / en el polvo cansado del prodigio, / en el tiempo robado al horizonte / para existir secreto / y en la hora azul cambiar / la muerte por la vida.)

Será la luz, el amanecer, el punto en que la “honda claridad” nos ayude a ver (Ver es una forma / de decir, de palpar / el grito aciago, la canción / presente de la tierra). El temblor, la multiplicidad del mundo, hará que nazca la voz, la palabra, en el preciso instante de la contemplación. El mundo representado en las pequeñas cosas nos abre hacia el absoluto ( y se expanda lo absoluto en el aroma de una tímida planta de romero). Sin embargo, la mirada movida por el temblor en ocasiones no conoce lo que toca y todo se vuelve opaco (Y yerra esta mirada / porque no conoce lo que toca; apenas es residuo / y se convierte en un temblor opaco.) Pero el instante nos acabará desvelando la luz del instante (Es ofrenda/ que alarga el resplandor de su prodigio, / la perpleja vela del instante)

Frente a la luz su reverso la oscuridad identificada con la muerte, serán el tiempo y el olvido su aliados. Aparece otro de los conceptos claves la herida, la cicatriz como voz del paisaje el verano hace que “lo que carece de luz vuelve a su gozo”.

Aquel temblor que nos movía está íntimamente relacionado con la música, con “la música olvidada de las cosas”. El poeta se contempla acompañado por otro que le acompaña por el aire que separa “la belleza de la muerte”, parte inmaterial que surge entre las ramas.

La contemplación de la verdad se acaba produciendo como una “llama (que) estalla, rompe el telón que se ha tejido hacia el fruto que arde”. El telos de la realidad deja ver el corazón de la materia, será el temblor el que desate la voz e interprete “el pobre diapasón de la materia”.

El vuelo devolverá los objetos a su orden y será el amanecer el encargado con su luz de que el poema sobreviva.

Es la celebración del yo lírico en el caminar el que hará renacer al corazón del olvido (es igual que caminar/ y de pronto celebrarse). Es la contemplación del don que alcanza al que escribe y al que lee. El don de encontrarse con tu otra luz transformada por el conocimiento, otro que espera ser a través de la contemplación. (Para vivir despacio con el llanto leve/ que no sirve de fuga a otro futuro./ Para extender la voz, hallar el aire,/latir con la palabra para urdir/ el tejido propicio del encuentro, escenario suspicaz de recogerse / y llama oblicua que devora el filo de la noche)

Pero el poeta va más allá y descubre que la respuesta que busca desde un principio  se encuentra en un punto más allá de la luz pues “es ese ser/ tan oscuro suplicando por la luz” quien la busca . (En la oscura luz está el despojo/ de la luz que se ahogaba en la presencia ama-/rilla del silencio) Y nos acabará reconociendo que (La esencia de las cosas/ no es su luz, sino su huella:/en el olvido van / a reflejarse las pisadas, razón del tiempo/ para el signo que atenaza su derrota); porque (para reconocer hay que esconderse,/ convertir el reflejo/ también en lo que huye,/también en la palabra/ que no se ha dicho hasta salir).

Nos encontramos por tanto ante una metafísica de la palabra, ontología del signo que se hace en la luz y en su reverso la sombra. El poeta andariego contempla en los campos de Castilla la verdad de lo que esconde la palabra, la verdad oculta tras los símbolos del poeta: el temblor, la música, el amanecer y su fruto la luz, la noche y su realidad: la oscuridad. Una búsqueda del significado del fruto que arde, de la palabra poética. La poesía como don-celebración, pero también como sufrimiento, como herida.

 

Aldealengua, mayo 2017.

Poema de amanecida

Poema de amanecida
 
Tirita el monte,
crepitan las ascuas del roce.
Emborráchate de los hilos de la lumbre,
llámame en lugar de llorarte.
 
Construye lápidas de cobre,
puertas de brea,
unos zapatos nuevos
con las esquirlas del aire que respiras.
 
Al amanecer,
la reconstrucción de las sombras
mostrará los senderos
de tu último viaje.
 
La luz, el vuelo,
la verticalidad del páramo,
el grito de las cornejas,
el aroma de tus sienes.
 
Todo me recuerda
al ansia de seguir tus pasos.
 
Pablo Malmierca

Kalpa IV: abierto el plazo de recepción de relatos

Asociación de Castilla y León de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror

KALPA IV: ¿Qué clase de brujería es esta?

La Asociación de Castilla y León de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror (ACLFCFT) abre la recepción de relatos para su antología anual Kalpa, cuya temática este año es BRUJERÍA. Estas son las bases para participar:

  1. Pueden participar:
  • Los socios/as de la ACLFCFT. Puedes encontrar toda la información sobre nosotros y nuestras actividades en nuestra página web www.aclfcft.wordpress.com y descargar el formulario de inscripción si estás interesado en hacerte socio/a.
  • Cualquier autor/a, sea socio/a o no, nacido/a o residente en Castilla y León.

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Proyecto “Somos nombres”

El poeta José Yebra ha creado el proyecto “Somos nombres” en el instituto Rey Pelayo de Cangas de Onís. Una de las iniciativas consiste en regalar poemas cedidos por diversos autores, esta es mi aportación a dicho proyecto. La maquetación ha sido realizada por los propios alumnos. Se trata además de un proyecto que implica a diversas ONGs.

Para más información sobre el proyecto:

https://www.somosnombres.org/

Hombres que pisan esperanzas. Reseña de “Breve catálogo de insectos y otros seres menudos.” José Manuel Vivas, Lastura: 2018.

Hombres que pisan esperanzas. Reseña de Breve catálogo de insectos y otros seres menudos. José Manuel Vivas, Lastura: 2018.

 

Voy a comenzar hablando del título, Breve catálogo de insectos y otros seres menudos, pese a presentarse con clara intención entomológica no es ni más ni menos que un muestrario de lo que el ser humano puede hacer con el resto de sus congéneres. En estos tiempo en que todavía pervive el miedo hacia el otro, hacia el que es diferente a nosotros y nos hace vivir en una continua asepsia que nos lleva a cerrar fronteras y a encerrar a los migrantes en espacios que no existen para nosotros: bases abandonadas, campamentos en plena frontera, en definitiva no lugares que jamás habitaríamos de forma continua, lugares para la ignominia y la vergüenza.

Como decía, en estos tiempos donde el mayor enemigo del hombre es el hombre mismo la poesía comprometida se hace más necesaria y como dice el autor en su poema “La palabra y la espada” “… quien domina la palabra,/quien utiliza su locuaz trascendencia/ es el portador de los sueños, / es el constructor de la esperanza.” Poesía como elemento de denuncia, como elemento de lucha, de mejora en definitiva del ser humano desde el uso de la palabra, eso es lo que vamos a encontrarnos en este catálogo.

Los migrantes, los niños soldado, las niñas sometidas a ablación, los habitantes de los vertederos de las grandes ciudades, los consumidores de pegamento, las niñas prostituidas, todos y todas son para José Manuel Vivas pequeños insectos cuyas vidas penden de la decisión de otro hombre que los explota, que los maltrata, que los aplasta con el poder de sus manos. Esta característica vital del hombre actual marca al propio poemario que se inicia con un poema que no podría titularse de otra forma “Presentación de la bestia”,  donde nos presenta a este “bípedo animal incongruente”. El resto del libro se divide en dos partes “Prole” y “Memoria y olvido”.

“Prole” nos va mostrando bajo la mirada atenta del poeta y de su palabra certera y sobria como pide la temática de este catálogo, la vergüenza que nos acompaña como habitantes de este siglo XXI,  las pateras, los niños soldado, las favelas, Tinduf, la vida de los sin techo en San Petesburgo, Somalia, las esclavas sexuales, las fosas comunes. Un recorrido crudo y certero por las realidades que cada día pasan frente a nosotros por la televisión y a las que prestamos la misma atención que a un anuncio de coches, hemos aprendido a convivir con la miseria de otros sin que nos afecte y es aquí donde este poemario se vuelve necesario, nos hace reflexionar sobre esas realidades mostrándolas en forma de poema, haciéndonos mantener la mirada en aquello que queremos ignorar, aquello a lo que no prestamos atención suficiente: el sufrimiento ajeno. Muchas veces no somos conscientes como dice José Manuel en “Cuestión de tiempo” de que “Cada tres segundos muere un niño / en la calles, en los desiertos o en los bosques del mundo”, mientras recito estos versos acaba de morir otro niño. Realidades de las que nos hemos alejado desarrollando una insensibilidad que debemos dejar a un lado, recuperando la empatía y el afecto hacia los problemas de los demás.

La segunda parte y última del poemario “Memoria y olvido” deja a un lado el catálogo de realidades que nos ha mostrado, para de una forma más introspectiva clamar por la justicia, por algo tan básico como darnos cuenta de que hay otras realidades más allá de la televisión, más allá de la ficción de las series, más allá de nuestra zona de confort. Somos unos privilegiados aunque creamos que nuestros problemas son los más importantes del mundo. En “Declinaciones fuera de encuadre” dice el poeta “Presente imperfecto del verbo tener;/ Yo tengo comida, / tú tienes un supermercado, / él tiene hambre. / Nosotros tenemos agua, / vosotros tenéis el grifo, / ellos tienen sed. ”

Estamos, por tanto, ante un libro necesario, un libro que busca justicia y hacer justicia, un libro de denuncia, pero también de esperanza. Que busca aportar su grano de arena para cambiar el mundo, para abrirnos los ojos, para que podamos ver más allá de nuestras miserias diarias y que reconozcamos a aquellos que de verdad sufren, que de verdad necesitan nuestra ayuda. Libros como este se hacen cada vez más necesarios, para sacarnos de nuestra rutina que nos hace olvidarnos del otro, de sus necesidades que vemos lejanas a través de la pantalla de un televisor. Realidad al mismo nivel que la vemos en las calles de nuestras ciudades, pero que en muchas ocasiones obviamos por comodidad o porque creemos que no afecta a nuestra felicidad. Sin embargo, libros como “Breve catálogo de insectos y otros seres menudos” nos agitan y nos sacan de nuestro letargo para con un golpe de realidad ponernos frente al gran dilema moral de nuestra época, volcar nuestra vida al servicio de los demás, ofrecernos para que aquellos que no tienen ninguna o muy pocas oportunidades puedan disfrutar de las oportunidades que nosotros tenemos. Un libro para abrirnos los ojos.

http://lastura.es/?product=breve-catalogo-de-insectos-y-otros-seres-menudos

 

Pablo Malmierca,  primavera de 2018, Aldealengua.

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