Buscar

Semillas en campos ajenos

Poesías, prosa, reseñas y fotografías de Pablo Antonio García Malmierca

Entrevista en RTVCYL la 8 de Zamora.

https://m.youtube.com/watch?feature=share&v=L3TSQyOnmU4

Anuncios

Poesía, enseñanza y tribus poéticas.

Cuando das clases de literatura y te paras a explicar las poéticas y los grupos a los que queda reducida la historia de la literatura comprendes determinadas actitudes.
Sin ir más lejos, uno de los actuales temas de la EBAU se centra en la poesía durante el franquismo, que eufemísticamente se denomina “La poesía de 1939 a 1975”. Debido a las exigencias del examen el tema debe condensarse y resumirse al máximo. Y, al final, todo se reduce a dividir la poesía en décadas: la poesía de los 40, arraigada y desarraigada; los 50, la poesía social; los 60, la Generación de los 50 y los 70 con los novísimos. Toda la riqueza poética de esa época queda reducida a una serie de nombres y características comunes que dejan fuera todo lo no canónico, que en muchas ocasiones es muy enriquecedor.
En la actualidad la amplia diversidad y riqueza de la poesía española se convierte desde algunos grupos, cenáculos, tribus o lobbies (pues con todos estos nombres los he oído referidos), en una auténtica lucha, soterrada, por dominar ese canon que pasará a la pobreza de los manuales y la memoria. Desde premios, revistas y opiniones se premia a las grandes líneas poéticas santificadas por el canon. Sin embargo, fruto de esta obsesión por ocupar el centro se relegan u obstaculizan nuevas poéticas que acertadas o no podrían enriquecer mucho el panorama poético actual.

Del fondo. Edición limitada. Nuevo libro de Vicente Muñoz Álvarez.

DEL FONDO: Edición limitada.

Del fondo, el nuevo libro de Vicente Muñoz Álvarez, saldrá en breve de imprenta, y os aseguro que, ya al margen del texto (que os pondrá, dicen, los pelos de punta), sólo por las 75 ilustraciones 75 de Andrés Casciani, merece la pena.

Id reservando vuestro ejemplar.

Y ayudad a que el arte underground siga existiendo.

Información y pedidos:
vicentevinalia@hotmail.com

“Del fondo” surgen las visiones más aterradoras, pero también más fascinantes. Surgen las preguntas más angustiosas, pero también las respuestas más necesarias. “Del fondo” nos ha traído Vicente Muñoz Álvarez, siguiendo los pasos perdidos de Poe y escalando en sentido inverso el Monte Análogo de Daumal y las montañas dementes de Lovecraft, esta épica infernal de la nueva y vieja carne, esta crónica bíblica de un éxodo post-humano en pos de una revelación que quizá sea, simple y rugosamente, que no hay luz al final del túnel, sino solo y por siempre oscuridad. Oscuridad. Oscuridad.

Jesús Palacios

DEL FONDO

Vicente Muñoz Álvarez ilustrado por Andrés Casciani

Prólogo por Jesús Palacios

Y es este el punto crucial de Del fondo: una crítica a todo intelectualismo que trate de oponerse al sensualismo. La negación del cuerpo lleva a las peores letrinas del alma, a los abismos más insoldables, rechazar la carnalidad, la renuncia al carpe diem, solo puede llevarnos a engendrar un nuevo cuerpo sufriente, doliente, al más puro estilo de los santos martirizados.

Epílogo por Pablo Antonio García Malmierca

Edición limitada, firmada y dedicada por el autor.

Producciones Vinalia Trippers, 2018

Booktrailer:

https://www.youtube.com/watch?v=53qSDS8B_bY

https://mividaenlapenumbra-vinaliatrippers.blogspot.com.es/2018/01/del-fondo-edicion-limitada.html

Otra reflexión más (sobre el año, sobre la poesía).

Finalizar un año, comenzar otro. Empieza un nuevo ciclo de lo efímero, nuevos proyectos salpicarán nuestra andadura, unos acertados, otros menos. Terminan 365 días de alegrías y enfados, con un bagaje más que añadir a nuestras espaldas y, sobre todo, soltando lastre.
Si algo he aprendido este año es que escribir para la mayoría es deturpar la escritura. Cuando explico a mis alumnos la definición de poesía lo primero que les digo es que tachen la que viene en el libro de texto. Por simplificación, por estandarización, y, quizá, por falta de profesionalidad los libros de secundaria suelen definir la poesía como la expresión de la subjetividad del poeta, que inmediatamente se identifica con sentimentalidad. Es esta desviación en pos de un pensamiento absolutamente empobrecido, que es lo que venden los métodos de enseñanza de las editoriales actuales, el inicio del calvario que sufrimos los lectores de Poesía, y lo pongo en mayúscula porque creo que hay que diferenciar una poesía de otra. Enarbolando esta simplificación de lo que Robert Graves denominó “la diosa blanca”, estamos asistiendo a la mercantilización de una forma de escribir que tiene función propia, la poética. Y os preguntaréis, ¿en qué consiste esa función poética? (que por cierto también aparece en los manuales escolares, pero que a todo el mundo se le olvida), pues la función poética no es más que un uso alterado del lenguaje, si fuésemos formalistas rusos diríamos que se trata de un lenguaje desautomatizado, es decir, una forma de decir que se aleja rotundamente del lenguaje habitual. Y cómo logramos esto pues mediante gran cantidad de recursos que se están perdiendo por el camino de la mercantilización de la poesía, las figuras retóricas, los recursos literarios, los tópicos, las intertextualidades y un largo etcétera de usos que se han ido construyendo a lo largo de la historia de la literatura.
Vivimos un momento duro para las artes, la música se ha estandarizado y vulgarizado de tal manera que en España triunfan cantantes sacados de programas televisivos que igual que los encunbran los entierran como muñecos rotos cuando ya no son rentables. El neuromárketing ha traspasado el campo de la publicidad y ya ha llegado a la programación de los grandes éxitos musicales, se trabaja con frecuencias base que estimulan determinadas zonas de nuestro cerebro que nos vuelven verdaderos adictos a melodías o productos.
En poesía está pasando lo mismo, la excesiva mercantilización y la búsqueda de nuevos productos han llevado a los grandes monstruos editoriales a hacer de su capa un sayo y vender poesía por Poesía. La identificación del lector con una sensiblería claramente adolescente, hace que determinadas escrituras sean una mina de oro. Pero la poesía así entendida lleva escribiéndose mucho tiempo en las carpetas de los adolescentes de este país, cuantos de estos escritores bestseller no se han dejado pasar por no haber descubierto antes este filón. El daño que se está causando a la Poesía es inmenso, relacionamos lo útil con lo comercial, con el producto ofrecido a las masas en los altares del consumismo, pero amigos míos, como dice Fermín Herrero la Poesía no sirve para nada, pero sin ella el ser humano desaparecería. Y para aquel que lo dude le diré que el ser humano es lo que es porque tiene cultura, entendida aquí en sentido antropológico, y la cultura se adquiere mediante el lenguaje, y es el lenguaje elevado el que permite transmitirla.
Mientras tanto, seguiré enseñando a mis alumnos a leer Poesía y a valorarla, en vez de darles la razón y decirles que la Poesía es algo que no se entiende y que para qué vamos a estudiarla. Pero para enseñarla no creo que debamos deturparla ni arrastrarla por el fango de la insuficiencia. Y por cierto acabaré el año como lo empecé, leyendo Poesía.
Cada uno que siga su camino, pero sin confundirse.

“El país donde se enredan las palabras”, reseña de “Al pie de la letra”, Atilano Sevillano, Piediciones: 2017.

Atilano Sevillano actualmente imparte talleres de escritura creativa y cultiva la poesía visual, con ya cerca de 300 obras expuestas.

En Salamanca cofundó y codirigió la revista salmantina Aljaba. Papeles literarios. Es colaborador frecuente de numerosas publicaciones literarias tanto en España como en Hispanoamérica.

Es miembro de la Academia Iberoamericana de Poesía de Barcelona. Está incluido en numerosos repertorios de autores como el Diccionario de autores españoles de la Cátedra Miguel Delibes.

Es autor de diversas obras entre las que destacan el poemario Presencia indebida con Prólogo de Claudio Rodríguez y de otros libros de microrrelatos como Lady Ofelia y otros relatos.

Ha participado en numerosas obras colectivas como Cosas que nos importan publicado por la Playa de Ákaba o en la reciente Pucela negra y criminal.

 

Para comenzar a hablar del libro que nos ocupa hoy, Al pie de la letra. Microrrelatos de la A a la Z. Me gustaría hacerlo con una cita de uno de los relatos hiperbreves que lo componen, en concreto del titulado “Apócrifo”, la cita dice así:

“Hablamos de un país donde se enredaban las palabras y el otoño no regresaba hasta la primavera y no había un colorín colorado”

Pues bien nos encontramos ante un país compuesto por 120 microrrelatos que dibujan un paisaje propio que va creciendo conforme avanzamos en la lectura de este magnífico libro. Escenas de lo cotidiano que como dice otro de los textos aparecen tras “darse una vuelta por la vida”.

Retratos-relatos que tienen como nexo común una visión, ya apuntada por David Acebes en el epílogo que acompaña el texto, cercana al existencialismo donde la soledad, la ironía, la deconstrucción tan grata a la visión postmoderna de la literatura se hacen  letra en el libro del que hoy nos toca hablar. Apunta Acebes además otros dos grandes temas el amor-desamor expresados como dicotomía complementaria a ese sentimiento de soledad que acompaña al libro.

Quizá y ya desde una óptica más personal y desde mis propias lecturas yo otorgaría al libro un cierto aire decadentista, si entendemos este movimiento literario de una forma un tanto simplista como “Un movimiento que arremete contra la moral y las costumbres burguesas, pretende la evasión de la realidad cotidiana, exalta el heroísmo individual y desdichado y explora las regiones más extremas de la sensibilidad y del inconsciente”, muchas de las historias y, sobre todo, el planteamiento que Atilano hace desde su fina ironía, se acercan mucho a la crítica social, a la evasión de un mundo que en ocasiones no se comparte aunque se sea parte integrante de él, un mundo tamizado y visible desde la propia sensibilidad del narrador que los subjetiviza en la mayoría de las ocasiones a través de la alta y la baja cultura librescas, léase el cómic o los clásicos como Dostoievski o Cervantes.

Atilano mezcla ese punto de vista ultra refinado que caracteriza al decadentismo con las técnicas más propias de la posmodernidad o ultramodernidad. Hábilmente se entremezclan en una misma historia Superman y Cervantes, sin olvidarnos de Anna Karennina o la misma Madame Bovary, pasando por el mismísimo Kafka. Alta y baja cultura al mismo nivel.

El microrrelato es a la vez el género más breve pero a la vez uno de los más complicados de escribir, requiere por parte del autor un despliegue de técnicas y recursos difíciles de integrar en el texto, destacaré entre otras la búsqueda de un final sorprendente que deje al lector perplejo, la mezcla de planos narrativos y temas; la alternancia de puntos de vista en los narradores, la unión como decía antes de alta y baja cultura, el mundo del cómic con obras como el Quijote; la inclusión del lector en el texto. Y es aquí donde coincido con David Acebes en su epílogo, estamos ante un género posmoderno, pero más que por los contenidos, por las técnicas utilizadas, pues como ya dije antes el tono general lo acerca más a las grades obras decadentistas de autores como Jules Barbey d’Aurevilly y Joris-Karl Huysmans.

Otra de las características propias de Atilano es la reutilización de lo que la lingüística textual ha llamado “textos de desecho”, además de narraciones o textos dialogados muy próximos al teatro, cuando no teatro propiamente dicho; aparecen anuncios clasificados, certificados, crónicas periodísticas, informes policiales, listas, posit. Todo un despliegue narratológico que demuestra el empleo del género por parte del autor. Un libro por tanto que se abre en 120 microrrelatos, originales no solo por su variado contenido, sino también por convertirse en un auténtico catálogo de técnicas y recursos literarios.

Además de los temas referidos anteriormente: amor, desamor, reescritura de los clásicos, mezcla de alta y baja cultura. Aparecen otros muchos: la cotidianeidad, los objetos como personajes, las reflexiones sobre el propio lenguaje, la metaliteratura, los bestiarios medievales, la metafísica, la reescritura donde Atilano rinde su pequeño homenaje a su otra gran faceta la poesía visual.

Estamos, por tanto, ante un libro rico en lecturas, que se desdobla y pliega sobre sí mismo para ofrecernos desde planteamientos posmodernos de reescritura y revisión de los clásicos una visión muy cercana al decadentismo donde lo individual realiza una crítica de lo social desde el distanciamiento de la ironía que tan bien maneja Atilano. Un libro ameno, que tiene la capacidad de sorprendernos en cada nuevo microrrelato, algo harto difícil si pensamos que este pequeño libro está compuesto por 120 textos. Para amantes del género, pero también para todos aquellos que quieran disfrutar de la buena literatura y de las grandes historias, aunque como en este caso en pequeño formato.

Al

Nueva aventura: programa de radio literario.

El próximo martes comienzo un nuevo proyecto, dentro del programa Serendipity de RadioOasis de Salamanca llevaré la sección balcón literario junto a María Ángeles Gutiérrez Tábara. Añadiremos nuevas secciones donde exploraremos las relaciones entre la música y las adaptaciones de poemas, pondremos voz a la poética femenina del siglo XX-XXI, entrevistas y otras muchas cosas que nos reservamos para daros alguna sorpresa. Podrás escucharnos a partir de las 21.30 dentro del programa Serendipity en el 106.4 de la FM y por internet en www.radiooasis.es

Respirar es más fácil

Respirar es más fácil

Purificas el aíre
que respiran mis pulmones
en cada hálito de vida.

Trasteas con mis dedos
mientras mis pensamientos
vagan erráticos
entre fumarolas de pasado.

La tibieza del mundo
excreta palabras de olvido
sobre las marcas de tiza
que sobreviven en los árboles.

El trazado de los brazos
sobre el cielo inmaculado,
la huella de una ausencia interminable,
el momento de la pausa
de la quietud en la tempestad.

Aprendimos a caminar
sin el corsé de lo consabido,
sin la rigidez de las normas absurdas.

La única frontera éramos nosotros,
el único recorrido nuestro cuerpo,
la verdadera meta encontrarnos.

Pablo Malmierca

Buscas el día sin encontrar la noche

Buscas el día sin encontrar la noche

Persigues la luz,
la oscuridad siempre ha estado aquí,
invocando a la imperfección,
evocando las ausencias,
los ritmos asociados a tu melancolía.

Te echo de menos,
el amanecer roza los astros
con la intensidad de la lejanía.

Busco el fulgor de una roca
hundida en la profundidad abisal,
la quietud de mis jaurías,
la tranquilidad que atenaza.

El fuego de las luces caleidoscópicas
cae sobre la insensatez del mundo.

Me persigues,
huyo tan lejos de ti
como me permiten mis branquias.

Me obligas a pernoctar
a la sombra de un ciprés
devorado por la tristeza.

En la frontera de los epitelios
aposentaré mi viejo cuerpo,
a la espera de un tiempo distinto
donde tus destellos
se aproximen a mi noche.

Pablo Malmierca

Sobre publicar o no poesía en redes

Ayer mi amigo y hombre en estado de poeta, Luis Ramos, volvío a recordarme una vieja discusión que hemos mantenido en muchas ocasiones: publicar poesía en redes como facebook, sí o no. Él sostiene que publicar un poema en redes es darlo por terminado, matar el poema podríamos decir. Este mundo digital clausura el poema de tal manera que, según él, ya no es posible revisarlo y mejorarlo. Ayer ponía como ejemplo al gran Claudio Rodríguez, al que conoció personalmente, Claudio era una persona que tardaba mucho tiempo en ofrecer la versión final de su poesía, como bien dijo Luis el poema es un árbol al que tenemos que podar y podar hasta dejarlo en su forma primordial; la palabra necesita de un proceso de decantación duro y silencioso que el poeta realiza en soledad, enfrentado a la palabra y al silencio.
Sin embargo, no acabo de ver la imposibilidad de crecimiento de un poema por haber sido publicado en redes. Quizá yo sea de otra forma de pensar. Para mí un poema es un ente vivo, nunca muere, tiene una faceta orgánica que lo acerca más a un ser vivo que a o otro inanimado. Es primero el poeta el que enfrentado a la verdad, intenta desvelarla a través de las palabras y estas como buen ser vivo, no dejan de evolucionar, primero en la mente del poeta y después en la voz de los múltiples lectores que pueda tener.
Ofrecer la poesía en redes, a mi modesto juicio, no supone acabar con la evolución diacrónica del texto, en las redes, por lo menos yo, ofrezco un estado sincrónico de mi escritura. En la mayoría de las ocasiones los textos que comparto evolucionan de tal manera que en el libro de poemas donde aparecen son otra cosa, casi ningún creador nos libramos de esa obsesión por la escritura que tan bien dibujo Thomas Bernhard en “Corrección”.
Por eso creo que las redes son positivas y necesarias en el proceso creador, permiten al escritor obtener un feedback que de otra manera sería imposible. Dar tu obra al público en los distintos momentos sincrónicos de la creación hace que las distintas sinergias que los lectores van dando se incorporen a tu obra futura, algo que con el libro tradicional y cerrado es muy complicado de conseguir.

Blog de WordPress.com.

Subir ↑