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Semillas en campos ajenos

Poesías, prosa, reseñas y fotografías de Pablo Antonio García Malmierca

Espera

El sabor a tierra quemada había disuelto su sentido del gusto. Cada mañana se levantaba con el ansia de devorar a los hijos nonatos de sus ancestros, pero la escena era otra. Un erial de arbustos parduzcos le arañaba los tobillos, su rastro era fácil de seguir, pequeños puntos rojizos manchaban la arena reseca y se perdían en el horizonte manchado de nubes de tormenta.
Ella era nuestra particular santa María Egipciaca, purgaba sus pecados en un desierto de voces, sin compañía, aislada de todos, en contacto con nadie. Si la mirabas no te devolvía la mirada, era ajena a nuestro mundo. El pesar de su soberbia la mantenía con vida, era un fantasma que deseaba volver, sin saber a dónde. Era la muerte acompañada de su mutilación.

Pablo Malmierca

Próxima publicación de “Catálogo de terrores domésticos”, Pablo Malmierca

El próximo día 20 de marzo estará a la venta mi nuevo libro. En esta ocasión “Catálogo de terrores domésticos”, Piediciones, donde se recorren muchos de los grandes hitos del terror clásico y contemporáneo. Mi agradecimiento a Von Laveau por sus ilustraciones, sin las cuales este libro no hubiera sido el mismo y a Vicente Muñoz Álvarez por su excepcional prólogo y sabios consejos.

Os dejo un breve extracto del prólogo para que vayáis haciendo boca:

“Desde el inquietante En la celda que abre el libro (donde una secta de adoradores de Aleister Crowley inicia en su culto a un autoestopista), hasta Sin opción (un claustrofóbico mondo caníbal), el relato que lo cierra, Pablo despliega un arsenal de recursos temáticos y estilísticos, pasando del realismo sobrio y descarnado de algunos textos (Todo gratis, Sentirse viva) a la ficción onírica de otros (Somnis, Metamorfosis, Fragmento), dejando un reguero de sangre y cadáveres  a su paso.

Monstruos y prodigios, conjuros y hechizos, razas de la noche y outsiders de todo género y tipo desfilan por estas páginas en turbadora armonía, componiendo un escalofriante mosaico de atrocidades.

Acomódense en sus butacas, queridos drugos, la función va a comenzar.

Vicente Muñoz Álvarez”

Caminar sin saber hacia dónde

No nos queda más remedio que pisotear las últimas flores de azahar que brotaron al borde del camino. Engullidos por la brea ardiente del engaño, deseamos un fin diferente a nuestra angustia.
La salvación está tan lejos como el amor de tus labios resquebrajados. Necesitamos creer en los lirios ocultos, en el claro detrás de tanto arbusto malintencionado. Caminar sin saber hacia dónde, desgastar la piel de las palmas de mis manos sin tener claro qué bifurcación tomar.
El ocaso palidece al ritmo desacompasado de mis pasos. Brujuleo, tropezando con mis pies, cansado y aterido, roto y descompuesto.

Pablo Malmierca

Idus de marzo

Cuídate de los Idus de marzo, la resaca de la victoria conlleva el dulce murmullo de la vanagloria vacía de expectativas. Resguárdate de las caricias llegadas desde la estulticia de los arribistas.
La amistad es la moneda más cara, la más difícil de encontrar y siempre todo anverso tiene su reverso, toda sonrisa su mueca de terror, todo abrazo su puñal oculto.
Transita por los días aferrado a tu caballo ganador, pues cuando este se acabe cansando caerás al suelo, y el fango primordial te recibirá, igual que antes a otros. El barro adherido a tu piel impedirá que te reconozcan, aquellos que te loaban entonces te pisotearan confundiéndote con el polvo del camino.
Mantente lejos de los caminos, recorre el mundo entre la maleza y el suelo virgen, la espesura siempre ha ocultado a los locos. El rostro de la impudicia se limpia a menudo con la cordura de los valientes.
Y recuerda… Cuídate de los Idus de marzo.

Pablo Malmierca

Renovación

Renovación

 

En una jaula sin barrotes

purgas tus penas y la mías.

En un vacío sin consuelo

quebrantas tus pocas esperanzas.

 

En el frío de tus manos

apenas reconozco tus plegarias.

Sin más fuerza

que lo quebradizo del hielo

ya sólo nos queda

retirarnos a la espesura de tus lamentos.

 

Sobrevivir

es la única opción a tu cercanía,

perecer

es la única lascivia posible.

 

Tus pasos retumban en la oscuridad

que deja la claridad del día.

En el crepúsculo decrépito

vive

tu dejadez.

 

Te busco entre las sombras

de los últimos rayos de sol,

entre los escombros

que va dejando la noche,

entre el detritus

de nuestras vidas.

 

Pasa el mundo,

la luz,

la colisión de nuestro tacto.

 

Pasa el rumor de tu aliento a mi lado,

el amanecer de tus labios

prometiendo el sacrificio de la renovación.

 

Pablo Malmierca

Soñar

Soñar

 

Soñar tu tacto

en la brisa de tu boca,

acto de codicia

y de abstinencia.

 

Hubiera tocado la luz

si las alas podridas del vencejo

no me hubieran dejado en el suelo.

 

No tengas miedo

de caminar sobre el humus,

entre los intersticios de tus dedos

las semillas brotarán,

hijos del limo primordial.

 

Hubiera tocado la luna

con mi lengua,

si en tus días aciagos

hubieras acariciado el revés de mi gesto.

 

El pánico domina el péndulo del reloj,

el temblor acompaña

al movimiento circular

que circuncida la esperanza.

 

Saborear

cada centímetro de tu profundo mar,

esperanza de mi vida.

Pablo Malmierca

Tierra de nadie

Tierra de nadie

El lugar del tránsito
se convierte en el espacio
donde el gesto
es la única verdad.

Allí donde nadie habita
y todo el mundo pasa,
instalo mi no lugar,
mi hábitat inconmensurable.

Anhelo el instante,
la dificultad de afrontar
la distancia entre tu tacto y el mío,
el no lugar,
el abismo de los muertos.

Saber que estarás allí,
esperándome,
a sólo un centímetro de mi carne,
a una micra del pulso de mi sangre,
será la recompensa
por habitar la tierra de nadie.

Pablo Malmierca

Nueve

Nueve

 

En mi frente palpita

la luz,

abisal y profunda,

del pez,

guía en la opaca oscuridad

de palabras lejanas.

 

La superficie diluye

su algarabía,

frente al silencio

profundidad opresiva.

 

En la niebla un anciano,

luminiscencia

de la búsqueda y la angustia.

 

Porque se retorcieron,

hace tiempo

la palabras,

murieron en mis manos.

 

Porque la poesía

hace tiempo

se transformó en silencio.

 

Pablo Malmierca

Sexo

Tocar la distancia

entre tu tumba y mi boca.

 

Acercar

cada lugar de tu cuerpo

hasta convertirlo

en cartografía infinita.

 

Uncir

el extremo

de nuestro pensamiento

hecho carne.

 

Reptar

entre los intersticios

que deja nuestra lejanía.

 

Creer,

sin más,

en la decepción de tu muerte.

 

Intuir el gesto

entre mi boca y tu tumba.

 

Pablo Malmierca

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