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Semillas en campos ajenos

Poesías, prosa, reseñas y fotografías de Pablo Antonio García Malmierca

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soledad

Espera

El sabor a tierra quemada había disuelto su sentido del gusto. Cada mañana se levantaba con el ansia de devorar a los hijos nonatos de sus ancestros, pero la escena era otra. Un erial de arbustos parduzcos le arañaba los tobillos, su rastro era fácil de seguir, pequeños puntos rojizos manchaban la arena reseca y se perdían en el horizonte manchado de nubes de tormenta.
Ella era nuestra particular santa María Egipciaca, purgaba sus pecados en un desierto de voces, sin compañía, aislada de todos, en contacto con nadie. Si la mirabas no te devolvía la mirada, era ajena a nuestro mundo. El pesar de su soberbia la mantenía con vida, era un fantasma que deseaba volver, sin saber a dónde. Era la muerte acompañada de su mutilación.

Pablo Malmierca

Nueve

Nueve

 

En mi frente palpita

la luz,

abisal y profunda,

del pez,

guía en la opaca oscuridad

de palabras lejanas.

 

La superficie diluye

su algarabía,

frente al silencio

profundidad opresiva.

 

En la niebla un anciano,

luminiscencia

de la búsqueda y la angustia.

 

Porque se retorcieron,

hace tiempo

la palabras,

murieron en mis manos.

 

Porque la poesía

hace tiempo

se transformó en silencio.

 

Pablo Malmierca

Catalepsia

Catalepsia

La catalepsia de los sentidos
me adentra en un baile de señuelos,
nadie se parece a mi doble,
nadie quiere ponerse mis ropajes.

La cizaña
que crece en el borde de tus ojos,
no me deja ver
los restos de mi culpa.

Tus intentos de clavarme tu odio
se transforman
en la ternura de unas palabras
que no son mías.

La aceptación del vencido
en el holocausto de lo ajeno
queda reflejado
en tu falta de criterio.

Acompáñame,
estoy frente a mis verdugos,
puedes morir conmigo
o vivir en soledad.

Pablo Malmierca

Alzar el vuelo

Precipitado sobre las profundidades órficas del delirio más absurdo, te ves impelido hacia una nada consumida en lo eléctrico. Quizás el adios sea la perfecta letanía a tus pecados, quizás no haya un mañana repleto de esperanzas, quizás vivamos en el imperio de lo efímero…
Hoy toca la retirada. La distancia se traduce en la única solución a tus falsas palabras. Sólo queda una solución…alzar el vuelo.

Pablo Malmierca

Diario polar (día 25)

 

 

Mi identidad se disuelve sobre la salinidad del cueva. Me pregunto qué quiero ser, a dónde quiero llegar, en la soledad de la noche no alcanzo a ver más allá de las estrellas, más allá del recuerdo de una nebulosa que me recuerda la ausencia de una compañía más allá de la voz de mis palabras.
He intentado pasear por los acantilados contiguos a la cueva. Son una zona muy visitada en Transelgor, debo esperar a horas extrañas, cuando el mundo se desvanece y desaparecen las personas. Ayer a las cuatro de la madrugada mi diversión consistía en contemplar el parpadeo incesante de las luces de posición de los barcos pesqueros de bajura. Su intermitencia, unida al vaivén de las olas las convertían en irreales fuegos fatuos. Hipnotizado por su visión me dejé llevar de nuevo por mis pensamientos. Si unas horas antes este lugar era un hervidero de gente, donde todos contemplaban un mismo paisaje, donde el sentimiento se hacía común hacia la belleza salvaje de la naturaleza; por qué ahora la soledad, la inmediatez de mis sentimientos era totalmente distinta, simplemente habían pasado unas horas, simplemente había desaparecido toda compañía.
Creo que buscamos la compañía, la sensación del grupo para no vernos abrumados por todo aquello que no comprendemos, cuando el verdadero aprendizaje se encuentra en la búsqueda de la verdad en el enfrentamiento desnudos ante el objeto, ante la realidad insondable que nos apabulla tantas veces.
Donde otros hace unas horas sólo veían mar, luz, rocas, yo ahondo en una visión que transfigura aquello que veo, ahora soy un poco más ignorante, no acierto a ver las referencias de otros, interpreto el mundo desplazado, desde un desgarro afectivo que es ahora el del proscrito.

 

Pablo Malmierca

Cuando

Cuando

Cuando has visitado lugares
que nadie ha visitado.

Cuando has sufrido
el horror de la soledad.

Cuando la lucha
ha sido el motor de tu reptar.

Cuando has buscado
sabores
donde otros
solo
han oído lamentos.

Cuando los golpes
han fraguado
tu conciencia.

Cuando
la letanía
era un grito interior.

Cuando
todo se rompió a tu alrededor.

Nada te importa
excepto la lucha,
………….la confrontación,
………….el no lugar.

Puedo pensar
antes
de que tú lo sientas.

Soy el depredador,
agazapado,
me anticipo a tus movimientos.

La oscuridad
te acecha en forma de falso abrazo,
la luz
te evita,
eres la mentira de un amanecer.

Pablo Malmierca

Claridad

 

Claridad

¿Qué es la claridad?
Te preguntas
entre extraños pensamientos.

Solo puedes decir:
ven luz
como vienen
los murciélagos hacia la noche,
ofréceme
ver
la opacidad de tus ojos.

Claridad, ven a mí,
tráeme
prendidos en tus dedos
los presagios de lluvia,
los adagios de vientos perdidos,
la profunda letanía de tu querer.

Nada tan oscuro como la luz de una estrella.

Pablo Malmierca

Diario polar (día 15)

 

Diario polar (día 15).

La noche se cierne sobre las tupidas aguas del océano, solo acierto a ver oscuridad. La negra densidad del piélago parece absorber todos mis pensamientos, es un imán gigante que me atrae, que me atrapa, que me insta a dar un paso adelante, a sumergirme en su negrura.
Mis pensamientos me distraen, me retrotraen a otros tiempos. Hace ya algún tiempo todo giraba en mi vida alrededor de la fama. Por un golpe del destino los medios de comunicación se hicieron eco de mi obra, domingo sí y domingo también aparecía en los dominicales. Tan pronto hablaban de mi próximo libro como me preguntaban por mis gustos musicales. Sin embargo, todo fue efímero, aquellos que te arropaban con sus cantos de sirena, pronto me abandonaron. Se pueden fabricar infinitos productos de usar y tirar. Si un producto no funciona pronto habrá otro. Sentí como se secaba la médula de mis huesos. Estaba rodeado de vampiros que succionaban hasta el último hálito de mi vida, cuando no hubo nada más me arrojaron a la cuneta, ya no les importaba. Aunque todavía era yo.
Hoy la oscuridad todavía me sigue seduciendo, pero es la oscuridad que yo elijo, no la que otros me ponen en bandeja de plata. Hace mucho que aprendí a separar la verdad de la mentira. La vida es un camino que en la mayoría de las ocasiones hay que hacer solo, hay compañías que hieren más que curan.
Decido sumergirme en la inmensidad de las aguas, decido dejarme seducir por las querencias de mis huesos.

Pablo Malmierca

Diario polar (día 11)

 

Diario polar (día 11)

Frío, siento el frío deshaciendo el tuétano de mis huesos. Lo tengo tan dentro que ya es una parte de mí. Preferiría no sentir, que el dolor se alejase de mi carne, pero no es así. Ya decían los clásicos, vivir es morir, la vida viaja a una velocidad endemoniada. Los demonios son los caballos de mi vida, la tortura de su presencia me lleva en una infinita montaña rusa, hacia arriba, al fondo, siempre hacia el fondo. Escribir es la única liberación, todo el pánico que me produce vivir se transforma en palabras, las ideas fluyen desde las ciénagas del inconsciente.
La catarsis necesaria que permite limpiar el pozo de la percepción, frente a la oscuridad del mundo, la luz de la poesía, la salvación en fonemas que no por manidos suenan cada vez más nuevos.

Mi piel es cada vez más azul, Transelgor soy yo, su clima, sus ventiscas, el hielo cada vez más puro…

Un azul casi transparente.

Pablo Malmierca

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