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Semillas en campos ajenos

Poesías, prosa, reseñas y fotografías de Pablo Antonio García Malmierca

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amistad

A propósito de la vida en estos días

No soy muy dado a expresarme políticamente en las redes, creo que todo se malinterpreta y se manipula hasta extremos insospechados. Además creo que la función del escritor es más ética que militante, para eso están otros que prefieren la acción al pensamiento.
Siempre escribo desde la intersubjetividad del sujeto, para mí el ser humano vale como indivuduo y ese valor solamente se lo da el reconocimiento por parte del otro, la tan manida, en la posmodernidad, alteridad.
Y todo esto os preguntaréis por qué. Pues nada más sencillo que lo siguiente. Una persona que tenía como amigo virtual me había eliminado de su lista de amigos, como me pareció algo raro le volví a pedir amistad. Me contesta que le parece increíble que lo haga, que estoy en contra del proceso independentista de Cataluña. Cual es mi sorpresa cuando yo nunca me he pronunciado, no porque no tenga una idea clara de lo que pienso, sino porque creo que este no es el medio de hacerlo. Pues bien por privado le expreso lo que pienso y que dónde he dicho yo algo de eso, me dice que en ningún sitio, que le di me gusta a alguien que estaba en contra de la independencia.
Cada vez me da más miedo todo esto esto, estamos llegando a puntos que ni la Inquisición española, nos persiguimos por inmundicias, por la excrecencia de la existencia. En mi modesta opinión, hemos perdido el juicio. Ponemos por delante determinadas cosas que no conciernen a la poca humanidad que nos queda. En fin, una auténtica pena.
Y por si alguien se lo pregunta, parte de mi familia fue represaliada por el franquismo, uno de mis abuelos estuvo en uno de los innombrables campos de concentración que el franquismo mantuvo en África lejos de las miradas del mundo.
Pero lo dicho no me importan las banderas, ni los estados, me importan los individuos y su valor como seres humanos.

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Ojos

Hace algunos años un amigo me decía que mantuviera los ojos en un sitio y la mirada en otro. Después de mucho años sin saber el uno del otro la poesía nos reencontró, la vida nos había llevado por caminos opuestos, por caminos que divergían. Extraños en un mundo que casi nunca comprendimos. Pasó el tiempo, veinte años casi, y la escritura acercó aquello que la vida había dejado de lado. Sigo conservando aquel papel en el que escribió esas palabras. Una frase que nos definía perfectamente entonces y que puede servir de pequeña biografía hoy.
La mirada siempre perdurará por encima de los ojos. Muchos sabemos que hay ojos vacíos, que los hay sin mirada, sin sentimiento. Recuperar la mirada que tuvimos un día en la escritura es una afirmación de la vida donde antes rehuía. Explorar lo inexplorado, viajar a través de las palabras por universos inhóspitos, descubrir y navegar por las conexiones entre corazón y mente. Dejarse arrullar por el piélago del subconsciente.
En definitiva, vivir y resurgir cada día de ese lugar más allá en el que habitamos un día y que hoy es referente de la palabra, de la poesía.
El silencio que une, la distancia que apuntala, el calor de la palabra incendiada.

Pablo Malmierca.

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