Buscar

Semillas en campos ajenos

Poesías, prosa, reseñas y fotografías de Pablo Antonio García Malmierca

Etiqueta

dolor

Aliento

Aliento

En tu aliento
la muerte me suspira
el recuerdo de la asfixia.

Sentado al borde de la vida,
contemplo,
estúpido como una vaca,
tus últimos estertores.

El ciclo se convierte en rutina,
el dolor
se asimila a mis capilares.

Intento hacer mío tu último tacto,
las cicatrices se me escapan de la retina,
el quizás convertido en nunca.

Siento
mis huesos fracturarse ante tu ausencia,
la distancia de unos ojos
privados de la luz del día,
arrancaría mi epitelio
por un instante de tu rumor.

Me convierto
en comparsa muda
de lo inevitable,
compañero ocioso
del salto al vacío.

Pablo Malmierca

El tacto del dolor

El tacto del dolor

Tengo
el tacto pastoso
del petróleo
pegado al dolor
de mi garganta.

El dolor
del recuerdo
en la viscosidad
de tus dedos.

Tantos pasos perdidos
al son de tu canción favorita,
tanta desidia acumulada
en el fondo de tu hipotálamo.

El dolor
del reencuentro
en la salinidad
de tus pupilas dilatadas.

Duele
tenerte lejos,
duele
pensarte entre penumbras,
duele
saberte en el ayer.

El dolor
de la reconciliación
flota
sobre los hematomas
de nuestras pérdidas.

Harto
de llevar
la herida sobre mi hombro,
harto
de rogar
lágrimas de aire,
harto
de vivir
entre humedades resecas.

Duelen
los minutos
clavados en mis manos,
duele saber
la ausencia
de caricias en la búsqueda.

El hastío del dolor,
ancla de mi existencia.

Pablo Malmierca

Inquina

INQUINA

Si todo fuera mentira,
si nada fuese verdad,
si los abrojos no cortaran tu carne,
si la inquina no oxidase tus días.

Nada sería como el ocaso de un sol muerto,
nada quedaría vivo entre nuestros brazos,
nada esperaría a nuestros hijos nonatos,
nada tendría sentido a la hora de tu muerte.

Aislado contra un muro de odio,
en un aire enrarecido por un mudo aleteo,
muerto antes del fin de mis días,
muerto en la respiración de un dios inerte.

Fatigado de brujulear entre tus miedos,
de transitar tus caídas,
de postularme mártir de tu carne,
de asirme sin ganas a tu escasa fuerza.

Sentado al borde del acantilado
ya no espero el salto,
ni la tormenta,
ni la calma.
Observo, sin prisa,
caer tus pasos hacia el vacío.

Pablo Malmierca

Alzar el vuelo

Precipitado sobre las profundidades órficas del delirio más absurdo, te ves impelido hacia una nada consumida en lo eléctrico. Quizás el adios sea la perfecta letanía a tus pecados, quizás no haya un mañana repleto de esperanzas, quizás vivamos en el imperio de lo efímero…
Hoy toca la retirada. La distancia se traduce en la única solución a tus falsas palabras. Sólo queda una solución…alzar el vuelo.

Pablo Malmierca

Diario polar (día 25)

 

 

Mi identidad se disuelve sobre la salinidad del cueva. Me pregunto qué quiero ser, a dónde quiero llegar, en la soledad de la noche no alcanzo a ver más allá de las estrellas, más allá del recuerdo de una nebulosa que me recuerda la ausencia de una compañía más allá de la voz de mis palabras.
He intentado pasear por los acantilados contiguos a la cueva. Son una zona muy visitada en Transelgor, debo esperar a horas extrañas, cuando el mundo se desvanece y desaparecen las personas. Ayer a las cuatro de la madrugada mi diversión consistía en contemplar el parpadeo incesante de las luces de posición de los barcos pesqueros de bajura. Su intermitencia, unida al vaivén de las olas las convertían en irreales fuegos fatuos. Hipnotizado por su visión me dejé llevar de nuevo por mis pensamientos. Si unas horas antes este lugar era un hervidero de gente, donde todos contemplaban un mismo paisaje, donde el sentimiento se hacía común hacia la belleza salvaje de la naturaleza; por qué ahora la soledad, la inmediatez de mis sentimientos era totalmente distinta, simplemente habían pasado unas horas, simplemente había desaparecido toda compañía.
Creo que buscamos la compañía, la sensación del grupo para no vernos abrumados por todo aquello que no comprendemos, cuando el verdadero aprendizaje se encuentra en la búsqueda de la verdad en el enfrentamiento desnudos ante el objeto, ante la realidad insondable que nos apabulla tantas veces.
Donde otros hace unas horas sólo veían mar, luz, rocas, yo ahondo en una visión que transfigura aquello que veo, ahora soy un poco más ignorante, no acierto a ver las referencias de otros, interpreto el mundo desplazado, desde un desgarro afectivo que es ahora el del proscrito.

 

Pablo Malmierca

Necesidad

 

No necesito
un territorio que habitar.
No quiero un lugar inhabitable
que hiede a orín.
No consigo encontrar
el espacio de tus huesos.

Necesito
el calor de la palabra.
Quiero el lugar
perfumado del poema.
Encuentro la verdad
en la médula de mis huesos.

Pablo Malmierca

Cuando

Cuando

Cuando has visitado lugares
que nadie ha visitado.

Cuando has sufrido
el horror de la soledad.

Cuando la lucha
ha sido el motor de tu reptar.

Cuando has buscado
sabores
donde otros
solo
han oído lamentos.

Cuando los golpes
han fraguado
tu conciencia.

Cuando
la letanía
era un grito interior.

Cuando
todo se rompió a tu alrededor.

Nada te importa
excepto la lucha,
………….la confrontación,
………….el no lugar.

Puedo pensar
antes
de que tú lo sientas.

Soy el depredador,
agazapado,
me anticipo a tus movimientos.

La oscuridad
te acecha en forma de falso abrazo,
la luz
te evita,
eres la mentira de un amanecer.

Pablo Malmierca

La espuma del crimen

 

La espuma del crimen

La espuma de tus dunas
teje el corsé
que te atenaza.

Hay humedades
que anuncian
primaveras.
Hay sequías
que anuncian
ocasos.

La juventud atenaza
tus pasos expertos.

Serás el acto fallido
de una revolución.
Serás el prólogo
de un fracaso.
Epílogo de un final
que, nunca, fue el tuyo.

El dios de tu destino
perdió su misericordia
acariciado por el pecado.

Su frustración: tu condena.

Llueven cascotes de sevicia
sobre el futuro
de tus hijos nonatos.

El granizo
arrecia sobre el tacto de tu oído.

Tu derrota
prefigura todo el odio
del universal crimen
de su mano cobarde.

Pablo Malmierca

Paraíso fantasma

Paraíso fantasma

Salpicados de babas estúpidas,
caminan,
absortos en su inmundicia,
los hijos nonatos de la esperanza.
Transidos de esperanzas
cercanas al olvido,
pululan,
vacíos de sentimiento,
hacia una paz
que nunca alcanzarán.

Pablo Malmierca

Blog de WordPress.com.

Subir ↑