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Semillas en campos ajenos

Poesías, prosa, reseñas y fotografías de Pablo Antonio García Malmierca

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Pablo A. García Malmierca

Aliento

Aliento

En tu aliento
la muerte me suspira
el recuerdo de la asfixia.

Sentado al borde de la vida,
contemplo,
estúpido como una vaca,
tus últimos estertores.

El ciclo se convierte en rutina,
el dolor
se asimila a mis capilares.

Intento hacer mío tu último tacto,
las cicatrices se me escapan de la retina,
el quizás convertido en nunca.

Siento
mis huesos fracturarse ante tu ausencia,
la distancia de unos ojos
privados de la luz del día,
arrancaría mi epitelio
por un instante de tu rumor.

Me convierto
en comparsa muda
de lo inevitable,
compañero ocioso
del salto al vacío.

Pablo Malmierca

Degustación del poema. Reseña de “Ritmo latino”, Jorge Barco Ingelmo. Visor: 2017. (XV Premio Emilio Alarcos).

 

 

Una sorpresa es la parte poética

del libro invisible. El hilo de fe

que se reserva a las erratas. Nota

a pie que descorazona al destino.

Rafa Pontes

 

 

Jorge Barco Ingelmo comenzó su andadura poética haya por el año 2000 con los  cuadernos de poemas: El rastro de mis lágrimas y Recuerdos de lo mío y de lo ajeno. Los poemarios Algún día llegaremos a la luna y Vivimos encerrados en burbujas transparentes. En el año 2013 vio la luz su poesía reunida que abarcaba los años 1998 a 2013 en el volumen El principio celular.

Además de ganar con Ritmo latino el XV premio Emilio Alarcos, anteriormente fue galardonado con el Premio de la Academia Castellana y Leonesa de Poesía por Algún día llegaremos a la luna.

Acercarse al universo de Jorge Barco solo se puede hacer con un gran bagaje cultural, en su poesía se da cabida a la alta y baja cultura por igual. Son continuas sus alusiones a los clásicos latinos, probablemente fruto de la lectura del poeta José Antonio González Iglesias, al que alude en uno de sus poemas diciéndonos que, y cito literalmente, es “su marca de vitaminas favorita”. Junto a estas referencias clásicas aparecen otras como citas a canciones de Shakira, Carlos Boyero o Chayanne.

Podría parecer esta forma de intertextualidad un totum revolutum, pero en el caso de Jorge no es así. Todas estas referencias se articulan en una voz que se vuelve peculiar. La mixtura afecta también al lenguaje y con gran habilidad se hace poesía con el lenguaje publicitario de los anuncios por palabras, con una receta de cocina o con una carta más que directa a un editor de poesía. Jorge se adueña de lo que algunos lingüistas llaman textos de desecho y los eleva a literatura, a alta literatura. Esta técnica hace que Ritmo latino sea a la vez un texto fresco y sorprendente.

El otro gran valor del libro, a mi juicio, es la adecuada utilización de un recurso tan complicado como la ironía. Se interrelaciona de forma sorprendente con los distintos niveles del lenguaje y es, a mi modo de ver, un acierto. No es lo mismo ironizar sobre algo tan serio como el mundo clásico en “Medea la de los grandes pechos”, texto de contexto clásico, que si lo hacemos usando el lenguaje directo de un anuncio por palabras. Se logra la desautomatización del mundo mitológico al insertarlo directamente en algo tan prosaico como “Mil anuncios”.

Sin embargo, el libro no agota aquí sus virtudes. En estos tiempos de lo que se ha dado en llamar “porn-food”, fenómeno tan visible en las redes sociales. Jorge añade esta, digamos, forma de contar al poema. El libro, el poema, deja de ser objeto de consumo cultural para pasar a ser devorado literalmente. Para ello, de nuevo, se recurre a la apropiación del lenguaje de otros ámbitos de la vida para pasarlo por el tamiz de Ritmo latino. Los juegos de citas tienen también un papel importante y a la altura de Ovidio vemos al propio Ferrán Adriá.

Abundan además las referencias a la cotidianeidad del poeta, a una realidad que nos presenta de una forma crítica, que se presenta de forma más efectiva al utilizar gran cantidad de elementos de la cultura mainstream, para pasarlos, en una metáfora que al propio autor le agradaría, por la batidora, para conseguir una nueva receta de la poesía.

Es este un libro más que fresco como ha dicho el jurado del premio Emilio Alarcos, novedoso; por la forma de poetizar la realidad, por crear una nueva desautomatización de la vida a través de sus elementos más comunes. El cine, la música, la televisión, en definitiva la cultura popular pasada por el tamiz de los clásicos han hecho de Ritmo latino una delicatesen elaborada con alimentos que podríamos encontrar en cualquier supermercado de barrio.

Después de saborear la poesía de Jorge Barco, os quedaréis con ganas de más.

Pablo Malmierca. Aldealengua, 10/6/2017.

Matadero

No soy muy dado a escribir poesía social, pero este poema me llevaba rondando ya algún tiempo.

 

Matadero

 

El Mediterráneo es un matadero.

Riot Propaganda

 

Sueños de abundancia,

al borde de las olas

crece la codicia de los días pasados,

lánguidas yacen las horas

al vaivén del hastío,

el tiempo devanea la pereza

atragantado por el verano ocioso.

 

La pesadilla

se aposenta en la espalda

de una sensación,

el terror te agarra de los hombros

y lanza tu virginidad por el suelo.

Tus hijos lloran sin lágrimas,

tu padre contempla

sin poder comprender.

Tan lejos de todo,

tan cerca del abyecto ser humano.

 

Mecidos por las cumbres de espuma,

asidos a una esperanza rota en el tiempo,

el espacio no os pertenece,

condenados a vagar por lugares sin nombre,

el hábitat deshabitado de las sombras.

 

Los niños dejaron su inocencia

enganchada a una alambrada,

las hienas codiciosas

los miran con ojos de deseo.

 

Todos los espejos están rotos,

toda la vida otorgada al vacío

de una mirada carnívora.

 

El Mediterráneo convertido

en laguna Estigia,

el valor de una vida,

unas monedas separan

tu cuerpo del no lugar,

tu mente desapareció por el camino.

 

Y el verano sigue,

la molicie del sediento,

la vergüenza del saciado.

 

Pablo Malmierca

Vasos comunicantes

Vasos comunicantes

Sueños de estramonio:
la muerte o la locura.

Una vez más
tus pasos resuenan lejos,
pero te veo
caminar a mi lado.

Tu respiración famélica
interrumpe mi sueño inacabado.

Sobre vuestras cabezas,
un destello rutilante
parte en dos
las palabras
ofrecidas a las sombras.

Juegas a despedezar
tu cordura
al borde del camino.

Ausencia
en el centro del no lugar.
Libas las flores del destierro,
lames las rocas
en busca de la sal primigénea.

Lugares habitados por el hastío
inconforme del delirio.

Aún escucho
el sonido de tu tacto
alejándose
por el filo del cuchillo.

Pablo Malmierca

No decir

No decir

 

Quiero oír en tu respiración

las palabras que no puedo decir,

quiero pensarme

en todo lo que callas,

quiero hacerme

sobre tus lágrimas de metal.

 

Porque no me puedo destruir

en el escaso mercurio

que se me antoja en el cinabrio de tus ojos,

porque la toxicidad

se me aposenta en los pulmones,

porque el veneno

pervierte mis deseos.

 

Por todo y por nadie,

por la aspereza de tu mirada,

por el carbón de tus labios,

por el esquisto de la arcilla que nos formó,

por el brillo del carbono,

por todo y por nadie…

 

Pablo Malmierca

Espera

El sabor a tierra quemada había disuelto su sentido del gusto. Cada mañana se levantaba con el ansia de devorar a los hijos nonatos de sus ancestros, pero la escena era otra. Un erial de arbustos parduzcos le arañaba los tobillos, su rastro era fácil de seguir, pequeños puntos rojizos manchaban la arena reseca y se perdían en el horizonte manchado de nubes de tormenta.
Ella era nuestra particular santa María Egipciaca, purgaba sus pecados en un desierto de voces, sin compañía, aislada de todos, en contacto con nadie. Si la mirabas no te devolvía la mirada, era ajena a nuestro mundo. El pesar de su soberbia la mantenía con vida, era un fantasma que deseaba volver, sin saber a dónde. Era la muerte acompañada de su mutilación.

Pablo Malmierca

Caminar sin saber hacia dónde

No nos queda más remedio que pisotear las últimas flores de azahar que brotaron al borde del camino. Engullidos por la brea ardiente del engaño, deseamos un fin diferente a nuestra angustia.
La salvación está tan lejos como el amor de tus labios resquebrajados. Necesitamos creer en los lirios ocultos, en el claro detrás de tanto arbusto malintencionado. Caminar sin saber hacia dónde, desgastar la piel de las palmas de mis manos sin tener claro qué bifurcación tomar.
El ocaso palidece al ritmo desacompasado de mis pasos. Brujuleo, tropezando con mis pies, cansado y aterido, roto y descompuesto.

Pablo Malmierca

Renovación

Renovación

 

En una jaula sin barrotes

purgas tus penas y la mías.

En un vacío sin consuelo

quebrantas tus pocas esperanzas.

 

En el frío de tus manos

apenas reconozco tus plegarias.

Sin más fuerza

que lo quebradizo del hielo

ya sólo nos queda

retirarnos a la espesura de tus lamentos.

 

Sobrevivir

es la única opción a tu cercanía,

perecer

es la única lascivia posible.

 

Tus pasos retumban en la oscuridad

que deja la claridad del día.

En el crepúsculo decrépito

vive

tu dejadez.

 

Te busco entre las sombras

de los últimos rayos de sol,

entre los escombros

que va dejando la noche,

entre el detritus

de nuestras vidas.

 

Pasa el mundo,

la luz,

la colisión de nuestro tacto.

 

Pasa el rumor de tu aliento a mi lado,

el amanecer de tus labios

prometiendo el sacrificio de la renovación.

 

Pablo Malmierca

Soñar

Soñar

 

Soñar tu tacto

en la brisa de tu boca,

acto de codicia

y de abstinencia.

 

Hubiera tocado la luz

si las alas podridas del vencejo

no me hubieran dejado en el suelo.

 

No tengas miedo

de caminar sobre el humus,

entre los intersticios de tus dedos

las semillas brotarán,

hijos del limo primordial.

 

Hubiera tocado la luna

con mi lengua,

si en tus días aciagos

hubieras acariciado el revés de mi gesto.

 

El pánico domina el péndulo del reloj,

el temblor acompaña

al movimiento circular

que circuncida la esperanza.

 

Saborear

cada centímetro de tu profundo mar,

esperanza de mi vida.

Pablo Malmierca

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