Buscar

Semillas en campos ajenos

Poesías, prosa, reseñas y fotografías de Pablo Antonio García Malmierca

Etiqueta

Realismo especulativo

Cthulhu, Trump y Jim Goad. Una aproximación a “La llamada de Cthulhu” de H. P. Lovecraft.

Ph’nglui mglw’ nafh Chtulhu R’lyeh wgah’ nagl fhtagn

Relato fundacional del ciclo de Cthulhu, La llamada de Chtulhu, representa uno de los momentos clave en la formulación de la criatura mitológica creada por Lovecraft: Chthulhu.  En “The Dunwich Chimera and Others: Correlating the Chtulhu Mythos”, Will Murray relaciona a Cthulhu con el kraken, la criatura marina descrita por primera vez en la obra de Erik Ludvigsen Pontoppidan Historia natural de Noruega, publicado originalmente en danés en 1752-1753: “La llaman el “kraken” o “kraxen”, y algunos le dan el nombre de “krabben”, palabra que se le aplica como un modo de ensalzar a esa criatura. Este último apelativo parece sin duda el que mejor se ajusta a la descripción de esta criatura, que es redonda, plana y tiene numerosos brazos, o ramificaciones”. De acuerdo con la leyenda, sólo había dos de estas criaturas, prácticamente inmortales y que emergerían con el Apocalipsis. El poema “El kraken” (1830) de Alfred Lord Tennyson describía la criatura, y Lovecraft, plantea Murray, debía de conocer bien su leyenda[1].

The Kraken

Alfred Lord Tennyson, 1809 – 1892

Below the thunders of the upper deep,
Far, far beneath in the abysmal sea,
His ancient, dreamless, uninvaded sleep
The Kraken sleepeth: faintest sunlights flee
About his shadowy sides; above him swell
Huge sponges of millennial growth and height;
And far away into the sickly light,
From many a wondrous grot and secret cell
Unnumbered and enormous polypi
Winnow with giant arms the slumbering green.
There hath he lain for ages, and will lie
Battening upon huge sea worms in his sleep,
Until the latter fire shall heat the deep;
Then once by man and angels to be seen,
In roaring he shall rise and on the surface die.

En una de sus cartas Lovecraft indica el origen de la pronunciación de su nombre “[…] se supone que la palabra representa un torpe intento humano de captar la fonética de una palabra absolutamente no humana. El nombre de esta entidad infernal lo inventaron seres cuyos órganos vocales no eran como los del hombre y, por consiguiente, no tiene relación con los instrumentos del habla humana. Las sílabas las determinaron órganos fisiológicos totalmente diferentes a los nuestros, por lo que nunca podrían ser perfectamente pronunciadas por gargantas humanas […] Hasta el momento de la historia en que el prf. Angell se interesa por la cuestión, no se había producido ningún intento de representar el nombre del diabólico monstruo de R’lyeh en nuestro alfabeto, aunque Abdul Alhazred trató de hacerlo en árabe, algo que repitió en griego el traductor bizantino. El traductor al latín simplemente copió el griego. Las letras CTHULHU fueron simplemente el modo que ideó el prof. Angell de representar (tosca e imperfectamente, desde luego) el nombre escuchado en sueños por el joven artista Wilcox que luego este le trasmitió oralmente. El sonido real -en una aproximación tan cercana como los órganos humanos podrían imitarlo o las letras humanas registrarlo- sería algo similar a Khlul-hlu, pronunciando la primera sílaba de forma gutural y muy áspera. La u sonaría más o menos como en la palabra full: y la primera sílaba, no muy distinta a klul de tal modo que la h representa la aspereza gutural” (carta de Lovecraft a Fuane Rimel, 23 de julio de 1934, Select Letters, vol. V, pp. 10-11)[2]

Otra de las características propias de este relato y recogida por Robert M. Price (edición La saga de Chtulhu) son las varias concomitancias con la realidad que ve como un chiste interno. George Gammell Angell deriva de Angell Street en Providence, el “Viejo Castro” estaría basado en el corrector de textos de Lovecraft Adolphe DeCastro, el innombrado Patterson, el geólogo de Nueva Jersey, está basado muy cerca en el compañero de Lovecraft del club de Kalem James Ferdinand Morton, la “horrible” casa Fleur-de-Lys en la que reside Wilox es completamente real y pueden hallarse donde Lovecraft la situó[3].

Originalmente esta historia apareció publicada en Weird Tales 11, 2( febrero 1928) pp. 159-178, 287. Pero, como nos indica Leslie S. Klinger en su Lovecraft anotado[4], fue escrito en agosto o septiembre de 1926, a partir de un bosquejo previo. Fue rechazado por Weird Stories en su forma inicial, reescrita en julio de 1927 y publicada con posterioridad en su forma definitiva.

Narratológicamente es un relato en el que las tres historias que lo componen, que con toda probabilidad fueran escritas de manera independiente, se engarzan entre ellas a través de dos técnicas fundamentales: la del manuscrito encontrado y la del personaje común, Wilcox. Lovecraft demuestra su maestría haciendo que la leamos como una sola, incluyendo elementos comunes a toda la trama y aumentando la tensión hasta el momento final donde el clímax de la narración estalla en la aparición real de Chutlhu.

Este relato, como otros de Lovecraft, a poco que pensemos, tiene mucho de visionario. Es fácil pensar en esos habitantes de las zonas pantanosas de Nueva Inglaterra, adoradores de la figurilla de Chtulhu, con la única pretensión de devolverlo a la vida desde esa ensoñación continua en la que vive, e identificarlos con esa América redneck, tan bien prefigurada por Jim Goad en su Manifiesto Redneck[5]. En la actualidad, y al contrario de lo que ocurre en el relato que nos ocupa, esos adoradores del Chtulhu, representado en una figurilla de un blanco inmaculado, perdedores del relato, la han cambiado por la figura de Donald Trump y han pasado a ser los grandes vencedores de la Norte América más profunda. Imponiendo su elección al resto de norteamericanos. ¿Será Trump el gran dios blanco que despierta de su letargo? ¿No será su supremacismo el aviso de una gran catástrofe? Quizá Lovecraft tuviera la respuesta.

Pablo A. García Malmierca. Aldealengua. En un frío mayo de 2018.


[1] H. P. Lovecraft anotado. Akal, 2017. pág. 147.

[2] H. P. Lovecraft anotado. Akal, 2017. pág 148-149

[3] La saga de Chutlhu.La Factoría de Ideas, 2001.  pág 48.

[4] H. P. Lovecraft anotado. Akal, 2017. Pág. 145.

[5] Dirty Works, 2017.

Anuncios

El horror de Dunwich, H. P. Lovecraft. Una aproximación.

H. P. Lovecraft escribió este relato en septiembre de 1928 y se publicó por primera vez en la revista pulp Weird Tales 13,4 (abril, 1929), pp. 481-508. Esta era la vía habitual de publicación de todos los relatos que aparecieron en imprenta durante la vida del autor, tendríamos que esperar a su fallecimiento para que su círculo literario publicara todo el material que había producido a lo largo de su vida.

El horror de Dunwich pertenece a los grandes relatos del llamado Ciclo de Dunwich, en concreto es el tercero en orden cronológico, siendo el primero The call of Cthulhu del año 1926 y el último The shadow out of time de 1935.

Podríamos incluirlo en el que Lovecraft denominaba su ciclo de Arkham, historias ambientadas en la Nueva Inglaterra rural y con la Universidad de Miskatonic como eje central. Posee como peculiaridad la cita más larga del libro prohibido del Necronomicón, escrito por el árabe loco Abdul Alhazred. Además es considerado uno de los textos del autor que más se acercan a la Biblia, de los que se ha dicho es, en cierto modo, una parodia.

Pero el extenso bagaje cultural de Lovecraft no se queda solo en las referencias bíblicas o al folklore de Nueva Inglaterra, en El horror de Dunwich la intertextualidad es fundamental, se toman elementos de El gran dios Pan de Arthur Manchen, El horla de Guy de Maupassant, ¿Qué fue eso? de Futz-James O’Brien y El Wendigo de Algernon Blackwood. Pese a todo, el relato fue uno de los más aclamados por los lectores de Weird Tales y sigue siendo uno de los más populares del de Providence.

La obra de Lovecraft ha sido etiquetada como horror cósmico. Hablamos de horror cósmico cuando entidades que habitan otras dimensiones llegan a la nuestra para destruirla, bien porque son invocadas, bien porque su naturaleza les hace atravesar determinados portales y así tomar posesión de nuestro mundo. Una de las características propias de este terror es la aparición de seres a los que no les corresponde estar aquí, Lovecraft  aprovecha la categoría de lo extraño, de lo diferente para provocarnos una sensación que recientemente Mark Fisher ha denominado “lo raro”, en palabras de Maurice Lévy, lo exterior puede irrumpir, a través del tiempo y el espacio, en una situación objetivamente familiar. En este sentido Lovecraft utiliza los recursos de literatura realista para crear una sensación de extrañeza que nos acerca a la sensación atávica del terror.

Otra de las características propias del autor es su claro cientificismo, pese a calificar a los seres interdimensionales en muchas ocasiones como indescriptibles, siempre trata de buscar una explicación o una solución que pasa por descripciones que se ajustan a elementos reconocibles por todos nosotros, a elementos familiares, como ocurrirá en el texto que nos ocupa; o bien serán personajes ilustrados, portadores de grandes conocimientos librescos, tal y como le ocurría al propio autor, los que encuentren una solución que los habitantes locales serían incapaces de alcanzar.

La prevalencia de Lovecraft en la literatura y el pensamiento es cada vez más importante. Es uno de los pocos casos en los que los estudios literarios han recuperado a un autor underground para llevarlo a las universidades y a la crítica literaria. Recientemente la línea filosófica conocida como Realismo especulativo ha desenterrado las referencias al mundo actual que la obra del creador del Necronomicón parece contener. Obras como la Ciclonopedia de Reza Negarestani, donde Cthulhu habita el fondo de la tierra en forma de las grandes reservas de petróleo que mueven el mundo actual o En el polvo de este planeta de Eugene Thacker, actualizan un pensamiento que trasciende la literatura de género y eleva cada vez más escalones en el conocimiento del mundo que nos rodea.

Es fácil contemplar El horror de Dunwich como una profecía del miedo que tiene la sociedad actual hacia lo diferente, hacia el mestizaje, personajes imbuidos en un mundo cerrado como el de la Nueva Inglaterra rural que solo conocen aquello que les rodea, desconocen la diferencia. Un miedo atávico que convierte las leyendas en realidades y provocan reacciones en masa contra aquello que nos resulta desconocido. “Lo raro” frente a lo conocido, ¿qué hay que provoque más miedo en la actualidad?

Pablo A. García Malmierca. Aldealengua, primavera de 2018.

Blog de WordPress.com.

Subir ↑