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Semillas en campos ajenos

Poesías, prosa, reseñas y fotografías de Pablo Antonio García Malmierca

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engaño

Gris

 

Gris

Subí a tu coche
las señales oscilaban,
circundaban el aire a mi alrdedor.

En un extremo del camino
la muerte esperaba.
Salté del vehículo en marcha,
el asfalto demacró mi piel.

Era un hombre nuevo.
Las lascas,
que dejé en el camino,
fueron las semillas de mi resurrección.

Acoplado a mis principios
supe ver,
obligado por el oprobio,
las catacumbas donde reposaban tus huesos.

Son los capilares de tu ausencia
el combustible de mis días.

Sin apenas fluídos en mi cuerpo
dejo a un lado tus silencios.

Dibujo trazos de grises en el campo,
señalo un punto que no existe,
un lugar donde expandir el deseo.

Pablo Malmierca

Mil veces

Mil veces

Mil veces regresé a la escena del crimen,
en cien ocasiones te llevé de la mano
lejos del exterminio de los hombres.
Sin embargo,
nunca vi en tus ojos
la chispa del agradecimiento.
La coraza de tu orgullo
te llevaba muy lejos,
a un territorio de celos y codicia.
Debes saber
que hay quien da sin recibir,
debes saber
que hay a quien no le importa la recompensa.

Cuando me vaya
me echarás tanto de menos
que los volcanes se transformarán en ríos,
que tu sol se volverá luna,
que donde hubo dicha
quedará la aquiescencia de tu vanagloria.

Cuando me vaya
los segundos se clavarán en tu espalda,
los peces llorarán sangre.

Y yo
estaré tan lejos
como lo estás tú de mí.

Pablo Malmierca

Círculo vicioso

Círculo vicioso

Los círculos viciosos se atraen.
Sumergido en la vorágine de la espera
querías saber el porqué de las cosas.
Sentado,
esperabas tu turno
que nunca llegaba.

Atrapado en la inercia del día a día,
la bondad y la generosidad eran tus armas.
El delito de la farsa,
el juego de máscaras
fueron tu recompensa.

Anhelabas el cambio
el fin del ciclo lunar
que atrapa al licántropo,
la recurrencia que aleja de toda verdad.

Los polos opuestos se atraen,
o eso dicen.
Las cargas iguales se repelen,
nos cuentan.

La vida nos demuestra
que es la aquiescencia la que repele,
que es el falso orgullo el que no atrae,
que son tus manos las que salvan.

Pablo Malmierca

Luz catódica

La profundidad de lo tácito nos hace buscar seguridad en el mundo permeable. Del alcaloide al opiáceo, del delirio y la borrosidad a la calma engañosa. Dulce vaivén. El amor, el odio, los extremos de la muerte. Visiones que no nos pertenecen. La raigambre del absoluto. El despertar de la luz catódica.

Pablo Malmierca

OPROBIO

 

Oprobio

Compraré un soneto con estrambote,
me decías,
mientras de tus dedos
surgían presagios de futuro.

Dedicaré mi vida
a defender causas perdidas,
canturreabas,
al perderte en la lejanía.

Sabías
tanto de mí,
eras
mi única convicción.

La amalgama
de tus oscuros fastos
me sedujo
entre palabras de oprobio.

Perdí mi oportunidad
entre los versos
de un viejo madrigal.

Preferí
destrozar la razón
en pos
de un eclipse efímero.

Pablo Malmierca

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