Siempre que pensamos en la muerte intentamos consolarnos con la idea de un más allá que nos llene el vacío que provoca la angustia. Siempre que nos paramos a meditar sobre que acontecerá el día postrero imaginamos, o más bien, nos engañamos con pensamientos surgidos de otros, que como nosotros tuvieron ese temor hace mucho tiempo. Intentamos ser el reflejo de lo que quisieron comprender y no podemos comprobar.

Imagen

 

Ver entre brumas,

querer divisar castillos en la niebla.

Intentar ver el fondo

de un estanque maloliente.

Querer observar

el corazón de un ser maligno.

Intentar conocer

el oscuro pasado

de hipócritas injustos.

Tan irreal,

tan imposible de conocer,

así es el tiempo que acontece

tras la muerte.