Dice Junichiro Tanizaki en El elogio de la sombra que la verdadera belleza no está en el metal pulido o en las superficies blancas y brillantes de los azulejos, para él está en los materiales que poco a poco van tomando una pátina con el tiempo que refleja su historia y sus querencias. En Con los ojos del frío, Luis Ramos consigue un efecto parecido a recuperar la memoria perdida de unos personajes que representan un caleidoscopio humano que va formándose ante nosotros a medida que vamos avanzando en la lectura del libro.

            Esta memoria recuperada hace de los personajes personas que destacan por su dosis de humanidad. El autor zamorano recupera al oprimido, al perseguido. Encontramos representados en el libro gays ancianos que nos ganan por su ternura, señalados hasta el final de sus días; niñas violadas que son liberadas por la mano de otra mujer que acaba con la opresión machista y sexual del padre.

            Nos encontramos ante un libro de relatos que más que contarnos historias dan voz y vida a personajes, en muchas ocasiones oprimidos por una sociedad rancia y egoísta que por un mero acto de justicia poética son sacados de su ignominia y resarcidos en un último giro de guion que acaba por ponerlos en el lugar que se merecen.

           

Con una prosa que en ocasiones deja ver el poeta que hay tras Luis Ramos, estas breves historias que se acercan mucho por su confección al cuento tradicional son un palimpsesto que trata de reescribir la intrahistoria de tantos personajes pequeños que pasan y pasean día a día frente a nosotros y que la mayoría de las veces pasan totalmente desapercibidos. El autor redime con su prosa y vuelve a colocar en el centro de la Historia a estos desaparecidos de la cotidianeidad. Es por tanto Con los ojos del frío un ejercicio de memoria histórica como lo fue Entre cunetas, libro de poemas publicado por Luis Ramos en Baile del Sol, pero si el segundo se centró en las víctimas de la violencia entre hermanos que supuso la Guerra Civil española y las atrocidades del bando franquista, este libro de cuentos lo es de la memoria de todos los agraviados por la vida, todos aquellos que han superado las dificultades que la vida les ha puesto por delante.

            He calificado este libro como libro de cuentos, prefiero esta definición pues la estructura que siguen suele ser la propia del cuento clásico, se nos presenta una historia y al final de esta una pequeña moraleja o enseñanza. Aquí la enseñanza es de carácter humanista, eso sí alejada totalmente de la moralina que nos trata de imponer una visión estereotipada de las cosas, una enseñanza que nos acerca a los oprimidos y a los perseguidos, que nos los muestra como los verdaderos sufridores de la Historia.

            Es también Con los ojos del frío un libro que quiere recuperar la memoria de la España vacía o vaciada, aquí el adjetivo es indiferente, por sus páginas deambulan personajes que ya no podrán volver a existir y que aquí encuentran el marco perfecto para su pervivencia en la memoria, objetivo principal del libro que nos acompaña. Pero no solo aparece el mundo rural, también el mundo de la ciudad que poco a poco se ha ido desmoronando víctima de la presión del aceleracionismo capitalista que todo lo engulle, hasta la música y la percepción de esta, como vemos en alguno de los cuentos.

            Así pues, Con los ojos del frío de Luis Ramos es un libro que aporta una visión de un mundo que estamos perdiendo, un libro que se convierte en fotografía viva del rico poliedro que constituye el ser humano a través de sus costumbres y desgracias. Retablo que nos habla del recuerdo y de la pervivencia en todos nosotros del recuerdo, personajes universales que pueblan el inconsciente colectivo y a los que el autor zamorano ha puesto cara y nombres propios para construir su propio patio de vecinos, y donde ha logrado mediante su empatía hacia esos personajes muchas veces rechazados por la Historia recuperarlos para la memoria.

Reseña publicada originalmente en «La Opinión de Zamora» el 20 de agosto de 2021

Pablo A. García Malmierca