Esta no es una reseña al uso, son simplemente unas notas de lectura que posteriormente generaron un diálogo con la poeta María Ángeles Pérez López, que fue de quien partió la idea de una lectura a dos voces de el libro de Raúl Quinto, «Sola» publicado por La Bella Varsovia. Evidentemente son un punto de partida, no un punto de llegada; el posterior diálogo fue enormemente enriquecedor. Dejó aquí mi posible lectura, que no es más que eso una posible lectura para un posterior diálogo.

  • Creo estamos ante un ejercicio vanguardista de riesgo calculado, tanto por su herencia de las vanguardias históricas (futurismo, dadaísmo, surrealismo…) como por encuadrarse dentro de la poesía especular…
  • Poesía especular: (Desobediencia. VV. AA. El sastre de Apollinaire. Poesía, 42) Dentro de las cuatro categorías con que trabaja la antología Desobediencia (poesía non finito, Intrapoesía, Poesía especular y Poesía de la otredad), todas ellas permeables y sin límite fijo, incluiría Sola dentro de la poesía especular. Dicen Marco Antonio Núñez y Óscar de la Torre en el prólogo: “el poema consiste en un relato estratificado de una serie de textualidades que van encajando unas en otras. Una narración en abismo: identidad y texto literario enlazados. Al traducir esos estratos se ejerce la palabra a modo de interpretación de la identidad. El poema resulta ser una matrioska. Poemas en abismo. Texto que se abre a otros textos y se cierran sobre ellos mismos…” (pág. 10)
  • El texto se abre como “variaciones sobre un texto de Thomas Bailey Aldrich”, con la cita del mismo texto y se cierra con la presencia del mismo autor al final del poema “thomas bailey aldrich termina de escribir su cuento”. Este sería el encuadre o primera matrioska sobre la que se articula el texto, y que lo hace totalmente circular. Pero, ¿qué hay dentro de esta primera matrioska? Otra herencia de las vanguardias, en este caso las narrativas, una corriente de conciencia que fluye a lo largo de todo el texto y que se podría asimilar al discurso indirecto libre. Esto me hace pensar en un texto que se acerca más a una poesía de tipo narrativo que lírico, si además pensamos que se glosa un cuento, diríamos que el carácter narrativo queda por encima de lo lírico pese al continuo uso en el texto de elementos poéticos.
  • Uso de las vanguardias históricas: eliminación de sintaxis, superposición de imágenes, uso abundante de términos técnicos o científicos (probablemente buscados para dar ese halo de ciencia ficción que tiene el texto desde un principio), disposición del texto en el blanco de la página, neologismos (el uso de neologísmos no me cuadra con la pretensión de que este sea un texto apocalíptico y distópico sobre la destrucción del lenguaje, aunque sí con la pretensión de que el lenguaje sobrevivirá a ese vacío que paradójicamente en el texto aparece como superpoblado). Es interesante el uso de un recurso como la enumeración caótica en el texto, quizá para señalar esa tendencia al caos que apunta el relato, en este caso estas enumeraciones se convierten en nominalizaciones del mundo, un mundo técnico y científico (de nuevo un apunte hacia la ciencia ficción). Estas nominalizaciones marcan la fractura entre el mundo tal cual es en el texto (distópico, apocalíptico) y el mundo posible que deja entrever tras el espejo (¿logra el autor marcar esta distinción entre los dos mundos?)
  • Si hay algo que me ha llamado la atención es la aparición del monstruo al final del poema “llaman a la puerta/ y es algo alguien con los ojos cosidos y la boca borrosa / que dice / todos los otros seres han muerto / ya has escrito suficiente”. El recurso del monstruo es lógico si englobamos el texto al completo dentro del género de la ciencia ficción distópica donde son habituales los seres extraños. Pero en este caso su uso se me antoja cuanto menos problemático, podríamos decir que este ser es un “lugar común” de la literatura de terror actual que representa la incomunicación, pero a diferencia de estos monstruos cuya función es la de provocar terror con sus acciones, aquí tenemos un monstruo que se comunica y que además, utilizando un término filosófico, es la causa eficiente en el texto, se encarga de cerrarlo en el plano físico y en el literario, es la voluntad superior que derrota esa conciencia en estilo indirecto libre pues ya no le permite escribir más, es a la vez demiurgo y monstruo, con lo que pierde toda su carga de monstruo para convertirse en un pequeño dios en el poema, como dije antes en su “causa eficiente” pues tiene poder sobre las letras y la voz poética.
  • Otro de los problemas que le encuentro al texto es la necesidad de terminar el blanco de la página con una explicación de lo expuesto en la primera parte de la misma. A esto me refería cuando hablaba de riesgo calculado, en mi opinión, todo el riesgo tomado con la construcción del libro se ve sesgado por un recurso tan poco moderno como la digresión, ¿por qué explica si no es necesario?, quizá el texto hubiera ganado en potencia poética sin explicar, pero también se alejaría de las corriente cada día más en alza de una poesía que todo el mundo pueda entender (es evidente, por los libros de poesía más vendidos que es el camino de muchos  autores en la actualidad). Quizá me hubiera gustado un libro algo más arriesgado, cuando es un libro arriesgado de por sí.
  • ¿Si funciona o no? Depende del lector o del tipo de lectura que queramos hacer.