Escribir conlleva siempre una sensación de vacío ante su posible recepción. Se habla del temor del escritor a la hoja en blanco, a no tener nada que decir, a repetirse hasta la saciedad escribiendo el mismo libro o el mismo poema una y otra vez. Desde mi experiencia, intentando siempre un punto de experimentación en lo que hago, la sensación de vacío me la provoca la posible reacción de los lectores ante lo que puedo ofrecerles y más desde que hacerlo pasó de ser un acto individual y privado a un acto público con la publicación de mis textos. Quiero agradecer enormemente a todos los que me leen, ya sea en redes, ya sea en papel porque en realidad son quienes me animan a continuar compartiendo letras.
Agradecerles que dos mis libros ya vayan por una segunda edición, No comas mi corazón y Catálogo de terrores domésticos, sin el apoyo de todos vosotros esto no sería posible. Escribir con vuestro apoyo siempre en más fácil.

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