Cuando escuchas “es lo que hay” tienes dos opciones o plegarte a lo que dice o hace la inmensa mayoría porque así te irá mejor, o seguir pensando o haciendo lo que uno cree, le pese a quien le pese (lo malo es que a quien le suele pesar es a uno mismo).
“Es lo que hay”, no deja de ser un síntoma de este tiempo. Las masas se unen por el simple hecho de tener razón, la razón se busca en la aceptación de la muchedumbre, sin un ápice de crítica, sin que intervenga un juicio lo más razonable posible.Las consecuencias son demoledoras, o se pasa por el aro o se está al margen. En cada uno está la decisión. ¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar? Yo ya he tomado mi decisión.

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