Paternalismo

Nos queda el metálico gorjeo

del gregarismo metamorfoseado en insecto,

las miradas destilan

la dejadez del insomnio.

El mordisco de la araña

deshizo tu tacto

en su veneno lechoso.

Nada es peor:

la ceguera de la yema de tus dedos,

la incomunicación de lo rígido,

el precipicio de una conversación.

Libélulas ígneas contornean nuestra huída,

brujuleamos entre campos de colza,

el viento desoye los lamentos,

el sol deja un rastro ambarino en tus manos.

Las vidas cruzadas

se convierten en líneas paralelas,

fluctúan las querencias

entre soledades enquistadas.

El tiempo

se asimila al desperdicio del paternalismo.

Esta cárcel de intereses

se apaga en la libertad del huido.

Toda miseria

es preludio de una sinfonía de catástrofes.

El origen

grabado en la espalda de la rutina.

Todo pasa,

excepto el ansia de mi búsqueda.

Pablo Malmierca

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