H. P. Lovecraft escribió este relato en septiembre de 1928 y se publicó por primera vez en la revista pulp Weird Tales 13,4 (abril, 1929), pp. 481-508. Esta era la vía habitual de publicación de todos los relatos que aparecieron en imprenta durante la vida del autor, tendríamos que esperar a su fallecimiento para que su círculo literario publicara todo el material que había producido a lo largo de su vida.

El horror de Dunwich pertenece a los grandes relatos del llamado Ciclo de Dunwich, en concreto es el tercero en orden cronológico, siendo el primero The call of Cthulhu del año 1926 y el último The shadow out of time de 1935.

Podríamos incluirlo en el que Lovecraft denominaba su ciclo de Arkham, historias ambientadas en la Nueva Inglaterra rural y con la Universidad de Miskatonic como eje central. Posee como peculiaridad la cita más larga del libro prohibido del Necronomicón, escrito por el árabe loco Abdul Alhazred. Además es considerado uno de los textos del autor que más se acercan a la Biblia, de los que se ha dicho es, en cierto modo, una parodia.

Pero el extenso bagaje cultural de Lovecraft no se queda solo en las referencias bíblicas o al folklore de Nueva Inglaterra, en El horror de Dunwich la intertextualidad es fundamental, se toman elementos de El gran dios Pan de Arthur Manchen, El horla de Guy de Maupassant, ¿Qué fue eso? de Futz-James O’Brien y El Wendigo de Algernon Blackwood. Pese a todo, el relato fue uno de los más aclamados por los lectores de Weird Tales y sigue siendo uno de los más populares del de Providence.

La obra de Lovecraft ha sido etiquetada como horror cósmico. Hablamos de horror cósmico cuando entidades que habitan otras dimensiones llegan a la nuestra para destruirla, bien porque son invocadas, bien porque su naturaleza les hace atravesar determinados portales y así tomar posesión de nuestro mundo. Una de las características propias de este terror es la aparición de seres a los que no les corresponde estar aquí, Lovecraft  aprovecha la categoría de lo extraño, de lo diferente para provocarnos una sensación que recientemente Mark Fisher ha denominado “lo raro”, en palabras de Maurice Lévy, lo exterior puede irrumpir, a través del tiempo y el espacio, en una situación objetivamente familiar. En este sentido Lovecraft utiliza los recursos de literatura realista para crear una sensación de extrañeza que nos acerca a la sensación atávica del terror.

Otra de las características propias del autor es su claro cientificismo, pese a calificar a los seres interdimensionales en muchas ocasiones como indescriptibles, siempre trata de buscar una explicación o una solución que pasa por descripciones que se ajustan a elementos reconocibles por todos nosotros, a elementos familiares, como ocurrirá en el texto que nos ocupa; o bien serán personajes ilustrados, portadores de grandes conocimientos librescos, tal y como le ocurría al propio autor, los que encuentren una solución que los habitantes locales serían incapaces de alcanzar.

La prevalencia de Lovecraft en la literatura y el pensamiento es cada vez más importante. Es uno de los pocos casos en los que los estudios literarios han recuperado a un autor underground para llevarlo a las universidades y a la crítica literaria. Recientemente la línea filosófica conocida como Realismo especulativo ha desenterrado las referencias al mundo actual que la obra del creador del Necronomicón parece contener. Obras como la Ciclonopedia de Reza Negarestani, donde Cthulhu habita el fondo de la tierra en forma de las grandes reservas de petróleo que mueven el mundo actual o En el polvo de este planeta de Eugene Thacker, actualizan un pensamiento que trasciende la literatura de género y eleva cada vez más escalones en el conocimiento del mundo que nos rodea.

Es fácil contemplar El horror de Dunwich como una profecía del miedo que tiene la sociedad actual hacia lo diferente, hacia el mestizaje, personajes imbuidos en un mundo cerrado como el de la Nueva Inglaterra rural que solo conocen aquello que les rodea, desconocen la diferencia. Un miedo atávico que convierte las leyendas en realidades y provocan reacciones en masa contra aquello que nos resulta desconocido. “Lo raro” frente a lo conocido, ¿qué hay que provoque más miedo en la actualidad?

Pablo A. García Malmierca. Aldealengua, primavera de 2018.

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