Repetición

La transversalidad del tacto:
el quejido bronco de tus capilares
al contacto con la yema de mis dedos.

Es imposible intuir el fin del atardecer,
la quemazón de los últimos rayos de sol,
la quejumbrosa ambrosía de tu sortilegio.

Me acompañan señales y signos
escarificados sobre la piel,
cicatrices de cada amanecer.

Si el perdón hubiera echado raíces
en realidades vislumbradas en la oscuridad,
si encontrarnos
dependiera de todas las noches en vela,
si este letargo
no fuera más que el canto de una ballena jorobada.

A qué esperamos
para acontecer en el instante,
para envolver la noche en sendas de lino,
para convertirnos en el aroma de los lirios,
para ser…

Pablo Malmierca