Huida

 

Huir,

¿pero hacia dónde?

 

El hielo de la calzada

me hace caer

hacia los abismos

que franquean el camino.

 

La falta de luz

me convierte en ciego,

veo a través

de los ojos

del murciélago que me acompaña.

 

Huir,

¿por qué?

Si los ábacos

nunca

llegarán a contar hasta cien.

 

Silénciame,

los cuervos hablarán por mí.

 

El paisaje a mi siniestra

es más tentador,

me ofrece los opúsculos de la memoria,

emisiones lejanas

perdidas en la materia.

 

Las ruinas irradian

el sol de medianoche,

la senda es clara

el destino, no tanto.

 

Pablo Malmierca

 

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