Labios

Si el aislamiento retiene los barrotes,
si la letanía nos creó como somos,
¿por qué me abandonaste?

Fue la deriva que descubrí en tus mares,
en la quita de tus cielos incólumes,
en los restos de tu solsticio invertebrado,
la promesa incumplida de tu profundidad.

Arrancaré con mis dientes
el cebo que dejaste en mis heridas abiertas,
la verdad atrapada en tus manos nerviosas.

Ahora veo un reflejo en la pantalla,
la mirada perdida en un infinito
donde no hay restos de ti,
imágenes enquistadas en tu pupila seca.

La emoción del pasado
queda atrapada entre respiraciones de salitre,
entre lo abrupto de tus palabras deshilachadas,
entre la distancia que no deja de crecer.

La verdad estuvo siempre ahí,
a poco centímetros de mis epitelios.

La ceguera no quiso dejarme
postales desde el pasado,
subvierte un futuro sin nombres.
Devorados por la salinidad
que siempre nos acompañará,
sobrevivimos al borde del pasado.

Y el sonido de tu voz,
la lejanía de tu ausencia,
no puedo echarte de menos,
nos sentamos a la misma mesa
y ya nunca nos levantamos.

Pablo Malmierca

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