Nunca

Como un silencio lanzado al mar
en una botella de burbon,
las cicatrices de nuestros pies
recuerdan la intensidad de una vida.

Como una rama rota en el fuego
mis huesos dejan de doblarse
al compás del absurdo del tiempo.

Nunca una amistad tan breve
duró tanto tiempo,
nunca unas notas deshilachadas
se grabaron para siempre.

Fue el azar y la melancolía,
la sed de mar y de lágrimas,
la llamada del niño
y del perdido.

Fue el viento y la tempestad,
la necesidad de encontrar respuestas,
una botella varada en una playa
reflejando la luz de un faro perdido.

Nunca el absurdo
se mostró tan racional.

Pablo Malmierca