Respirar es más fácil

Purificas el aíre
que respiran mis pulmones
en cada hálito de vida.

Trasteas con mis dedos
mientras mis pensamientos
vagan erráticos
entre fumarolas de pasado.

La tibieza del mundo
excreta palabras de olvido
sobre las marcas de tiza
que sobreviven en los árboles.

El trazado de los brazos
sobre el cielo inmaculado,
la huella de una ausencia interminable,
el momento de la pausa
de la quietud en la tempestad.

Aprendimos a caminar
sin el corsé de lo consabido,
sin la rigidez de las normas absurdas.

La única frontera éramos nosotros,
el único recorrido nuestro cuerpo,
la verdadera meta encontrarnos.

Pablo Malmierca