Buscas el día sin encontrar la noche

Persigues la luz,
la oscuridad siempre ha estado aquí,
invocando a la imperfección,
evocando las ausencias,
los ritmos asociados a tu melancolía.

Te echo de menos,
el amanecer roza los astros
con la intensidad de la lejanía.

Busco el fulgor de una roca
hundida en la profundidad abisal,
la quietud de mis jaurías,
la tranquilidad que atenaza.

El fuego de las luces caleidoscópicas
cae sobre la insensatez del mundo.

Me persigues,
huyo tan lejos de ti
como me permiten mis branquias.

Me obligas a pernoctar
a la sombra de un ciprés
devorado por la tristeza.

En la frontera de los epitelios
aposentaré mi viejo cuerpo,
a la espera de un tiempo distinto
donde tus destellos
se aproximen a mi noche.

Pablo Malmierca

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