En la negación encontré la salida

El sueño vaticina la calma,
los nervios centellean bajo la piel,
una nueva necesidad:
la quietud en la demora.

La esperanza de la partida,
acabar con un débito
que nunca fue mío,
saciar la sed
en el abrevadero de lo efímero.

Mis pies se hunden
en la arena batida por las olas,
apenas puedo avanzar
entre los restos de las rocas.

Macilento intento incorporarme,
es la necesidad de sobrevivir,
el canto de las gaviotas sobre mis pensamientos,
reinventar mi vida en tus manos.

Caminar sediento,
estremecido en tu aleteo.

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