La tierra engendrada

Fractura.

La piedra en el filo caliente
corta la manteca de la carne,
efluvio pasajero de los días pasados.

El rastro sinuoso de la vida
esparcido por el suelo polvoriento.

Dos cuerpos con la espalda partida,
el sexo frenético,
la búsqueda desesperada,
nada en el extremo del orgasmo.

Fractura.

El sabor de la arcilla en tus labios,
la humedad
de quien vive la sequía de la rutina.

La osmosis de los cuerpos,
tu sangre en mis venas,
capilaridad compartida.

Ruina.

El día ofreció sus dedos
a la orgía de un momento pasado.

Señalados
con la marca indeleble del hierro candente
destrozaron sus médulas
intentando encontrar nuestra verdad.

Pablo Malmierca

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