Aliento

En tu aliento
la muerte me suspira
el recuerdo de la asfixia.

Sentado al borde de la vida,
contemplo,
estúpido como una vaca,
tus últimos estertores.

El ciclo se convierte en rutina,
el dolor
se asimila a mis capilares.

Intento hacer mío tu último tacto,
las cicatrices se me escapan de la retina,
el quizás convertido en nunca.

Siento
mis huesos fracturarse ante tu ausencia,
la distancia de unos ojos
privados de la luz del día,
arrancaría mi epitelio
por un instante de tu rumor.

Me convierto
en comparsa muda
de lo inevitable,
compañero ocioso
del salto al vacío.

Pablo Malmierca

Anuncios