Cuídate de los Idus de marzo, la resaca de la victoria conlleva el dulce murmullo de la vanagloria vacía de expectativas. Resguárdate de las caricias llegadas desde la estulticia de los arribistas.
La amistad es la moneda más cara, la más difícil de encontrar y siempre todo anverso tiene su reverso, toda sonrisa su mueca de terror, todo abrazo su puñal oculto.
Transita por los días aferrado a tu caballo ganador, pues cuando este se acabe cansando caerás al suelo, y el fango primordial te recibirá, igual que antes a otros. El barro adherido a tu piel impedirá que te reconozcan, aquellos que te loaban entonces te pisotearan confundiéndote con el polvo del camino.
Mantente lejos de los caminos, recorre el mundo entre la maleza y el suelo virgen, la espesura siempre ha ocultado a los locos. El rostro de la impudicia se limpia a menudo con la cordura de los valientes.
Y recuerda… Cuídate de los Idus de marzo.

Pablo Malmierca

Anuncios