Nueve

 

En mi frente palpita

la luz,

abisal y profunda,

del pez,

guía en la opaca oscuridad

de palabras lejanas.

 

La superficie diluye

su algarabía,

frente al silencio

profundidad opresiva.

 

En la niebla un anciano,

luminiscencia

de la búsqueda y la angustia.

 

Porque se retorcieron,

hace tiempo

la palabras,

murieron en mis manos.

 

Porque la poesía

hace tiempo

se transformó en silencio.

 

Pablo Malmierca

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