Apnea

Vivimos el mundo en una pantalla,
disociamos realidades
ajenos al sufrimiento,
marcamos la existencia a golpe de botón.

Nos venden
impúdicas razones
para agasajar a un cuerpo
que ya no nos pertenece.

Nacemos aislados del dolor,
nos mantienen vivos
en la asepsia de la lejanía.
Sedados por la velocidad
nos manejan separados de la conciencia.

Paralizados por la apnea
buscamos respirar,
recuperar el latido,
volver a creer en el hombre.

Pablo Malmierca

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