Herida

Cambiarán los rumbos de las aves migratorias,
los ríos desemborcarán en las montañas,
el hombre nacerá de nuevo,
el fin del comienzo.

No quiero palabras nuevas
que vaticinen el éxito del fracaso.
El falso oráculo de las sacerdotisas
me ofreció augurios de vida y muerte.

Si las miradas acaban encontrándose,
si las predicciones asesinan al futuro,
si retorcer el muelle de la soberbia
sirviera para enfrentarse al miedo.

Deshacer lo viejo
en el ovillo de la novedad,
buscar el perfume de tu aliento
en una estación sin lunas.

Abandoné la piel regenerada
en el borde de un espino,
desnudo, sin heridas,
pausado,
decidí volver a tus promesas.

Pablo Malmierca

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