Mil veces

Mil veces regresé a la escena del crimen,
en cien ocasiones te llevé de la mano
lejos del exterminio de los hombres.
Sin embargo,
nunca vi en tus ojos
la chispa del agradecimiento.
La coraza de tu orgullo
te llevaba muy lejos,
a un territorio de celos y codicia.
Debes saber
que hay quien da sin recibir,
debes saber
que hay a quien no le importa la recompensa.

Cuando me vaya
me echarás tanto de menos
que los volcanes se transformarán en ríos,
que tu sol se volverá luna,
que donde hubo dicha
quedará la aquiescencia de tu vanagloria.

Cuando me vaya
los segundos se clavarán en tu espalda,
los peces llorarán sangre.

Y yo
estaré tan lejos
como lo estás tú de mí.

Pablo Malmierca

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