Refugio

En el absurdo de la incongruencia
quisiste ver la realidad contingente.

La lógica de los no lugares
nos llevó lejos,
ahora vivimos en un hábitat de cajas de cereales,
bolsas de patatas fritas,
ataúdes listos para ser habitados.

Víctimas de un éxodo evitado,
nos contemplábamos
sin más asidero que el asfalto.

Horda de muertos vivientes,
nuestra pulsión
nos atrajo al paraíso ficticio,
nos dejó solos al borde del acantilado.

Hoy miramos hacia otro lado,
nos preocupa
llenar nuestro espacio
de objetos vacíos,
de deseos con nombre.

Hoy
perdimos nuestra escasa cordura,
mientras te volvías invisible
en nuestras vidas.

Pablo Malmierca

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