Roce

El roce de sus dedos en tu cuello,
la caricia amarga del reconocimiento,
un escalofrío sube por tus terminaciones nerviosas,
la calma y la dulzura de sus brazos.

La sensación de bienestar,
un minuto del que apenas recordarás nada,
el vacío como respuesta a tus plegarias,
la amnesia de las horas pasadas.

La mano cubierta de lágrimas de sangre,
cerca de tu nuca
dos incisiones perfectas,
el vampiro te ha visitado otra vez.

El engaño circulando por tus venas,
la mentira en forma de empatía,
la distancia entre tú y yo
destruida,
sólo existe un yo
que devora todo a su alrededor.

La felicidad del idiota,
mejor no recordar,
mejor alejarse de tu causa,
mejor flotar en la inconsciencia.

Aunque,
existen otros caminos paralelos al precipio,
paseos sedientos de las perlas de tu sangre,
el inicio del fin.

Pablo Malmierca

Anuncios