Tetsuo

Atraes
la pereza de mis días,
chatarra inservible,
hacia el imán de tu cuerpo.

Pierdes
la escasa humanidad
que te quedaba.
Transformado
en máquina delirante,
rechazas la simbiosis
de sus lejanos brazos.

La carne
converge
en el delirio de la materia.

Ente deformado,
cargas los pesados pecados
que un día rechazaste.

Oigo tus acerados pasos
acercarse
en el trasfondo de tu rutina.
Ya no eres libre,
vives anclado
al arrastrar de tus palabras.

 

Pablo Malmierca

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