Diario polar (día 22)

El día ha amanecido despejado, desde mi escondite puedo ver la costa de la pequeña isla de Konger, el aire limpio inunda mis fosas nasales. A veces Transelgor te regala días como este, días en lo que disfrutar de una naturaleza en calma.

Recuerdo cuando en el instituto nos explicaron el origen del nombre de nuestro país. Como estamos situados en el extremo norte de Europa penden sobre nosotros numerosas leyendas de origen nórdico y anglosajón, aunque tampoco debemos olvidarnos de las influencias latinas. Se cuenta que un navío romano perdido en la tormenta consiguió llegar hasta nuestras costas, ese fue el momento en que entramos definitivamente en la historia.

Se cree que la palabra Transelgor se compone del prefijo de origen latino “trans” que significa “más allá”, “que atraviesa” o “cambio”, en nuestro caso los lingüistas especialistas en topónimos se decantaron por “más allá”. El resto del nombre “Elgor” se piensa que es de origen anglosajón y significa “lanza del elfo”. Por tanto somos el país de más allá de la lanza del elfo, suena muy poético.

Esta teoría se apoya también en nuestra épica, como todo país que se precie tenemos nuestra propia saga fundacional, se titula “El canto de Kinger”. Cuenta que hubo un héroe fruto de la unión entre dos nobles de familias rivales, Kinger, que así se llamaba, fue repudiado por las dos familias, pues eran enemigas desde los orígenes de la isla. Abandonado en un bosque fue criado por los osos, de ellos recibió una agresividad y una fuerza proverbiales. Con diez años fue encontrado en el bosque, le llevaron a la corte y allí fue sirviendo a distintos nobles como uno de los guerreros más terribles. Al llegar a la edad suficiente formó su propio ejército, le fue fácil ya que todos le temían. Se convirtió en un fuera de la ley, y en poco más de un año consiguió lo que nadie había logrado: vencer a todos los condados que formaban la isla y fundar Transelgor. Se dice que era especialmente diestro en el manejo de la lanza y que mató a un hombre atravesando toda la isla de un lanzamiento.

La historia es atrayente, pienso que solo un hombre con una naturaleza tan primigenia podría domar un mundo tan hostil como el nuestro. Kinger sería así el primer domador de este mundo tan fiero, el hombre-bestia fiel reflejo de la tierra que me ha tocado habitar.

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