Diario polar (día 21)

Habitante de mis ruinas. Me asimilo al basalto negro de la cueva. Su humedad me acaricia suavemente. Su perfume es ya mi perfume. Me acomodo a sus formas, ambos nos acoplamos perfectamente, somos uno.
La cueva y yo, y la humedad. Todo se reduce a esa idea: el encontrar una forma que se adapte a la nuestra, poder aposentar mi convexidad en tu concavidad.
En la cópula de las formas encuentro la unidad del sentido. Desde la dualidad del fragmento viajo hacia la unidad deseada.
No hay nada en el exterior que me pueda completar, aquí pegado a un muro angosto he encontrado la plenitud.

Pablo Malmierca

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