CRISELE Y MEMMÓN

Devoras las palabras
que consumen tu conciencia.
Apiladas
en míseras súplicas,
se adhieren
a las paredes de tu estómago.

Pero no son tuyas,
han sido defecadas por otros,
cual ciempiés humano
te alimentas
del detritus de otros cuerpos.

Obligado a construir
poemas
sobre planos ajenos,
te sientes extraño,
rechazas el contenido de tus tripas.

Acabas vomitando
un nuevo poema
que por viejo
nace desgastado por el tiempo.

Pablo Malmierca

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