Diario polar (día 2).
Los días pasan de una forma pausada, casi cíclica en este infierno de nieve y ventisca en el que vivo. Desde mi ventana contemplo cada día el paso de los alumnos de las distintas facultades que pueblan mi país. Los veo cargados de libros, me recuerdan enciclopedias andantes.
Las ciencias humanas, en estos momentos, están haciendo más hincapié en el saber enciclopédico, fruto de la enseñanza centrada en el aprendizaje acumulativo, que en un saber crítico fruto de la enseñanza centrada en el aprendizaje significativo.
Frente al saber crítico que crea, el saber enciclopédico se centra en la repetición que nos retrotrae a la cultura del Libro, y me refiero a las grandes culturas cristiana, hebrea o islámica donde todo el saber emana de un único libro que recoge todas las posibles enseñanzas permitidas y rechaza todas las demás. En las facultades de mi país cada profesor acompaña su discurso de un manual, canonizado por él mismo, que contiene el saber completo, la cuadratura del círculo, y cualquier desviación de la norma escrita se penaliza con el anatema.
Todos, o casi todos, tenemos en nuestra casa, felizmente instalado en la biblioteca, en el salón o en cualquier otra habitación a un amigo que sabe mucho más que nosotros, de hecho sólo tenemos que instalarle cualquier enciclopedia, diccionario, etc. Y en ese preciso instante nos contestará a nuestras preguntas. Se podrá objetar que todo lo que sabe se lo hemos enseñado nosotros, que sin nosotros no existiría: exacto. Pero, ¿qué produce el aprendizaje acumulativo? Aunque quizás no estemos tan alejados con este tipo de aprendizaje de lo que somos. El ingeniero informático Jeff Hawkins ha propuesto una nueva teoría que explica el funcionamiento de la mente humana: la información de los sentidos entra en las áreas primarias, donde las neuronas responden a rasgos muy primarios del mundo (fronteras entre luz y sombra, o fonemas individuales). A medida que la información va pasando hacia las áreas superiores, las neuronas van reconociendo propiedades más abstractas (formas, palabras). Pero la información también fluye de arriba a abajo, de lo abstracto a lo concreto. ¿Y todo esto para qué? Hawkins propone este modelo porque si el cerebro funciona como él cree las máquinas también lo harían pronto. Entonces ¿qué nos diferenciaría de ese erudito que todos tenemos viviendo en nuestra casa? ¿Por qué esa querencia hacia la repetición y el inmovilismo?

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