Destierro

En el prolapso de tu orgullo,
a través del orificio de tus pasos,
asoma,
flácida y descolgada,
tu poca autoestima.

Desde el más profundo desgarramiento
sientes la distancia
entre tu mundo y el suyo.

Cada día te alimentas
de tu bilis abyecta,
del orgullo supurado por tu cuerpo,
del escaso valor de tus sentimientos.

Valoras la necedad
consabida,
la vacuidad de tu rostro desfigurado,
el caminar desacompasado
de tus días fútiles.

Si el dolor más intenso
es el de la pérdida;
si la fractura más terrible,
la del alejamiento;

nunca tendrás la dicha
de ocupar ese espacio.

Pablo Malmierca

 

© Fotografía de Jorge Lázaro.

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