Oculus sicarii

Somos homicidas
viajeros atrapados en la mirada.

Pupilas ausentes,
ojos sajados
yacen sobre el polvo del suelo;
cicatrices sedientas
tatúan rostros quemados.

El delirio
de realidades dilapidadas
evapora
el escaso crédito de mis días.

Me arrastro
sin saber qué buscar,
me buscabas
ahíto de sensaciones extremas.

La obsesión
de unas pupilas dilatadas,
el exceso
de la perdición
inscrito en tu nervio óptico.

Si supieras
el valor de una mirada,
no venderías
tan cara tu presencia.

Pablo Malmierca

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