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La fama y el honor, esa vieja obsesión del mundo ibérico. El todo, la nada. El absurdo del afuera, frente a la coherencia del mundo interior. ¿Somos lo que parecemos o parecemos lo que somos?

Fama

Saltó a la absurda fama

tras encontrar sin hambre sus huesos.

Recitó su salmo acompasado

entre las frías tierras

aún no holladas por el hombre.

Divulgó tras su vida

la ansiada embriagadez.

En la lejanía transmutó su piel

y saltó a la absurda fama

tras encontrar al hombre sin alma.

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