La esencia de la existencia arruinada por la civilización, la esencia de la puereza cincelada por las palabras de los otros. Palabras que no deberían tocarnos pero que nos afectan más de lo que quisieramos. La esencia de lo que somos, desaparece en ocasiones bajo el manto de la sociedad…

PIEDRA

Yo poeta vago e  impreciso, canto cual bardo

al ciervo, al tilo, al cuervo, al agua que fluye libre,

a ti roca labrada. Sobre ti aposentado,

contemplo la huella de los elementos, pobre

trono para un rey sin corona. Soy soberano

de tu belleza, eres atalaya desde donde

domino el paisaje, que nos lleva de la mano

a contemplar la belleza ansiada del atardecer.

Eres lugar sobre el que meditar, observando

el río que corre a tus pies se detiene el tiempo.

No puedes moverte, pero puedes ir volando

a través de los campos, compartiendo los ojos

del águila, tu hermana, eres así feliz, las dos.

 

Ayer un escultor se enamoró de ti, de lo que

decías llevas dentro; para mí eres hermosa,

así como eres. Desde dentro me pregunto ¿por qué?

Un horrible gigante articulado te apresa

con sus dedos metálicos, elevándote

por los aires, arrancándote de tu hogar.

Todo está vacío, tan solo puedo esperarte

observando, triste, tu primigenio lugar.

El escultor levanta su cincel mancillándote,

llevándose para siempre tu virginidad.

Oigo tus gritos de rabia y dolor, humillándote

solo consigue labrar lágrimas en mi corazón.

Tus lloros me atormentan, desconsolada desazón.

 

Te visito rodeada de civilización,

las gentes alaban tu artificial hermosura,

creen reconocer en ti un pasado sin pasión,

solo yo conozco tu vida en mi cruel cordura.

Mi trono ha sido salvajemente profanado,

lloro sobre tu regazo sin poder sentirte.

Me pareces tan lejana vistiendo el pasado,

como cercana al sabare, con dolor, lo que fuiste.

¿Qué sentirás ahora, robada de tu vergel?

¿Qué hará sin ti, el águila, tu atribulada hermana?

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